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Paisajismo

Es paisajista e hizo de su casco de estancia un jardín repleto de flores y color

Belén de Ancizar
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13 de noviembre de 2019  • 00:00

De un clásico casco de estancia, el paisajista Coco Pelegrina hizo un jardín con múltiples sectores, abras, vistas y, sobre todo, flores y colores. La huerta y los canteros de herbáceas son su especialidad, y su producción ingresa en la casa para llenar floreros y poblar la cocina con verduras recién cosechadas. Aquí responde diez preguntas sobre cómo lo creó.

Izquierda: izq.: Camino entre hemerocalis, salvias y Santolina chamaecyparissus. Derecha: Coco Pelegrina y su perro, en la puerta de la casa de 1910.
Izquierda: izq.: Camino entre hemerocalis, salvias y Santolina chamaecyparissus. Derecha: Coco Pelegrina y su perro, en la puerta de la casa de 1910. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • Definí tu jardín en pocas líneas.

-Es un clásico parque de casa de campo, rodeado de eucaliptos centenarios y grandes canteros de herbáceas, atravesado por senderos que llevan a distintos rincones, con sectores de mucho color y perfumes, con el rough que estoy sembrando de flores y especies autóctonas que lleva a varios puntos focales y abras.

  • ¿Te inspiraste en algo para diseñarlo?

-Como en todo proceso de diseño, me voy inspirando en distintas vivencias, emociones y en viajes, en los cuales recorrí jardines y parques. También me voy nutriendo de opiniones y sugerencias de diferentes personas con las que he recorrido el jardín.

Una imagen típica de estancia: la mesa de té bajo un rosal de más de 80 años. Contra la ventana, antigua reja de entrada al campo.
Una imagen típica de estancia: la mesa de té bajo un rosal de más de 80 años. Contra la ventana, antigua reja de entrada al campo. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

El paisajista describe a su jardín como un clásico parque de casa de campo, rodeado de eucaliptos y canteros de herbáceas.
El paisajista describe a su jardín como un clásico parque de casa de campo, rodeado de eucaliptos y canteros de herbáceas. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • ¿Hay diferentes espacios?

-Hay varios. Un lugar que usamos mucho es bajo una magnolia de 80 años rodeada de dos grandes canteros de herbáceas, donde con mi familia dormimos la siesta, tomamos el té y las picadas en las tardecitas de verano. También hay un gran huerto, un jardín delantero con un estilo francés, otro con unos grandes sauces donde generalmente almorzamos. Más lejos, pasando bajo la sombra de un ombú que mi madre cuidó durante varios inviernos, se llega a la pileta, bordeada por una plantación de lagerstroemias, muy decorativas por su follaje y vistosa floración. Logré conectar estos espacios mediante senderos de césped entre canteros de herbáceas y arbustos. Pegado a la casa -que es de 1910, con una gran galería cubierta de un rosal ancestral- hay un gran monte de ligustros, que es un lugar de juegos y caminatas desde mi infancia.

  • ¿Considerás que tu jardín es un reflejo de tu personalidad?

-Sí, mucho, por su variedad de flores, árboles y arbustos, que me dan cantidad de material para armar floreros y decorar el interior de la casa. Es un reflejo de mi sensibilidad, por el diseño que tanto experimento en mis jardines, a veces más estricto y a veces más salvaje.

Izquierda: Cynara scolymus, planta de alcachofa. Der.: Entrada de la huerta, con una puerta reciclada de un corral.
Izquierda: Cynara scolymus, planta de alcachofa. Der.: Entrada de la huerta, con una puerta reciclada de un corral. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • ¿Lo empezaste con un diseño previo o fuiste armándolo a lo largo de los años?

-El jardín ya tenía su forma, su diseño original: un casco de estancia rodeado de casuarinas y eucaliptus. Junto con mi madre (de quien heredamos mi hermana y yo la pasión por las plantas y la jardinería), fuimos reformándolo a lo largo de los años, dándole ese carácter abierto y ordenado que tiene hoy.

  • ¿Cómo evolucionó tu jardín y por qué razones?

-Mi madre fue "abriendo" el jardín, que era muy sombrío y húmedo, con vistas al campo y la pradera. Ya con esa reforma fui generando grandes canteros de herbáceas, logrando esas zonas de color y perfumes, plantando nuevas especies y creando un recorrido por senderos hasta llegar a la sombra de un gran ceibo con un banco para descansar.

Senderos hacia la pileta que rodean un banco bajo la sombra de Erythrina crista-galli (ceibo).
Senderos hacia la pileta que rodean un banco bajo la sombra de Erythrina crista-galli (ceibo). Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • ¿Incorporás elementos (vegetales o extravegetales) de vez en cuando?

-Siempre voy plantando nuevos ejemplares, que multiplico de los ya existentes y otros tantos que nos regalan. Voy incorporando distintos objetos y elementos que encuentro en el campo y reciclo. Por ejemplo, aproveché antiguos bretes y corrales en desuso para armar los cercos y canteros del huerto; también usé hierros de guacheras de terneras para las pérgolas y las estructuras de apoyo de mis rosas. También trasplanté especies de un monte lindero para armar sectores de setos cortados para el estacionamiento de autos y para el jardín francés delantero.

  • ¿Considerás que tu espacio es un "centro de experimentación"?

-Todo el tiempo estoy experimentando con la multiplicación de las herbáceas y combinación de colores y formas. Me encanta aprender con la construcción de canteros, senderos y espacios. Me gusta asimilar las estaciones y ver cómo las plantas se adaptan a las condiciones de sequía o de inundación que suceden en las diferentes épocas.

La huerta contiene canteros remarcados con maderas recicladas de los bretes.
La huerta contiene canteros remarcados con maderas recicladas de los bretes. Fuente: Jardín - Crédito: Inés Clusellas

  • Además de paisajista, ¿sos jardinero en tu jardín?

-Los días que estoy en el campo, me meto en los canteros a sacar pastos y malas hierbas, hacer trasplantes hacia otros sectores y podar las rosas. La huerta ocupa un lugar importante en mis trabajos de jardinero, me encanta limpiarla, sembrar y, como también me gusta la cocina, disfruto de lo que cosecho.

  • ¿Qué rincón de tu jardín te gusta más?

-Tengo dos lugares que me encantan: la huerta, que logré hacer reciclando maderas y palos, y donde planté frambuesas para luego cosecharlas y hacer dulces; trabajar en ella me da mucha tranquilidad. El otro lugar preferido es bajo la sombra de la magnolia y rodeado de flores, con vistas hacia el campo; este un espacio de reunión, de esparcimiento, de juegos y de grandes charlas.

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