En un barrio desolado, la encontró tumbada y sin fuerzas al costado del camino: “La acaricié y sentí cada uno de los huesos de su cuerpo”
No era la primera vez que rescataba animales de ese lugar; pero este caso la conmovió: desnutrida y sin fuerzas, la perra movió la cola cuando supo que había llegado la ayuda
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Se estremeció en cuanto dobló a la derecha y tomó ese solitario camino. Desde el auto pudo reconocer la figura de un animal que se tambaleaba y caía al suelo cada vez que intentaba ponerse de pie.
De inmediato pisó el freno y salió corriendo del auto para brindarle ayuda. “Estaba muy débil”, declaró Zully Vásquez Ventura a un medio local. “Caminaba cinco o seis pasos y se caía al suelo porque no tenía fuerzas para sostenerse. No tenía comida, ni agua, ni siquiera un refugio para resguardarse del sol”.

El animal hambriento y extremadamente desnutrido era uno de los miles que Ventura encontró a lo largo de los años en Colony Ridge, un barrio a una hora al noreste de Houston, conocido por la gran cantidad de perros abandonados que allí deambulan.

Ventura se acercó al perro y se quedó atónita; a pesar de su deplorable estado, tenía un carácter cariñoso. “Era la perrita más amigable del mundo, no paraba de mover la cola. Fue como una puñalada en el corazón tan solo pensar cómo había terminado en ese estado”.
A pesar de todos los perros que Ventura ha ayudado, la tristeza que sentía por esta cachorrita abandonada la hizo caer de rodillas en medio de la calle. “Empecé a llorar sin parar. Llamé a mi esposo y le dije: ‘No sé por qué sigo viniendo a estas calles, sé lo que me voy a encontrar. Tiene que haber algo mal conmigo’. Me dolió mucho encontrar a esta perrita así”.

El esposo de Ventura le aseguró que estaba en el lugar correcto en el momento correcto. “Dijo: ‘Creo que cualquiera con un corazón compasivo como el tuyo se sentiría muy mal al encontrar una perrita así, y si está en sus manos ayudar, lo haría’”, recordó Ventura.
Con esas palabras de aliento, Ventura hizo un posteo sobre la perra en redes sociales. En 20 minutos, otra persona compasiva respondió: Diann Thomason, de Three Little Pitties Rescue, una organización sin fines de lucro con sede en Houston, Texas, dedicada a rescatar perros y gatos necesitados. A través de la participación activa y la educación, trabajamosn para empoderar a las personas a tratar a los animales con amabilidad y abordar problemas urgentes en materia de bienestar animal. “Cuando vi a Zully llorando en el video y luego vi a la perra, suena a cliché, pero pensé: ‘Tengo que hacer algo por ella’”, dijo Thomason. “Fue desgarrador”.

Thomason corrió a buscar a la perra, quien le dio un beso al encontrarse. La llamó Tabatha y la llevó rápidamente a la clínica médica de Three Little Pitties Rescue. “Pensé que iba a morir, de verdad. La miraba mientras ella permanecía parada en la clínica veterinaria, huesuda y casi sin pelo, pero su cola no dejaba de menearse. Eso es lo que me encanta de los perros, son tan indulgentes. Me asombra. Era simplemente la criatura más feliz del mundo”.

Tabatha tenía un camino difícil por delante; estaba desnutrida y sufría de sarna severa. “Recuerdo haberla acariciado y sentir cada hueso de su cuerpo”, dijo Thomason. “Cuando mi vecina la vio por primera vez, dijo: ‘¡Caramba, es la perra en el estado de salud más comprometido que te he visto traer!’”.
Pero con los cuidados de Thomason, la belleza de Tabatha pronto brilló tanto por dentro como por fuera. “Ver cómo recuperaba su pelaje fue realmente asombroso”, dijo Thomason.

El refugio puso a Tabatha en adopción, y un solicitante en Vancouver parecía la opción perfecta. El único problema era que a Tabatha no le gustaban las jaulas y le tenía miedo a los coches. Después de todo lo que había pasado, Thomason quería que su viaje transcurriera sin problemas, así que la llevó en coche desde Texas hasta el estado de Washington. Allí fue donde la adoptante de Tabatha la conoció.

“La mujer llegó con un montón de golosinas, y Tabatha, con su meneo de cuerpo completo, se acercó a ella”, dijo Thomason. “Fue perfecto”. Ver el vídeo del momento en que Tabatha conoció a su adoptante hizo llorar de nuevo a Ventura, pero esta vez de alegría.

“Esto me recuerda que hay esperanza. Me da fuerzas. Dios me puso aquí por una razón: para ayudar a todos estos perros. Verla encontrar una nueva familia me hace sentir que todo vale la pena”.
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