
Estilos: cinco tipos de mujer
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Una parte de la investigación de Cicmas Strategy Group optó por segmentar a las encuestadas según la coherencia al interior de distintos grupos. Así, se llegó a cinco perfiles dominantes que son una construcción metodológica, es decir, difícilmente cada mujer se ajuste del todo a las características de estas divisiones. Aquí, un breve resumen.
1. Las liberales
Están alejadas de los placeres afectivos de la vida hogareña y distantes de los valores tradicionales. Se manifiestan abiertas sexualmente y buscan su independencia; tienen una activa vida social. Son optimistas y asumen una posición de vanguardia. Son las que más buscan desempeñar el rol de mujeres actuales y son las menos religiosas. Trabajan por independencia económica, para desarrollar su personalidad, porque les gusta su labor y no quieren ser amas de casa. Creen que la mujer ha ganado con los cambios y que las relaciones entre los sexos han mejorado. Les gusta el hombre actual y no cuestionan a las parejas modernas.
Entienden que a la mujer se le sigue exigiendo ser atractiva, pero esto tiene que ver con el sex-appeal. Tampoco buscan mostrarse sujetas a los dictados de la sociedad. Por eso dicen que no están pendientes del peso y que no tienen problemas en reciclar ropa. Sin embargo, van al gimnasio más que el promedio. Tampoco quieren atarse a las imposiciones de la tecnología ni a las de las marcas.
Les interesa estar al día con la información, pero no tanto con la política. Se muestran interesadas en los consumos culturales, concurren a espectáculos. Son las más lectoras.
2. Las aggiornadas
Son madres actualizadas y equilibradas. Han integrado con fluidez los roles tradicionales de la mujer en la familia, los cambios del género y el histórico papel de seductora. Son seguras, manejan las contradicciones modernas del género. Quieren hacer y hacen todo, pero a la vez buscan las gratificaciones que entienden que merecen.
Cuidan su cuerpo y su aspecto exterior: la belleza física es un valor y la apariencia, una identidad social. Les gusta comprarse ropa y complacer sus gustos. Hacen gimnasia. No buscan precios y se mueven por las marcas.
No aceptan la división tradicional de roles. Tratan de resguardar los espacios propios dentro de la pareja y aceptan relativamente la expansión de la libertad sexual. Valoran el afecto en las relaciones sexuales.
Les interesa el cuidado de la casa, pero no son obsesivas. Les atrae la tecnología, sobre todo por confort.
Creen que la situación de la mujer mejoró, aunque se sumaron obligaciones. Trabajan porque les interesa su tarea y para tener mayores comodidades.
Les gusta estar al tanto de la actualidad, son fuertes lectoras de revistas. También, muy afectas a la TV y el cine.
3. Las tradicionales
Extrañan el rol tradicional del hombre en la familia y la época de mayor tolerancia en las parejas. Se paran ante las novedades con una actitud conservadora, creen que los cambios han implicado pérdidas.
Su imagen se corresponde con el ideal femenino del pasado: una mujer que se dedica a su familia, que no manifiesta aspiraciones en términos de logros personales y que se muestra conforme. Es el perfil más religioso.
Son las que menos creen que la situación de la mujer y las relaciones de pareja hayan mejorado. Suelen no aceptar que una congénere no quiera ser madre. Sexualmente son las más reprimidas y están en contra de la infidelidad.
Ven al hombre como el sostén económico del hogar. Si la mujer trabaja es porque sus ingresos no alcanzan. Les gusta tener un tiempo para ellas, pero a la manera de antes: no aceptan salidas nocturnas con amigas, y menos con un amigo o un ex novio.
No les molesta ocuparse de la casa (son obsesivas en su cuidado) y les gusta cocinar. Creen que el género femenino tiene un mayor saber para hacerse cargo del espacio hogareño.
Les importa más el cuidado de la salud que el de la belleza. Prefieren no gastar en sí mismas: compran alimentos antes que ropa para ellas. No adquieren ropa de marca y reciclan prendas viejas. Son las que más tiempo pasan frente a la pantalla de la TV.
4. Las descontentas
Están atraídas por los nuevos roles sociales de la mujer, pero no lograron insertarse en ellos. Eso parece deberse a su pertenencia a un lugar socioeconómico desfavorable y a aspectos contradictorios de su personalidad, ya que a pesar de sus aspiraciones presentan muchos rasgos tradicionales. Además, suelen carecer de contención familiar; son las que más sufren las contradicciones del género hoy.
Es el segmento con menor inserción laboral. Pero, de trabajar, lo harían sólo por necesidades económicas. La casa es su espacio de actuación y son obsesivas en su limpieza. Sus salidas son pocas, casi no concurren a espectáculos. Incluso, van poco de compras: prefieren hacerlo a través de la venta por catálogo.
Creen que la mujer ha sumado obligaciones y ha ganado poco. Buscan preservar la pareja y son las más tolerantes hacia la infidelidad. Les gusta el hombre amable y caballero.
Adhieren a una división tradicional de roles sexuales y les gustaría que el hombre fuera el sostén económico de la casa. Prefieren que el sexo se conjugue con el afecto, aunque no son inhibidas.
Son sensibles a la opinión del entorno; por eso no les gusta diferenciarse demasiado. Buscan respaldo externo a sus decisiones; por ende, tienen vínculos más fuertes con las marcas. Deben cuidar prolijamente su presupuesto, por lo que son prácticas en las compras. Se muestran atentas a las promociones.
Dentro de sus límites económicos, muestran interés por lo nuevo y "lo lindo". Les gustaría vestir bien y comprar tecnología de avanzada.
Creen que hoy importa más el ideal de la salud que el de la belleza física. No obstante, se muestran muy preocupadas por su peso y les gustaría cuidar su figura, pero concurren poco al gimnasio y no siempre pueden mantener su decisión de seguir una alimentación racional.
Muestran un interés relativo por la actualidad y son reticentes a reconocer que la mujer puede desempeñarse en todo tipo de actividades.
5. Las desinteresadas
No manifiestan entusiasmo por la evolución del rol de la mujer. Ponen menos esfuerzo en el cuidado de su aspecto.
Su ideología es tradicional en términos de roles familiares y de cambios producidos en el género. Las define su actitud indiferente y pasiva, aun en los espacios elegidos.
A pesar de que resignan los lugares de seducción femenina, sus mayores intereses se centran en la pareja. Sostienen la división tradicional de roles sexuales. Creen que el marido debe mantener económicamente la casa y ganar más.
Sienten que la mujer ha perdido con las modificaciones. Sólo aceptan que está mejor la relación entre los sexos. No les parece que haya poca tolerancia ni piensan que los hombres del pasado hayan sido mejores.
No separan el sexo del amor y condenan la infidelidad. En general, mantienen posiciones rígidas en torno a la libertad sexual.
Trabajan por independencia económica y para tener mayores comodidades, no para su desarrollo personal.
No eligen primeras marcas ni manifiestan interés por la tecnología. No se preocupan demasiado por una alimentación saludable ni por el cuidado de la casa.
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