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Lifestyle

Gimnasta creativa. Un caño de escape, una cinta engrasada y no dejarse vencer

Jimena Barrionuevo
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26 de junio de 2020  • 00:54

La noche anterior había dormido poco y nada. Los nervios le jugaron una mala pasada. Pero esa madrugada, decidida a conseguir su objetivo, Candela Urso (17) se levantó, desayunó, preparó el bolso que la acompañaría ese día en la competencia y, cuando tuvo todo listo, partió con su mamá rumbo al Club Boca Juniors. El viaje desde la localidad de San Martín era largo y querían llegar con tiempo y estar preparadas ante cualquier imprevisto.

"Camino a La Boca, se rompió el caño de escape del auto. Era tan temprano que, desde luego, no había ningún taller abierto que nos pudiera resolver el problema. Entonces decidimos atar el caño de escape con la cinta que llevaba para competir. Llegamos apenas unos segundos antes de que arrancara el torneo con toda la cinta sucia del humo y la grasa del auto. Pero a pesar de eso, gané el primer puesto", dice orgullosa.

A pesar de su corta edad, Candela reconoce que siempre tuvo "buena cabeza" para el deporte. Descubrió su pasión y habilidad por la gimnasia rítmica casi de casualidad, cuando un grupo de profesoras del colegio en el Colegio José Hernández de San Martín, al que asistía, advirtió sus condiciones natas para la disciplina. "Me dijeron que tenía condiciones para la gimnasia. Entonces a los 9 años le pregunté a mi mamá si me podía probar en River para comenzar a entrenar. Fueron dos años de entrenamiento intenso y pruebas y en ese momento descubrí que había encontrado mi vocación".

Dejarse llevar

Todo ocurrió muy rápido y, en solo tres años, la vida de la joven atleta dio un giro inesperado. Con mucho esfuerzo y dedicación, pronto logró llegar al alto rendimiento de la disciplina y mantenerse en ese lugar hasta el día de hoy queforma parte de la Selección Nacional de Gimnasia Rítmica y sueña con ser campeona del mundo. "Creo que fue eso lo que me motivó a darle tanta importancia al deporte: notar el progreso y tener los objetivos claros es importantísimo en la vida de un deportista".

Volcarse de lleno al deporte significó para ella relegar algunos aspectos que, probablemente, todo adolescente considere corriente en su rutina. Entre otras modificaciones, Candela optó por cursar la secundaria a distancia en el Sistema de Educación a Distancia del Ejército Argentino (SEADEA), algo clave para disponer de más tiempo para entrenar y lograr mejoras en su rendimiento.

"Aunque no parezca, este deporte implica una resistencia física muy grande. Pero, por contrapartida, las gimnastas debemos ser delicadas, flexibles. En resumen: delgadas pero fuertes y potentes. Por eso es que entrenamos muchas horas y nos acompañan un preparador físico -que nos da la carga ideal para lograr ese equilibrio perfecto- y un nutricionista que nos ayuda a idea el mejor plan de alimentación para poder rendir sin complicaciones y evitar lesiones". Frutas y verduras, proteína, abundante agua y escaso volumen de hidratos son las claves de la dieta que lleva.

Compromiso asumido

Antes de que se declarara la cuarentena, Candela (@candeurso) llevaba una vida marcada por horarios y compromisos. Se levantaba a las 7, desayunaba y 8:15 salía de casa al club. Siempre la llevaba su mamá en auto, así que en el recorrido aprovechaba a dormir 40 minutos más. El entrenamiento comenzaba a las 9 y 12.30 terminaba el primer turno. Almorzaba una ensalada en la confitería del club, hacía tarea o dormía unos minutos en el vestuario porque a las 14 arrancaba el segundo turno de actividad hasta las 17:15. En ese momento tenía que salir literalmente corriendo a tomar el colectivo ya que a las 18 cursaba inglés hasta las 19:30. "A veces me pasaban a buscar para volver a casa, tenía una hora de viaje por el tráfico y claramente en ese rato dormía más que nunca. Así fueron mis últimos tres años. El nivel de cansancio se notaba mucho cuando terminaba la temporada".

Sin embargo, ni la cuarentena pudo con su temple. Aunque vive en un departamento y suele tener algunas complicaciones por la falta de espacio o extraña hacer sus lanzamientos (de pelota o cinta) sin pensar en romper la lámpara o en que molesta a los vecinos, nunca bajó los brazos. Y, como el deporte es individual, espera con ansias que las autoridades dispongan de algún protocolo para que pueda volver a entrenar al gimnasio del club.

Su participación en el Panamericano de Colombia, los Juegos Juveniles de Buenos Aires y hasta la Winter Cup de Alemania la afianzaron como referente dentro del deporte. "Llegué a competir con gimnastas internacionales que miraba de chica por YouTube. Fue un sueño hecho realidad. Cuando me consideran una promesa no siento presión, pero sí me conmueve cuando una nena me dice que soy su ídola o me pide una foto".

Si tenés una historia de resiliencia propia, de un familiar o conocido que quieras compartir, escribinos a GrandesEsperanzas@lanacion.com.ar

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