
En su propia ley
Cosechó elogios en Cannes por ponerle el cuerpo a una mujer libre en La patota, la segunda película de Santiago Mitre, su actual pareja. Lejos de las etiquetas la actriz dice que la cuestión no es ser feminista sino buscar la igualdad
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"Una no nace mujer, se hace mujer",
Simone de Beauvoir
Ni una menos fue el mensaje central contra los femicidios que movilizó a todo el país el pasado 3 de junio. Ni una menos se impuso con urgencia en la agenda política argentina para ir un poco más allá y atreverse hablar de libertades. En este contexto aparece Paulina, el personaje de La patota, la segunda película de Santiago Mitre [El estudiante] que alcanzó el Gran Premio en la Semana de la Crítica, en el Festival de Cannes, y se estrenará este jueves. Paulina aparece en el cuerpo de Dolores, un cuerpo que vive según sus ideales y su propio riesgo. Un mismo cuerpo para dos mujeres que emanan libertad.
"Ella es una mujer libre", dice Dolores de Paulina, esta joven abogada que tras abandonarlo todo en Buenos Aires y en contra de la voluntad de su padre [un juez con pasado militante en los 70, interpretado por Oscar Martínez] se integra a un proyecto de inclusión, de educación popular, en un barrio marginal, un territorio fronterizo con Paraguay y Brasil, en la provincia de Misiones.
"El estreno llega en un momento justo –reconoce la actriz que protagoniza la adaptación del film que en 1960 dirigió Daniel Tinayre y que tuvo a Mirtha Legrand en el personaje central–. En Paulina la violencia contra las mujeres está desplegada en todas sus formas, desde la más sutil hasta la más brutal."
"Mi hija se llama Libertad", se apresura a decir y lo hace con la convicción de haber entregado un legado, un atributo que la propia Dolores abrazó desde temprana edad.
"Tengo una anécdota que me encanta para contarte. Libertad estaba en la casa de un compañerito de jardín cuando la mamá le preguntó:
– Gordita, ¿qué querés comer?
– ¿Por qué me decís gordita?
– Bueno, te digo flaquita.
– No. ¿Por qué me decís flaquita? Me llamo Libertad.
Me quedé impactada. Ella, con 4 años, dijo por qué me vas a llamar según te parezca, por qué me vas a encasillar. Soy Libertad. No nos damos cuenta, pero ya desde el lenguaje la mujer queda esclava de ciertas formas, de ciertas etiquetas. Es muy fácil hablar de la cosificación de la mujer en televisión, pero no nos detenemos en el lenguaje.

¿Es una temática que te interesa?
Quiero aclarar que soy una ignorante, que lo que digo es desde la percepción, desde el lugar de madre, de mujer. Me sigue llamando la atención que hablemos de violencia de género, cuando el género es humano. La violencia es hacia las mujeres y contra las mujeres.
En La patota hay distintos tipos de violencia, incluida la violación que sufre Paulina.
Es importante ver qué pasa con esas mujeres que son víctimas de violencia, el mismo sistema las hace enfrentar con el hecho violento una y otra vez, se las revictimiza. No se las cuida y en muchos casos son tratadas como culpables de la situación. ¿Qué hiciste para que suceda? ¿Qué tenías puesto? ¿Qué hora era? ¿Por qué estabas sola? ¿Por qué habías tomado alcohol?
¿Sos feminista?
Es un tema muy complejo. Ser feminista, no feminista. Todos buscamos la igualdad, el bien común.
En una época en la que no muchos resisten el archivo, Dolores ha sabido mantener un firme discurso referido a los derechos y las libertades de las mujeres. "Un discurso que tildan de rebeldía –analiza–, como si hablar de la soberanía del cuerpo fuera una provocación. No entiendo cómo se sigue discutiendo sobre el aborto. No hay discusión al respecto. Lo que ocurre es claramente condenatorio hacia la clase media de mujeres libres, justamente son las que trabajan y crían niños las que se tienen que someter a situaciones clandestinas de violencia. Es violencia, porque son mujeres que podrían transitar la situación de una manera más civilizada, pero no, te exponen y te enfrentan a tener que vivirlo en las sombras, ocultándote. Exponerte a este tipo de violencias es también una manera de tenerte controlada."
