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Fue un casamiento tradicional, con una entrada de cuentos de hadas, votos de amor eterno acompañados por el cantar de un coro de "ángeles" y quinientos invitados en La Rural. Fue un acontecimiento protagonizado por dos jóvenes que confían en las costumbres a la vieja usanza y disfrutan, sin prejuicios, del buen vivir.
Después de un año de preparativos, Ángeles Landaburu (26) y Tomás Eurnekian (28) inauguraron un capítulo en su historia de amor con un "sí, quiero" religioso en la majestuosa basílica del Santísimo Sacramento.




SANTÍSIMO Y TODA LA POMPA
"Era una princesa", recuerda su flamante marido, a quien se le iluminaron los ojos cuando vio a Angie caminar hacia él del brazo de su padre, el reconocido abogado penalista Jorge Landaburu. El reloj marcaba las 8 de la noche del sábado 16.
Vestida con un traje de Gabriel Lage (de tul de seda, con escote off shoulder, bordado a mano con cristales, mostacillas y minipaillettes), la influencer y su padre, quien no podía ocultar la emoción, cosecharon sonrisas a su paso. "Caminar con papá hasta el altar en mi iglesia favorita es un recuerdo imborrable", dice Angie, que la noche anterior se había instalado en una suite del Duhau para disfrutar de los preparativos con su madre, Ángeles Cibils, y sus siete mejores amigas.
Los padrinos fueron los padres de Angie, la madre de Tomás, Mercedes Pochat, y su tío materno, Juan Manuel. Después de la ceremonia, los recién casados pistearon a bordo de un Jaguar XK 1960 hasta La Rural, escenario de la fiesta.



BAILANDO EN LA SOCIEDAD RURAL
Los hermanos Martín y Hernán Roig tardaron tres días en darle forma a la escenografía, que fue ponderada como "soberbia" por Javier Iturrioz. "Los novios se acercaron al estudio con un solo requerimiento: que la ambientación tuviera todos los sellos de nuestra marca", contó Martín, quien accedió al pedido de Tomás de poner las dos leonas de bronce que custodian su estudio en la mesa principal.
Veinte arañas de bronce y cristal acompañaban los pasillos de circulación y enmarcaban la mesa principal y la pista de baile, que estuvo iluminada por más de mil esferas espejadas de pequeño formato.
Todos destacaron lo deliciosos que estaban los amuse bouches (hubo hasta caviar), con la impronta de Eat, de Perlberger y Bridge. Puntuales, Florencia de la V y Fabián Medina Flores fueron directo a la recepción, como así también Valeria Mazza y Alejandro Gravier. Después de las fotos y tras saludar a Eduardo, el tío abuelo de Tomás, los recién casados hicieron su entrada triunfal al ritmo de "Thunderstruck", un temazo de AC/DC que Martín Bernardo reversionó especialmente.
Hubo dos opciones de plato principal: trucha de lago a la parrilla, con corazón de alcaucil, tomate confit, papas panaderas, y risotto de espárragos, con speck ahumado y huevo poché. La propuesta del postre también fue doble y podía tocar "rustic de dos chocolates", con pera y pistachos y helado de crema, o una "infladita de crocante de lima", con té verde y naranja.



QUÉ FANTÁSTICA ESTA FIESTA
Después de una tanda de swing, pensada para que los más grandes bailaran, la novia y su papá tuvieron otro momento suyo al compás del vals del Cascanueces. "Fue mi instante preferido de la fiesta", contó Angie y describió como "muy especial" haberlo bailado, también, con sus cuatro hermanos.
La gran sorpresa fue el minirrecital de Agapornis, regalo de un amigo de los novios, que avivó el dancing. Entonces, la novia lució su segundo traje, también de Lage, en tul de seda, con escote ilusión y falda asimétrica, con flores tridimensionales. #TheEurnekians (tal fue el hashtag del casamiento) cortaron la torta nupcial, un rogel de tres pisos con copos de merengue. "Angie brilla de felicidad. Tomás y ella son el uno para el otro", dijo Lorena Ceriscioli. "Conozco a Angie desde hace muchos años. Nos fuimos haciendo amigas con el tiempo y además, somos vecinos en Miami", comentó Cinthya Kern, la dueña de Kosiuko, que fue una de las bridesmaids.
Con la mesa dulce –hubo desde pecan pie y panqueques con dulce de leche hasta fruta fresca fileteada– empezó la segunda parte del party, en la que Maxi Trusso cantó "Please Me", "Nothing at All" y "Sunset Boulevard", en cuyo video aparece Angie.
"El casamiento estuvo espectacular. La decoración, la comida, todo fue impresionante y el vestido de Angie, ¡un sueño!", dijo Valeria Mazza. "Fue muy emotivo ver tanta gente que nos quiere celebrando nuestra unión", concluyó el novio, poco antes de partir junto a su princesa a Miami, donde están radicados desde principios de año.














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