
El Sabato que importa
Borges, el amor y la política son algunos de los ejes que atraviesan la biografía definitiva del escritor, una obra que su amiga Chiquita construyó minuciosamente hasta el último día
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Escribió la vida del Che Guevara, de Ricardo Alfonsín y de Michelle Bachelet. Pero una de las obras más importantes de Julia Constenla está unida a su vida personal: la biografía de su querido amigo, Ernesto Sabato.
En su departamento, repleto de libros, obras de arte y fotos con figuras destacadas, Chiquita, como le dicen sus amigos, recibió a LNR para hablar de la reedición actualizada de Sabato, el hombre. La biografía definitiva, que Sudamericana presenta en estos días. Sentada cerca de una serigrafía que muestra a un Sabato con sombrero y sus característicos anteojos de marco negro, Constenla recuerda al autor, su obra, sus acciones políticas pero, sobre todo, al amigo con el que compartió charlas, cumpleaños con chocolate caliente y ausencias.
"Como una joven insolente, cuando publicó El túnel busqué su teléfono, lo llamé y le dije que me había deslumbrado." Ese fue el puntapié de una amistad que se extendió a Matilde, la esposa del escritor, y al resto de los Sabato, y que duró más de medio siglo.
-¿Cómo era su personalidad?
-Era chinchudo por las cosas menores. Por ejemplo, una vez que iba a ver al rey de España y no aparecían los gemelos que quería usar, andaba por toda la casa diciendo: "¡¡Qué catástrofe!!" Pero frente a un problema serio nunca un mal gesto, ni un tono alterado, ni una actitud de viejo cascarrabias. Las cosas serias son serias y las pavadas te pueden encontrar de mal humor, no pasa nada.
-Me decía antes que Sabato tenía muy buen sentido del humor...
-Era un tipo con un extraordinario sentido del humor. Con Borges en lo que coincidían era en las ganas de burlarse de todo. Después podían discrepar, pero cuando empezaban a hacer bromas los dos tenían la misma falta de respeto. Eran gente que no rendían pleitesía al éxito, al talento, nada.
Para la ex secretaria de redacción de la revista Gente, la idea de escribir una biografía del autor de Sobre héroes y tumbas surgió cuando buscaba un trabajo tras la muerte de su marido. La tarea implicó una ardua investigación y contó con la ayuda y conformidad de su amigo. "Cuando empecé, Matilde ya no estaba en condiciones de aprobar su mención en el libro –explica–. Así que consulté con Ernesto y él no sólo me dijo que debía darle el lugar protagónico que merecía, sino que debía publicar cosas escritas por ella para que los demás supieran quién era Matilde Kusminsky Sabato."
-¿Tuvieron alguna discusión?
-No. No encaro las biografías de gente que no me merezca respeto, aunque puedo no coincidir con algunas cosas. Respeto a Sabato. Soy de una generación que empezó a pensar con Ernesto. La gente que tenía veinte años en las décadas del 50 y del 60 tenía muy pocos puntos de referencia ética, estética, conceptual y moral.
En el libro, Constenla hace hincapié en la búsqueda de trascendencia de Sabato, que lo llevó por el camino de la ciencia, donde se destacó, pero a la que abandonó por no encontrar las certezas que buscaba. También se acercó a la política, que consideraba un servicio a la sociedad. Después de compartir ideas con el anarquismo se sumó a la Juventud Comunista, pero el estalinismo terminó por alejarlo de ese movimiento. "Era un hombre ajeno al poder –dice la autora–. Ser austero y ser ajeno al poder no pueden ni siquiera considerarse virtudes porque no tenía íntimamente opción."
Según la biógrafa, Sabato sólo se acercó al poder en dos ocasiones: cuando aceptó un cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, durante el gobierno de Arturo Frondizi (renunció dos meses después), y cuando Alfonsín le pidió, como carga pública, sin remuneración, que formara parte de la Conadep, la comisión que investigó los crímenes de la última dictadura militar.
-Usted cuenta las dificultades de esa época...
-Fue una pesadilla. Una cosa es hablar hoy, a 30 años de los dramas que ya hemos asumido como sociedad. Otra es esperar todos los días, durante varias horas, que llegara una mujer desesperada que sabía que a su hijo le habían arrancado las uñas o que no sabía dónde estaban sus nietos. Todo eso no era fácil contárselo a nadie, pero era más fácil contárselo a Sabato, porque lo habían leído, lo habían escuchado o sabían de su existencia. Un día tras otro Ernesto tenía que sentarse a acompañar estos dolores. Lo de menos eran las amenazas que les hacían.