Cada proyección de La patota en Cannes invitó al debate. "Es interesante lo que genera. Pero en cierto sentido no debería existir el debate, porque cada decisión que toma Paulina representa la decisión de una mujer libre. La de irse, la de hacer frente a su violencia, la de no abortar, la de mantener su convicción, la de sentir que su trabajo pueda hacer una diferencia en la vida de las personas. Es irónico, pero es el hecho de que sea una mujer libre lo que genera debate. Paulina no sigue el orden establecido, sigue su propio camino y eso hace ruido."
En Cannes, tu actuación fue celebrada por los medios especializados. El diario francés Le Monde remarcó: Hacía falta una actriz extraordinaria para hacer de esta película algo que no fuera simplemente un alegato político en favor de los marginados.
Estoy en todas las escenas de la película. Me halagaban o me mataban, no había muchas opciones [risas]. Estoy contenta. Es difícil verse a uno mismo. Fue un gran esfuerzo. Me tranquiliza saber que estoy al servicio de la historia, siento el regocijo de la labor cumplida. Fue un gran trabajo. Santiago es un bocho. Es un director muy lúcido, concreto, alguien que no está cerrado, le gusta escuchar lo que tienen que decir los actores.

Cuando Santiago agradeció el premio no ahorró elogios para vos. "Paulina no sería nada si Dolores no se hubiera comprometido así con ella", dijo.
Le puse el cuerpo.
Ella sabe que la próxima pregunta volverá a tener como protagonista a Santiago Mitre, esta vez no como el director de la película, sino como su actual pareja. Relación que ambos hicieron pública este año en Cannes. Como buena jugadora, la ex mujer del mexicano Gael García Bernal, el padre de sus dos hijos [Lázaro y Libertad], espera la movida y resuelve ser lo más directa posible sin necesidad de entrar en detalles. "En un proceso creativo tan intenso y único como éste, uno se une. Se dio de manera natural. Agradezco el encuentro con él. Lo admiro muchísimo. No hay mucho más que explicar."
Superado el momento y con las limonadas ya servidas en la mesa de la confitería del Malba, Dolores advierte el parecido del mozo con Pascual Condito, uno de los mayores distribuidores locales de cine argentino. "Una vez me regaló para mi cumpleaños una caja con todas mis películas en VHS." Lo reconozco, el parecido es notorio.
Hablar de VHS nos hizo retroceder en el tiempo y rescatar una vieja frase en la que una recién iniciada Dolores confesaba que, de no ser actriz, hubiese sido patinadora sobre hielo. "Todo por Castillos de hielo [emblemático drama romántico de 1978] por esa heroína que queda ciega y lucha por triunfar en el patinaje. Una cosa muy melodramática."
¿Sabés patinar?
Soy pésima, un desastre total. Soy muy torpe y kamikaze, una combinación fatal. En realidad, soy un desastre con el deporte. La verdad es que ahora no sé qué otra cosa podría haber hecho. De manera natural, y porque llevo varios años actuando, podría pensar en dirigir en un futuro, o volver a la producción. Lo podría hacer porque son herramientas que adquirí gracias al trabajo.
Por suerte la abuela Cocó te apoyó desde el primer momento y medio a escondidas te llevó a tomar clases de teatro.
Ay Cocó. Ella es parte de una generación complicada, una que tenía a las mujeres muy cautivas del patriarcado. Cocó fue y es una transgresora en muchos sentidos. Se divorció cuando nadie se divorciaba, estudió en la facultad [es asistente social]... Es parte de una generación que sufrió esa pelea interna de ser lo que uno quiere ser y lo que hay que ser. Mirtha Legrand es otro ejemplo de mujer libre. Pionera en el trabajo, resguarda su vida y sabe cómo manejarse con los medios.

