Cómo ponerle freno a la ansiedad
Dos estrategias para intentar salir del “pensamiento circular”; si sentimos ansiedad, debemos recordar que esta fue originada por un pensamiento
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Actualmente, con el uso de la tecnología, la mayoría de nosotros enfrentamos una demanda de respuestas constante. Y algunos tienen la fantasía de que, si no responden enseguida, la otra parte se va a molestar y les resulta difícil poner límites y decir que no. Ahora, es importante tener en cuenta que, si alguien se molesta por un límite impuesto, es la reacción elegida por esa persona.
Como suelo explicar, nuestros pensamientos tienen el poder de crear emociones, que luego se traducen en acciones de diversa índole, de acuerdo a esas emociones que hay detrás. Y la ansiedad negativa tiene su origen en la mente. ¿Te has detenido alguna vez a prestarles atención a las ideas que pasan (y a veces se quedan) por tu mente?

He aquí la clave de la ansiedad: los pensamientos que, en el plano emocional, creemos que son verdaderos (¡casi nunca lo son!). Toda vez que nuestro cerebro crea que algo negativo va a suceder, enviará señales de ansiedad. Pero, si permanecemos en los pensamientos obsesivos, eso solo hará que nos paralicemos de tanto analizar la situación.
Entonces, ¿qué podemos hacer para salir del tipo de “pensamiento circular” que no deja de dar vueltas en nuestra cabeza? Fundamentalmente, estas dos cosas:
1. Decirle: “¡Hasta acá llegaste!”
Esta es una manera de ignorar nuestra mente, siendo conscientes de que no todo lo que uno piensa necesariamente va a ocurrir. También podemos optar por realizar alguna acción que nos permita introducir un cambio a lo que venimos haciendo, como salir a dar una vuelta o prepararnos un té o un café.
2. Preguntarnos: “¿Qué es lo que siento y qué es lo que quiero hacer en este momento?”
Con esta simple pregunta, logramos conectar con nuestras emociones y así liberamos la tensión que fue volcada en el pensamiento obsesivo que nos produjo ansiedad.

En resumen, si sentimos ansiedad, debemos recordar que esta fue originada por un pensamiento. Pero es inútil luchar contra los pensamientos (negativos), porque estos toman más fuerza. Por ende, lo aconsejable es tomar distancia de ellos y verlos como nubes que atraviesan un cielo azul. De este modo, tarde o temprano, perderán fuerza y desaparecerán.
Para concluir, recordá esto: los pensamientos no son otra cosa que ideas, y las ideas que no funcionan siempre pueden ser reemplazadas por otras mejores. Nadie es aquello que piensa.
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