Un antiguo papiro egipcio reavivó el debate sobre la existencia de las personas gigantes
Expertos y arqueólogos investigan si un milenario documento del Museo Británico podría ser una clave para confirmar la presencia de seres de gran estatura en el pasado
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Un antiguo papiro egipcio, conservado en el Museo Británico, encendió el debate experto sobre la posible existencia de los “gigantes bíblicos”. Este documento, el Papyrus Anastasi I, podría ser clave para corroborar la presencia los Nephilim, figuras enigmáticas de textos bíblicos y judíos que son descritos como gigantes o poderosos seres del pasado. Mencionados en Génesis 6:1–4, vivieron cuando los “hijos de Dios” tuvieron descendencia con las “hijas de los hombres”, convirtiéndose en “héroes de antaño”, por lo que varios investigadores de distintos centros ven en este pergamino una posible referencia a ellos.
El Papyrus Anastasi I, un texto literario egipcio de la Dinastía XIX (siglo XIII a.C.), contiene una carta del escriba Hori. Él describió un encuentro en un desfiladero de Canaán con guerreros Shasu: “El desfiladero estrecho está infestado de Shasu... Algunos de ellos son de cuatro o cinco codos, de cabeza a pie, feroces de rostro, su corazón no es manso”. El codo real egipcio mide aproximadamente 52.45 cm, lo que se traduciría en estaturas de entre 2.03 y 2.59 metros para estos Shasu, un rango inusualmente grande, señalan en el portal Associates for Biblical Research.
Esta descripción se vincula con relatos del Antiguo Testamento, por lo que expertos como Christopher Eames, del Armstrong Institute of Biblical Archaeology, trazan paralelismos con Og, el último rey de los Refaim, una raza de gigantes bíblica (Deuteronomio 3:11). Una tablilla cananea de Ugarit (circa 1200 a.C.) menciona a “Rapiu, Rey de la Eternidad”, entronizado en “Ashtarat” y “Edrei”, ciudades que son conocidas bíblicamente como dominios de Og (Josué 13:12).

Otras evidencias egipcias refuerzan la hipótesis, tal como el caso del relieve de Ramsés II sobre batallas cerca de Qadesh (circa 1274 a.C.), el cual representa a dos espías Shasu capturados con un tamaño superior al habitual. A diferencia de las magnificaciones de faraones, esta representación de los Shasu es más realista, según el Armstrong Institute. Además, los Textos de Ejecución egipcios del segundo milenio a.C. mencionan a los “Iy Aneq”, a quienes los egipcios consideraban de gran estatura, por lo que se teoriza que son los Anakim bíblicos, quienes se sintieron “como saltamontes” (Números 13:33).
Los Shasu, poco conocidos, son cruciales, ya que sus menciones más antiguas datan del siglo XV a.C., y las inscripciones de Merneptah (siglo XIII a.C.) los sitúan contemporáneos a los primeros israelitas. El arte egipcio los retrata con atuendos cananeos y se cree que algunas de las seis tribus Shasu documentadas poseían las grandes estaturas descritas. Habitaban el sur del Levante, en Filistea, Canaán y Transjordania, algo que coincide con las ubicaciones bíblicas de los “gigantes”. Su desaparición del registro arqueológico en la Edad del Hierro temprana se alinea con el fin de las referencias bíblicas a ellos.
La Biblia abunda en menciones de gigantes: la batalla de David contra Goliat (I Samuel 17:4) describe al filisteo con más de 2.74 metros de altura; Og de Basán, el último de los Refaim, e Ishbi-Benob (II Samuel 21:16) son otros ejemplos. La conexión geográfica es curiosa, ya que el papiro Anastasi I se vincula con una región de valle levantina, y la Biblia destaca el “Valle de Refaim”, hoy Emek Rephaim, cerca de Jerusalén. Este entrelazado de registros históricos y geográficos antiguos potencia la correlación con los relatos bíblicos.

No obstante, la interpretación de estos hallazgos no es unánime, sino que algunos expertos argumentan que los documentos podrían describir conflictos militares, no la existencia literal de gigantes. Sugieren que las dimensiones extraordinarias atribuidas a los Shasu o Iy Aneq pudieron ser exageraciones retóricas, comunes para infundir temor o resaltar victorias. A pesar del escepticismo, la convergencia de papiros, relieves y tablillas egipcias y cananeas en una región y período específicos alimenta la discusión sobre la historicidad de las descripciones bíblicas de gigantes.
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