Hablaste con Mirtha del personaje que compuso en La patota.
No, en realidad no vi la película antes de filmar. No me dejaron. Así que no hablé con ella de Paulina [el nombre que llevaba Mirtha en el film era el de Paula Vidal Ugarte]. Santiago quería que permaneciéramos lejos de aquella historia para él poder dar su mirada [ambas películas ponen el foco en el enfrentamiento de dos mundos, uno culto y pudiente, y otro marginado y carente; Mitre optó por centrarse en Paulina y plantear una especie de fábula política sobre las convicciones, dejando de lado el discurso más moralista]. Sí me propuso que viera otras películas que pudieran ayudarme en la compleja construcción del personaje.

¿Cuáles?
Europa 51, de Roberto Rossellini, con Ingrid Bergman; White Material, de Claire Denis, con Isabelle Huppert, y El hijo, de los hermanos Dardenne. Me ayudaron a entender que nunca iba a saber por qué ella hace lo que hace. La que más me marcó fue la de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. En esa película hay una escena que me solucionó la vida: el padre del hijo asesinado conoce y comienza a tener una relación fuerte con el asesino, lo lleva a su casa, le da trabajo; en un momento su mujer le recrimina lo que está haciendo. Le pregunta por qué hace lo que hace. Y él sólo contesta: No sé. Esa respuesta fue la clave para entender que como actriz no podía juzgar el accionar de Paulina, ni opinar, sólo debía acompañarla.
Ella es fuerte en sus convicciones, capaz de asumir la política también desde lo físico.
Lo de ella es militancia social, lo que la lleva a dejar una destacada carrera como abogada en Buenos Aires y meterse en un lugar con una realidad bien diferente. Ella quiere que esos jóvenes a los que les enseña sepan que tienen derechos. Habla de inclusión, quiere que ellos sepan que tienen poder. Paulina es una mujer más politizada que yo.
¿Te interesa la política?
Uno hace política todo el tiempo, ya sea en el supermercado, con los hijos, en el trato con los otros, en la manera que tenés de encarar tu vida. No tengo una ideología política, en ese sentido soy un desastre. No crecí en un hogar politizado, para nada. De hecho en casa no se hablaba del tema. Todo lo que puedo decir es por pura percepción. No me justifico, debería indagar más. Sí se agradece lo que pasa hoy, el interés que hay. Se habla, se discute. Cuando yo tenía 20 años, eso no pasaba, no existía. Uno puede decir esto me gusta, esto no.
¿Hablás en tu círculo más íntimo? ¿Te animás a opinar?
No hablo de política en general, ni siquiera cuando me junto con amigos y eso que tengo amigos que sí hablan porque saben. Yo los escucho atenta.
En el acto de inauguración del Centro Cultural Kirchner y por cadena nacional, Cristina Fernández de Kirchner hizo referencia al film de Mitre: "Me llegó la noticia que en la muestra de Cannes la película La patota ha sido premiada como la gran película de la semana, dirigida por Santiago Mitre y protagonizada por Dolores Fonzi; felicitaciones a los directores, a los artistas, a los técnicos y también al Incaa".

¿La escuchaste en directo?
No, estaba durmiendo una siesta, pero cuando me levanté tenía como 150 mensajes de WhatsApp. Casi me muero. Más allá de cualquier idea política, sentí un orgullo enorme por que nos reconociera. Un presidente habla de la película, te nombra. Sentí una gran emoción. Ahora digo esto y me ponen de un lado. Lo que pasa hoy con la política es lo mismo de lo que veníamos hablando antes. Uno no puede ser libre. Necesitan etiquetarte.
¿Creés que te van a etiquetar por ser parte del elenco de La Leona, el proyecto de Nancy Dupláa y Pablo Echarri que se verá por Telefé?
