
Etiqueta de spoiler
¿Hasta cuándo guardar el secreto de lo que sucede en una película o una serie?
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"¡Está vivo!": apenas dos palabras bastaron para provocar una ola de indignación mundial. A principios del mes pasado, la revista Entertainment Weekly publicó en su tapa la foto del personaje más querido de la serie Game of Thrones, uno cuyo destino final era un secreto que el actor que lo interpreta mantuvo con múltiples distracciones, como mutismos incorruptibles, pistas falsas y grabaciones aisladas, hasta que un título emocionante (He’s alive!) aguó la sorpresa del que llegó tarde al episodio en que reabre los ojos como Lázaro (el personaje bíblico, no el habitué de los noticieros).

En el escándalo se expresó un debate actual: ¿hasta cuándo hay que guardar el secreto de lo que sucede en una película o una serie? Si en inglés la palabra spoiler deriva del verbo que significa estropear, en español se adaptó al infinitivo como espoilear: develar el enigma de una ficción o, como sacar fotos en el colectivo sin permiso y chatear durante una cena familiar, una de las descortesías más reprobables de la época.
"El trabajo de los periodistas de espectáculos, y eso incluye a los críticos, consiste en discutir qué pasó en los programas de televisión, las películas y la música en tiempo real, cuando la conversación está sucediendo", escribió Matt Zoller Seitz, uno de los críticos televisivos más reconocidos de los Estados Unidos, en la revista New York. Si nadie le pediría a un periodista deportivo que se abstenga de mencionar el resultado final en su análisis del partido, ¿por qué se exige lo mismo para las ficciones?
Una noche de los años 80, el parlamento de Turquía suspendió sus sesiones: los diputados querían saber quién había disparado al odioso JR en un episodio cumbre del culebrón Dallas (alerta de spoiler: fue Kristin, su cuñada). Según el crítico Scott Higgins, el gancho es "ese momento en el que la curiosidad se transforma en una transacción comercial": las necesidades narrativas o publicitarias exigen que el misterio se resuelva después de la tanda, la semana siguiente o la próxima temporada ("a la misma hora, en el mismo canal", se prometía).
Si nadie le pediría a un periodista deportivo que se abstenga de mencionar el resultado final en su análisis del partido, ¿por qué se exige lo mismo para las ficciones?
Pero el consumo inorgánico y descentralizado de los contenidos culturales impone reglas de etiqueta del spoiler y, entre los seguidores de una misma serie, una pregunta en clave: "¿Por dónde vas?". Hace tiempo entrevisté a Terence Winter, el guionista de Los Soprano, Boardwalk Empire y Vinyl: "Nunca es malo dejar a la gente preguntándose qué pasará la semana que viene, pero el gancho debe ser orgánico con la manera en que se desarrolla la historia", me dijo. Si se considera prudente que un chico de diez años ya sepa que los Reyes Magos son los padres, ¿hasta cuándo hay que guardar el secreto de que Luke Skywalker es el hijo de Darth Vader?
Los números hablan: según una encuesta de la revista New York, el 27 por ciento del público piensa que es admisible hablar del final de una serie no bien sale al aire, el 10 por ciento dice que sería bueno esperar por lo menos una semana y el 3 por ciento opina que nunca debería comentarse en voz alta (un contundente 86 por ciento también afirma que se puede hablar del resultado de un partido desde que termina).
Sin querer ser aguafiestas, soy de los que piensan que lo mejor de una obra no está al final: todos sabemos que el leviatán gana la última batalla contra el hombre en Moby Dick y que Beth es la que muere de las cuatro Mujercitas, pero no por eso dejamos de leer esas novelas. Cuando algo nos gusta mucho queremos hablar de eso, y en la ansiedad oral y la angustia por el destino de nuestro héroe, nos mordemos la lengua antes de gritarle al mundo que… ¡está vivo!
Cinco grandes hitos en la pequeña historia del "spoiler"
La tienda de antigüedades, 1841
Los lectores destrozaron el puerto de Nueva York al recibir desde Londres el último folletín de Dickens. Alguien había anticipado el final de su protagonista.
Psicosis, 1960
Antes de la proyección de la película, Alfred Hitchcock imploraba a la audiencia desde la pantalla que no revelara la verdadera identidad de la señora Bates.
El juego de las lágrimas, 1992
"Ella es un hombre", dijo un presentador del Oscar y arruinó la sorpresa a los que aún no habían visto el romance trágico en tiempos del IRA.
Sexto sentido, 1999
Se pidió: "No cuenten el final". Pero la confesión del niño ("veo gente muerta") era una pista que anticipaba la naturaleza del psicólogo que hacía Bruce Willis.
Game of Thrones, 2016
La revista Entertainment Weekly tuiteó la tapa con la suerte del protagonista horas después de ese capítulo decisivo, antes de que muchos pudieran haberlo visto.





