
Imagen de la Patria
Raúl Flores vuelve al viejo tema de la argentinidad, sin velos en los ojos
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Desde hace cinco años, Raúl Flores (Córdoba, 1965) decidió incluir el medio fotográfico en su producción, y lo hizo de una manera provocativa: trabaja con cámaras caseras y temas banales, de modo que sus series -catálogos de aspectos domésticos y sociales que, en algún caso, adquieren dimensión política- destacan por su mudez, por aparentes falencias estéticas. Su obra, que se expuso en algunas de las mejores salas porteñas, en la feria Arco de Madrid y, desde el 12 de diciembre, en el también madrileño Museo Reina Sofía, dio un vuelco interesante con la última serie. Estasimágenes, tomadas en la sección gauchesca del Museo de Cera de La Boca, se exhiben ahora en la galería Gara.
La de Flores es una mirada común a la de otros artistas argentinos contemporáneos -los videastas Duprat, Cohn y De Rosa, por ejemplo-, que apunta a rever la historia, la sociedad, el ¿ser? nacional con valentía, con ojos menos clasistas, menos europeizantes, más atentos a la complejidad de esa trama, a las hibridaciones exóticas y nunca aceptadas entre alta y baja cultura, a nuestra histeria histórica y a nuestras pretensiones y fracasos. La fotografía como simple espejo, algo que, a la vez, pone en tela de juicio al medio como tal y, por extensión, a la manera de ver lo conocido. Sobre este y otros temas se basó la entrevista que Flores mantuvo con Via Libre.
-¿Cómo trabajás cada serie?
-Primero elijo el tema y después la cámara. Cuando descubro el objeto, hago click y listo. En la edición descarto muy poco material, porque estoy seguro de lo que mi ojo busca. Creo que en estos cinco años logré cierta eficacia del método, lo hice sencillo y práctico. Trabajo en fotografía publicitaria, así que manejo la técnica fotográfica, pero no me interesa explotarla para mi obra.
-¿Por qué descartar esa pericia donde supuestamente más se la exigiría?
-Tendría que encarar mi trabajo en términos de producción, cuando lo que busco es economizar recursos. Hay un correlato entre el tema que elijo y la manipulación técnica. Ahora estoy tomando fotos como lo haría un turista, y creo que esto supuso un cambio muy natural en mi obra: primero trabajé con el entorno doméstico; después me interesó la situación de tránsito, ya que en los últimos dos años me pasé un mes acá y un mes afuera. En las fotos intenté forzar esa mirada foránea lo más que pude, para que fuera bien evidente. Por otro lado, suelo recorrer la ciudad con una guía de viajes en la mano o tomo visitas guiadas. Este sábado recorrí el casco histórico con tres amigas, como parte de un proyecto que tenemos para el año que viene: sacar fotos en el tiempo que te dan las excursiones. Por ejemplo: ocho minutos para la Plaza de Mayo. En ese lapso tenés que encontrar la plaza o fuiste.
-¿Ese fue el concepto generador de las últimas series?
-La última tuvo un doble origen. Yo había retomado el interés por el siglo XIX argentino, por cosas que había leído muy mal de chico:Mansilla, El matadero ... Y me parecía curioso que todo lo que conocía de ese período estuviera simbolizado por el vestido. Por ejemplo, que un caudillo necesitara elegir el rojo punzó para identificar a su gente. En el Museo de Cera encontré las escenas que buscaba. Y esto se unió a la mirada de turista:sólo con una guía llegás hasta ese lugar en La Boca, porque está muy escondido.
-Te interesó poner énfasis en los aspectos formales y para eso buscaste las escenas, o lo formal fue un hallazgo entre otros?
-Yo buscaba un sainete, con gauchos absurdos y cierto aire escolar. Fue en el museo donde encontré esa situación tan dramática. En el fondo, quería hacer un Pueyrredón.
-¿Antes tenías esas preocupaciones?
-Las tenía,pero encontraba la cosa más resuelta en el objeto.
-¿Y por qué lo bizarro?
-Mis fotos son bizarras porque los argentinos somos así. No pretendo ser irónico, ni cínico. Mis fotos no tienen nada que ver con la estética del Rojas, con el festejo del souvenir.
-Tu mirada devela que lo que parece una excepción es lo cotidiano, es la trama nacional.
-Sí, y lo curioso es que se repite desde siempre, desde nuestra lectura sobre la gauchesca. De ahí mi muestra. Si la figura de Menem como gaucho ridículo fue eficaz para llegar a la presidencia, por algo será. Estamos en una escena muy compleja, y lo celebro.
-En las series inmediatamente anteriores a ésta se notó que tu trabajo se había amesetado.
-Sí, es cierto.
-Y parece haber una diferencia entre las fotos iniciales, que implicaban un trabajo sobre el objeto fotográfico, y las series posteriores, donde adoptabas, más bien, una postura desdeñosa.
-El día que agarré la cámara no hubiera podido imaginar que iba a generar tanto odio. Pero creo que discutir este tipo de fotografía es anacrónico. Después de Blow Up es un poco ingenuo salir en busca de la visión instantánea.
Raúl Flores. fotografías. Hasta el 13/11, en la galería Gara, Honduras 4952. Lunes a viernes, de 10 a 20; sábados, de 10 a 19. Gratis