Más allá de las ideas políticas de Nancy y Pablo puedo trabajar con ellos y convivir con ellos. Uno no deja de tener amigos porque piensan distinto que uno. Nancy y Pablo son cabeza de equipo y lo hacen muy bien. Son ellos los que consiguen que en el trabajo haya una energía muy buena. Nancy es muy divina. Es una de las buenas, supercompinche. Es una mujer libre, no compite, no está enroscada en cosas que no sirven para nada. La adoro. La verdad es que hay un elencazo [Miguel Ángel Solá, Susú Pecoraro, Hugo Arana, Andrea Pietra, Mónica Antonópulos, Marco Antonio Caponi y Esther Goris] y más buena onda imposible. Como grupo tenemos nuestro propio chat. Fueron un gran colchón mientras estuve en Cannes. Un grupo superatento.

Volvés a la televisión con una historia fuerte, comprometida, que tiene como escenario una fábrica textil [saldrá al aire en septiembre].
Nancy hace de una delegada gremial, le pone el cuerpo a una mujer muy fuerte. Yo soy la hermana de Nancy, tengo un conflicto con ella, un conflicto de identidad. Estoy peleada con lo que mi hermana representa. No es una villana, no es mala, necesita armar su propio camino. Es una cínica, no cree en el progreso, no cree en la lucha de su hermana. Está convencida de que no va a llegar a nada. Prefiere escapar de esa vida, donde todos viven hacinados. Quiere otra cosa. Es un personaje muy lindo. Es la contradicción. Estoy chocha con la vuelta a la tele. Me había olvidado de lo fluido que es trabajar con tres cámaras, hacés la escena y listo, porque las cámaras toman todo.
"YA SÉ QUIÉN SOY"
Muchos fantasearon con una Dolores Fonzi instalada en Hollywood durante los seis años de su relación con Gael García Bernal. Al contrario de todo pronóstico, Fonzi se limitó a decir que no le interesaba, que lo suyo pasaba por lo que hacía acá. Verla desfilar nuevamente por una alfombra roja internacional alimentó en los medios la fantasía de una carrera en el exterior. "Recién ahora puedo decirte que me interesa, que me tienta que llegue una propuesta de trabajo de afuera. Tampoco cualquier cosa."
¿Por qué ahora sí?
Si llegan no es porque me fui a trabajar de moza a Los Ángeles. Si llegan a proponerme algo es porque ya tengo una identidad como actriz. Ya me encontré, ya sé quién soy, y si se da la oportunidad me divierte, sobre todo si no es por mucho tiempo. No me iría seis meses a hacer una serie al Congo, salvo que me llame Jacques Audiard [Lee mis labios y la más reciente Metal y hueso], que es mi director preferido. Me gustaría hacer algo como hice con Truman [film del catalán Cesc Gay, con Ricardo Darín y Javier Cámara], mi primera película en España. La hice después de La patota. Fue un mes a full y estuvo bárbaro. Ricardo es lo más argentino que hay y me ayudó a sentirme como en casa. La pasé muy bien.
Que los chicos estén más grandes [Lázaro tiene 6 años y Libertad, 4] sin duda te ayuda a moverte de otra manera.
Puedo moverme mucho más. Cuando fui para Cannes, ellos también salieron de viaje, se fueron una semana con mi mamá. Les encanta viajar, les fascina el avión. El padre es un viajero apasionado y ellos tienen algo de eso. Les fascina. Tenemos un mapamundi y ellos saben dónde está China, Disney, México. Son del mundo y eso me tranquiliza.
Te tranquiliza porque siempre vuelven.
Siempre está la idea de volver, no se me ocurre pensar que no sea así. Todo está acá. Es un buen equilibrio, ir y poder volver a un hogar. Soy muy del hogar, de las raíces, del arraigo, y en la crianza de mis hijos soy igual.

