Descifraron un manuscrito de más de 2000 años de antigüedad encontrado en Mar Muerto
Un investigador logró leer el código considerado indescifrable durante más de 70 años; se supo finalmente que decían los textos bíblicos
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En el año 1946 fueron encontrados textos bíblicos en unas cuevas escondidas en el Mar Muerto; fue así que estos documentos se hicieron famosamente conocidos como los Rollos del Mar Muerto. Si bien una gran cantidad de su contenido había podido ser estudiado por arqueólogos e historiadores a lo largo de las décadas, existía un código que seguía sin poder entenderse.
Pero las respuestas llegaron finalmente en los últimos meses. Datados entre los siglos III a. C. y I d. C., estos manuscritos contienen copias de casi todos los libros de la Biblia hebrea, además de escritos religiosos, comunitarios y legales que permiten comprender cómo vivían y pensaban las comunidades judías de la época.

El descubrimiento tan esperado fue realizado por Emmanuel Oliveira, investigador de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, quien se enfocó en un grupo de textos conocidos como Cryptic B. En particular, dos fragmentos muy deteriorados, identificados como 4Q362 y 4Q363, que habían sido catalogados durante más de 70 años como imposibles de leer debido a un sistema de escritura desconocido.
Oliveira logró demostrar que no se trataba de un alfabeto nuevo, sino de un código basado en la sustitución de letras hebreas por símbolos crípticos. Al detectar patrones lingüísticos propios del hebreo bíblico, consiguió reconstruir el significado de los textos. Entre las palabras descifradas aparecen referencias claras a Israel, Judá, Jacob y Elohim, uno de los nombres con los que se designa a Dios en la tradición hebrea. Otros fragmentos incluyen expresiones como “las tiendas de Jacob” o “tu gloria”, frases que coinciden con pasajes de los libros de Jeremías y Malaquías.

Según explicó el investigador, el objetivo del código no era ocultar información de los enemigos o de aquellos que no entendían su idioma, sino que los textos tuvieran un cierto prestigio y exclusividad. “Si alguien podía leerlo, significaba que pertenecía a un determinado rango dentro de la comunidad”, señaló Oliveira en declaraciones al diario Haaretz.
Este hallazgo refuerza la idea de que en algunas comunidades judías utilizaban sistemas de escritura especiales para restringir el acceso a ciertos textos sagrados, reservándolos solo para iniciados o miembros con formación avanzada. En varios manuscritos también se observa el uso de paleohebreo para escribir el nombre de Dios, una práctica cuyo significado aún genera debate entre los especialistas.
El desciframiento de este código aporta nueva información sobre la vida religiosa y social de las comunidades que produjeron los Rollos del Mar Muerto, consideradas fundamentales para entender el judaísmo del período del Segundo Templo y los orígenes del cristianismo.
Lo más llamativo es que, pese a que muchos expertos creían que el manuscrito nunca podría leerse, el investigador aseguró que el proceso fue más rápido de lo esperado. Una vez identificados los patrones del lenguaje, el sistema de sustitución comenzó a revelar su lógica interna. Es así que solo le tomó dos meses en averiguarlo. “La monosustitución es muy poderosa, pero la debilidad de la sustitución simple es que un lenguaje tiene patrones, así que si encuentras el patrón, puedes descifrar el código de sustitución, que es lo que hice aquí”, remarcó.
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