El escritor fue muy criticado por aceptar una invitación de Videla a un almuerzo. Entonces, le consultó a ella y a su marido, el periodista Pablo Giussani, si debía ir a la reunión, a la que también estaban invitados Borges, Leonardo Castellani y el presidente de la SADE Horacio Esteban Ratti. Según cuenta la biógrafa, Sabato, Castellani y Ratti fueron con una lista de nombres de amigos y conocidos desaparecidos, entre los que se encontraban Haroldo Conti, Di Benedetto y Hardoy, para denunciar el tema ante Videla.
Mientras su vida pública sufrió altibajos y críticas, la vida privada de Sabato se centró en el oasis de su casa en Santos Lugares y la presencia de Matilde quien, según Constenla, salvó del fuego gran parte de su obra.
"Ernesto era un poco piromaníaco. Se podía permitir las amenazas de quemar lo que escribía porque sabía que Matilde no lo iba a dejar. La obra importante de Ernesto cuenta con la mirada de ella. El escribe lo que quiere, como quiere y cuando quiere, pero hay un momento en que necesita una aprobación final."
-Siendo tan amiga de Matilde debe haber sido difícil escribir sobre las infidelidades de Sabato.
-No fue difícil porque no fue importante. No hubo más que una mujer en la vida de Ernesto Sabato y se llama Matilde Kusminsky. Todo lo demás es anécdota. Las infidelidades quizá le hayan causado alguna incomodidad. La mayor parte de las veces prefería no darse por enterada porque nunca pensó que estaba en riesgo su romance con Ernesto. El único amor en la vida de Ernesto, a mi modo de ver, fue Matilde. Pero que tuvo minas, tuvo minas.
La muerte de su hijo Jorge, cuando Matilde ya estaba enferma, apagó un poco la vida de Sabato."Ernesto siempre fue un hombre de avanzada, de autonomía y de absoluta independencia con respecto a todo lo que sea juicio de valor, intelectual, estilo, y un hombre completamente dependiente en lo que respecta a la vida cotidiana. Para eso dependió siempre de alguien. Cuando Matilde empieza a decaer este puesto queda vacante. Jorge decide volver antes de sus vacaciones para hacerse cargo de la vida práctica de su padre. En la ruta choca y muere. Por eso la necesidad de incorporar alguien que lo ayude con estas cosas que, en alguna medida, es Elvira."
-¿Cuál fue el lugar de Elvira González Fraga en la vida de Sabato?
-Eso no lo puedo saber porque es una relación entre dos personas. La relación entre Ernesto y Elvira es una relación íntima. En qué consiste esa intimidad es tema de ellos. Ahora, es una relación con un Sabato a medias, en el momento final de su vida. Elvira aparece en la vida de los Sabato cuando Matilde aún vivía.
-¿Cuál diría que es el gran legado de Sabato, en lo personal, más allá de sus obras?
-Creo que Ernesto nos enseñó a buscar la verdad sin concesiones. El no creía en los cambios vertiginosos y definitivos, pero sí que cada uno entregue un poco para ayudar al otro a establecerse, crecer, vivir. Al margen de que desde el punto de vista de la obra literaria Sobre héroes y tumbas, El túnel y Abbadón son obras imprescindibles de leer. Pero el Sabato que acepta la Conadep, el muchachito que decide que el estalinismo y él no son compatibles, el hombre que en algún momento se llama a silencio, ése es el que importa.
CURIOSIDADES, EL ESCRITOR Y ...
...la ciencia
Se recibió de doctor en Física en la Universidad de La Plata. Cuando abandonó la ciencia para dedicarse a escribir, Bernardo Houssay, ganador del premio Nobel y responsable de que lo contrataran como becario en el Laboratorio Joliot-Curie de Francia, le retiró el saludo.
...el cine
Amaba el séptimo arte y defendía ciertas comedias norteamericanas. Escribió en revistas especializadas y adaptó su novela El túnel para la gran pantalla, junto con León Klimovsky.
...la pintura
Desde muy chico se dedicó tanto a escribir como a pintar. Tras la muerte de su hijo hizo cuadros descriptos por Constenla como "desoladores".
...sus orígenes
De la investigación realizada por la biógrafa en Calabria, tierra desde donde emigraron los padres de Sabato, surgió la información, desconocida por el escritor, de que el apellido Sabato es de origen judío.
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