Como buena leona, Dolores intenta no exponer a sus hijos al universo mediático, por eso en las redes sociales, ya sea en Instagram o Twitter, las imágenes que postea tienen que ver con ella, con sus salidas, con sus trabajos, con sus amigos, con Cannes. "Como no subo fotos de mis hijos me acusan de que no estoy nunca con ellos y cuando pongo fotos de salidas con amigos, me acusan de pasarla demasiado bien –ironiza–. En cambio, si pusiera a mis hijos o me mostrara con ellos en los eventos con niños, sería una buena madre. A nadie se le ocurre pensar que los estoy cuidando, que no los expongo porque no quiero. Las redes sociales son de cuidado, son una trampa. Igual esto me pasa desde siempre, ya a los 19 me tildaban de rebelde." Eran los años en los que compartía salidas con Carolina Fal, Julieta Ortega y Belén Blanco, y provocaba a que dijeran lo que quisieran
No hace mucho te volvieron a llamar rebelde y hasta te acusaron de ser mala madre cuando hablaste abiertamente del consumo de marihuana en tu vida.
Uff, todos se agarraron de eso. Mi papá se enervó, contestó con humor y con altura diciéndoles a todos los que me acusaban: "Sí señores, tienen razón, hay que mandarla a la silla eléctrica". ¿Estamos todos locos? En esto también tienen un papel los medios, me pasa a veces que digo algo y que lo transcriben de otra manera y que cambia el sentido de lo dicho. Es raro de controlar, como los que dicen cosas de vos. ¿Pueden decir cualquier cosa de uno? Como lo que me pasó cuando dijeron que el padre de mi hijo había pedido el ADN de Lázaro [en su momento Gael envió un comunicado para desmentir la supuesta noticia]. Dijeron cualquier cosa, pusieron en duda su identidad. No miden las consecuencias de lo que dicen. A los periodistas que hicieron notas sobre eso no les hablé nunca más. Hoy me llaman por teléfono pidiéndome alguna entrevista y no les contesto. Los tengo en la lista negra. Siempre intenté no tomarme en serio lo que dicen los medios, y eso que dijeron tantas cosas de mí. Por lo general intento reírme, pero si mi mamá, mi papá, la pasan mal, me enojo en serio, más aún si se meten con mi hijo. ¿Cómo pueden hablar con tanta impunidad? ¿ Por qué tengo que entrar en ese juego, permitir que digan lo que quieran?
Como Paulina, Dolores está dispuesta a ser una mujer libre. "Mi vida es todo lo que tengo y si quiero hacer algo lo hago."
1978
Nació el 19 de julio en Buenos Aires. Tiene dos hermanos, Tomás y Diego
Adrogué
Tras la separación de sus padres, Dolores se mudó junto a su mamá a la ciudad cabecera de Almirante Brown
Cocó
Su abuela es un personaje clave en su vida. Cuando Dolores tenía 12 años, Cocó la llevó a tomar clases de teatro
Gandolfo
Carlos Gandolfo fue el maestro de su vida. Él no hacía buenos actores, sino que formaba actores particulares
1996
Hizo su primera aparición en la TV en La Nena. En cine debutó a los 18 años como la novia de Pablo Echarri en Plata quemada
Ayer y hoy
Mirtha Legrand protagonizó la película que Daniel Tinayre dirigió en 1960. Una misma historia con diferentes miradas
Gael
Al actor mexicano lo conoció en el rodaje de Vidas privadas, la ópera prima de Fito Páez. Estuvieron juntos 6 años y tuvieron dos hijos, Lázaro y Libertad
El futuro
"Hay varias cositas dando vuelta, nada concreto, algunos proyectos de afuera que ya venían de antes. Este año lo tengo bastante resuelto y equilibrado: chicos, trabajo. Estoy ansiosa por el estreno de La patota. En septiembre seguramente se conozca Truman –adelanta–. La Leona dicen también llegará para esa época"
Asistente de fotografía: Lucía arenes. Maquilló y peinó: María Rohrer para Frumboli con Productos Lancôme y Gama Italy. Agradecimiento vestuario: Jazmín Chebar, AY Not Dead y Camelia. Agradecimiento tapa: Sillón Burbuja Deco Design www.decodesign-shop.com




