“Están sufriendo no despedirse de sus familiares”. Las emociones encontradas de un médico italiano en medio de la pandemia
Pierpaolo Occorso (44) es un médico italiano, miembro de Médicos Sin Fronteras (MSF), que desde hace dos semanas se encuentra prestando servicio en el hospital Codogno (en la región de Lombardía) donde se detectó el primer caso italiano de COVID-19. Y su testimonio conmueve en medio de un escenario muy triste y desolador en un país que todos los días llora a sus muertos de a cientos.
"No bien llegué a la región y pude caminar por las calles percibí rápidamente la dificultad, la tristeza y el silencio de estas ciudades. Ver tanta dificultad fue impactante en lo anímico. Lo primero que sentí es como si realmente estuviera en una guerra", dice Occorso, que habla español, en declaraciones a LA NACION
La misión de proteger a sus colegas
Occorso forma parte de un grupo de 25 médicos italianos que se encuentran viviendo en el único hotel de la zona que se encuentra abierto (a unos 10 minutos del hospital) donde también se alojan un grupo de policías.
"El sistema de salud en Italia está muy bien organizado (más allá de las dificultades por la magnitud de la emergencia) y nuestra misión es la de preservar a los médicos de familia que son los referentes para la población. Colocamos nuestra experiencia para gestionar una enfermedad muy contagiosa e infecciosa en hospitales que no tenían la organización logística, inicialmente, para poder contener las infecciones intrahospitalarias. Nosotros intervenimos para disminuir o evitar el contagio del personal de salud médico y de enfermería", explica Occorso.
Este médico, que vive en el sur de su país, visita todos los días el hospital junto a otros colegas que trabajan en la reorganización del servicio de urgencia que atiende a unos 200 pacientes por día. "El personal de salud está respondiendo de una manera heroica. Nosotros diferenciamos las aéreas limpias de las sucias y establecemos circuitos de entrada y de salida, que no se deben cruzar nunca, para evitar el contagio que se puede dar".

"Están sufriendo no poder despedirse de sus familiares"
Además, este grupo de médicos está interviniendo en asilos para ancianos (en cada uno viven entre 250 y 300 abuelos) donde, lamentablemente, la epidemia, cuenta, está pegando muy duro y la mortalidad se disparó. "Lo que ellos están sufriendo es no poder despedirse de sus familiares, aunque tratamos de que se comuniquen por diferentes dispositivos tecnológicos para que puedan darles un último saludo a sus nietos", dice Occorso. Y agrega: "Son como nuestros abuelos, la relación es muy cariñosa, tierna y dulce y buscamos ser lo más amorosos posibles con ellos. Procuramos la manera de sonreír con ellos y transmitir ese amor, ellos tienen que saber que adentro de nuestros uniformes hay personas que están para ayudarlos".
"El riesgo en nuestro trabajo está siempre"
La rápida propagación de este virus nuevo y poco conocido, la gran afluencia de pacientes a un ritmo frenético y la escasez generalizada de equipos de protección personal en toda Italia son factores que exponen a los trabajadores de salud de la primera línea a un gran riesgo de infección. Más de 3.500 trabajadores de la salud en Italia dieron positivo por COVID-19. La protección del personal sanitario es tan crucial como siempre, porque están en la primera línea en la lucha contra el virus. Y Occorso es consciente de ello: "El riesgo en nuestro trabajo está siempre, las técnicas que implementamos están para mitigarlo o disminuirlo. Nos protegemos con dispositivos de protección especiales".
Generalmente Occorso cena con los otros médicos y, además, comparte el espacio con dos psicólogas que se dedican a dar apoyo y contención emocional al grupo de MSF y a los médicos que atienden en los hospitales. "Comemos cada uno en su mesita para mantener la distancia y buscamos la manera de no hablar siempre de trabajo, hacemos una especie de break para relajarnos y tener libertad mental. A veces, utilizamos un humor respetuoso para mitigar nuestro estrés".
"Buscamos la forma de controlar el miedo para que no se transforme en una paranoia"
Occorso, que está casado y tiene una hija de 11 años que se llama Sofía, cuenta que durante las cinco horas de trabajo en el hospital lo más importante es la concentración y que en esos momentos no piensa en la posibilidad de contagiarse la enfermedad. Sin embargo, aclara que esos sentimientos suelen aparecer cuando está descansando, a la noche, en el cuarto donde encuentra esa intimidad para hacer una pausa.

"El miedo es una manera de medir el riesgo. Decir que no lo tenemos sería inconsciente. Tenemos miedo de poder ser infectados, pero buscamos la forma de controlar ese temor para que no se transforme en una paranoia. Pero también sentimos que es un privilegio estar en este lugar porque nuestra comunidad nos necesita porque están muriendo muchas personas. Yo quiero estar, estudié para esto, mi organización nació para aportar en lugares en dificultad. Cuando hablo con mi hija trato de no hablar nunca de mis misiones, ella es una niña muy alegre y me cuenta que está muy orgullosa de lo que yo hago", se emociona.
"La unidad en el trabajo puede hacer la diferencia"
Occorso, que tiene amigos en Buenos Aires y en Rosario, desea brindarles un mensaje a sus colegas argentinos. "Les diría que siempre está la posibilidad de luchar en contra de una epidemia, mi mensaje es de solidaridad. Yo confío muchísimo en el sistema de salud argentino, la preparación médica de ese país tiene toda la capacidad y la fuerza para poder contrarrestar la pandemia. Les sugiero que recuerden que sus colegas son su fuerza y la unidad en el trabajo pueden hacer la diferencia en este momento".
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