Heredó un laboratorio de medicamentos y creó el mercado de perfumes italianos

Inesperadamente a cargo del laboratorio de su padre, Roberto Martone se reveló contra la idea del mercado de las fragancias francesas y se autoimpuso crear el perfume Made in Italy
Inesperadamente a cargo del laboratorio de su padre, Roberto Martone se reveló contra la idea del mercado de las fragancias francesas y se autoimpuso crear el perfume Made in Italy
Flavia Tomaello
(0)
24 de diciembre de 2018  • 12:23

Mientras en las calles de Milán se empezaba a hilvanar el éxito de la moda italiana, Vincenzo Martone se levantaba cada jornada para abrir las puertas de su laboratorio de antibióticos y medicamentos de venta libre. El éxito le permitió diversificarse y para los años 60, desarrollaba productos para el cuidado de la piel y fragancias dermatológicas. La vida dura de trabajador le cobró precio y falleció en 1975. Sin plan previo, su hijo, Roberto debió tomar las riendas

Con buen olfato para los negocios, le puso un foco nuevo al proyecto. Apalancado en el éxito de la moda italiana se sumergió de lleno en la creación de fragancias con impronta propia, con el claro objetivo de arrebatar la supremacía francesa cuasi indiscutida. "Decidimos ofrecer todas las etapas de desarrollo de fragancias: desde la creación hasta la distribución mundial con estándares supremos. El mundo de la excelencia italiana entró con nosotros en el mercado de la fragancia fina", explica el hoy presidente de ICR Industrie Cosmetiche Riunite.

Le bastaron cinco años para que los diseñadores italianos más importantes de la época le confiaran sus fragancias. Nombres como Gianni Versace, Nazareno Gabrielli, Nicola Trussardi, Renato Balestra, Romeo Gigli, y para ellos crea los perfumes más vendidos de Italia. Hoy emplea a más de 600 personas en los 80 mil metros cuadrados de planta productora. Exporta a más de 100 países y produce 85 millones de artículos al año.

Huele muy bien

"Las elecciones primarias fueron dos: hacer total foco en el Made in Italy y afirmarnos en el detalle como construcción diferencial de lo que hacemos -revela con precisión-. Ha sido una elección empresarial que establece la calidad como una condición indispensable para la realización de cada proyecto y responde a un mercado internacional cada vez más exigente que deposita en la experiencia el valor de lo que consume".

Recorrer los espacios de trabajo revela que todo se resuelve con lupa: "la atención al detalle, especialmente en una producción industrial, es sinónimo de calidad -comenta-. Nuestra empresa siempre ha combinado la artesanía con la investigación y la innovación. Trabajamos para dos públicos exigentes: nuestros clientes directos que ponen su marca en nuestros diseños; y sus propios consumidores que esperan encontrar en las fragancias la misma riqueza que en las prendas de esas marcas".

Instalados en la planta original que fue sufriendo adaptaciones a medida que crecía, para 1987 parten de la zona de Tortona, Milán, hacia Lodi, a 20 kilómetros de la ciudad. "Para entonces (corría 1987), ya contábamos con acuerdos exclusivos mundiales para investigación y desarrollo, producción y servicios logísticos con marcas imbatibles: Asprey, Bulgari, Custo Barcelona, Emanuel Ungaro, Extè, Gai Mattiolo, Roberto Cavalli, Salvatore Ferragamo, Tiffany...", enumera.

Su crecimiento continúa y para comienzos del siglo establece ITF, acrónimo de "italian fragrances", una empresa que administra licencias de perfumería y cosmética para marcas de moda y lujo. "El coraje de las empresas familiares también puede estar en la competencia de los mercados globales, simplemente invirtiendo, innovando, apostando por las cualidades del territorio y el capital humano con el que trabaja", afirma.

Hoy conduce los destinos de la fábrica más grande de Europa
Hoy conduce los destinos de la fábrica más grande de Europa

Con perfume a todas partes

Las antiguas instalaciones en Tortona, soy hoy otro emprendimiento único en el mundo: un lujoso hotel de cinco estrellas, Magna Pars Suites Milan, el primer "Hotel à Parfum" del mundo. Allí se desenvuelven las herederas, Giorgia con su proyección internacional y Ambar, especializada en marketing estratégico. Veintiocho suites domóticas con atención especial a la estimulación olfativa.

"Aquí -cuenta Barbara Rohner, correntina, manager general desde que el hotel abrió sus puertas- se desarrolló un proyecto junto con los estudiantes de la Academia de Bellas Artes de Brera, al que la familia Martone solicitó la creación de obras figurativas inspiradas en las esencias que caracterizan cada entorno. Una interpretación contemporánea icónica de una antigua tradición emprendedora, vinculada al mundo de los perfumes". Maderas, flores, frutas se revelan en cada suite que crea una experiencia olfativa exclusiva. Refrendada por el más reciente negocio de la corporación: LabSolue, el laboratorio de fragancias dentro del predio que permite llevarse a casa el aroma que se vivió durante la estadía. Un proyecto que se sostuvo en las ideas y se valió de la sofisticación. "Nuestro sello nacional nos exige inspiración y dedicada personalización". Todo esto lo dice mientras se entusiasma con lo que viene y deja una frase colofón ideal: "donde hay pasión y pensamiento innovador se crea la excelencia".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.