
Juliana Awada íntima
Cuando falta un mes para su casamiento con Mauricio Macri, la diseñadora y empresaria adelanta los detalles de la boda, habla de la vida en pareja y confiesa su deseo de tener otro hijo
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Está detrás de los últimos detalles de la reforma del piso de Libertador y Bulnes al que pensaba ir a vivir con su hija, Valentina, cuando se separó. Ese que ahora llama su "departamento de soltera" pasará a ser su estudio, un espacio propio con sus libros y sus cosas. Es que desde que su relación con Mauricio Macri se hizo pública, en los primeros meses de este año, algunos de sus planes cambiaron y también surgieron otros. Se mudó, pero al departamento de Castilla y Figueroa Alcorta que él compró cuando empezaron a salir. Y aquella soltería, breve, quedará atrás el 20 de noviembre, cuando se casen en Tandil, la ciudad natal de su pareja.
Sin embargo, en la vida de Juliana Awada algunas cosas se mantienen inalterables. Su lugar, junto a su madre, Pomi, y su hermana, Zoraida, al frente del diseño de la marca de ropa Awada, empresa fundada por su familia hace más de 40 años. El placer de llevar e ir a buscar al colegio a Valentina, de siete años. Su pasión por el golf -que comparte con el jefe de gobierno- y sus escapadas de los viernes para jugar con su hermana y sus amigas en distintas canchas de la zona norte. Sus rutinas semanales, como ir de compras al Barrio Chino, pasar por la florería para tener siempre fresias o jazmines frescos, hacer el pedido en la carnicería de toda la vida, ir a la verdulería. "Sí, voy a la verdulería, ¡voy a todos lados! A veces me parece que la gente me mira porque me ve normal... Yo creo que lo más importante es la esencia de una persona, y no cambiar esa esencia, no dejar de ser quien uno es", dice, natural, sentada en uno de los sillones blancos del living del departamento de Castilla, que tiene quizás una de las vistas panorámicas más lindas de la ciudad.
-Cuando falta un mes para tu casamiento, cualquier mujer en tu lugar estaría estresada, pero a vos se te ve tranquila, ¿cómo hacés para organizarte con tu hija, la casa, la empresa, tu posición como mujer del jefe de gobierno y, encima, los preparativos?
-Y... trato de repartirme. Soy una persona muy activa, no sirvo para estar todo el día en mi casa. Me levanto temprano, a las 7.15. Me gusta tomar mate, leo el diario, le doy el desayuno a Valentina, la cambio y la llevo al colegio. Mauricio se levanta temprano también...
-¿Y toman mate juntos?
-No, no le gusta. Toma jugo de naranja y frutas. El hace deportes y empieza a trabajar temprano. Yo también hago deportes a la mañana dos o tres veces por semana. Voy a la oficina, a la tarde la busco a Valentina por el colegio, cosa que me da mucho placer. Ver la cara de ella cuando sale es un momento del día que me gusta, porque ve que su mamá está. Después siempre tengo algo, o clase de francés, que es como una charla sobre arte en ese idioma, o hay que llevar a Valentina algún lado. Y cuando puedo, me encanta jugar al golf.
-Esa es una de las cosas en común con Mauricio, ¿no?
-Sí, y está buenísimo, porque es un momento que compartimos los fines de semana. Viernes es el día que, en general, trabajo a la mañana; después jugamos al golf con un grupo de amigas. Vamos cambiando de cancha, un día en Tortugas, un día en Martindale, nos divertimos mucho.
-Pero con esa agenda más las obligaciones de Macri, ¿les queda tiempo para organizar el casamiento?
-Me está ayudando Bárbara Diez [la wedding planner casada con el jefe de gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta]. Pero será algo muy íntimo, con nuestras familias y los más amigos, no más de 200 personas. Va a ser en un campo en Tandil [propiedad de Jorge Blanco Villegas, tío de Macri], y la ambientación la va a hacer Isabelle Firmín Didot, que es una amiga a la que quiero mucho y que también decoró conmigo mi departamento de soltera. Isabelle me conoce muy bien, sabe que me gustan las cosas simples; le pedí todo blanco y tranquilo. Es el 20 de noviembre, una época linda del año, hace calor, me imagino en el campo, con todo el verde, flores blancas, lo más natural y simple posible, quiero que sea como nosotros. El lunes justo tengo que ir a Eat [la empresa de catering] a probar la comida...
-¿Y Mauricio va a ir con vos? ¿Cuánto participa él de los preparativos?
-Calculo que iré sola, porque él va a estar trabajando. Pero, bueno, como con todo, los dos estamos de acuerdo en el tipo de fiesta que queremos: íntima, familiar, simple, como nosotros.
-¿Ya saben adónde se irán de luna de miel?
-Todavía no nos decidimos. Estamos entre ir a Italia y alquilar un auto para recorrer, o ir a alguna playa tranquila...
-¿Y él va a tener tiempo para viajar?
-Sí, claro. Espero que por lo menos cinco días se pueda tomar.
-El vestido, ¿lo vas a diseñar vos?
-¡Nooo! ¡Yo no hago vestidos de novia! Ahora me estoy yendo a Europa con mi mamá por trabajo a ver las colecciones de invierno y voy a ver si lo compro hecho allá. Me imagino un vestido muy simple, más en el campo.
-El que usaste para la reapertura del Colón lo diseñaste vos y fue muy elogiado.
-Sí, las clientas entraban en los locales y preguntaban: ¿El vestido que tenía Juliana en el Colón es de Awada? ¿Va a entrar? Cuando hago algo para mí muy arreglado, trato de hacer poca cantidad, porque un vestido de fiesta no se vende como una remera, un pantalón o una camisa. Pero hago una edición exclusiva que mando a los locales. Del vestido del Colón se hicieron 20 y se vendieron todos.
-Ya que hablás de ventas, ¿cómo ves la economía del país como empresaria?
-Como empresaria argentina, hago siempre un esfuerzo por salir adelante. En mi rubro, hoy te tenés que adaptar a tener ciertas dificultades. A veces faltan insumos; por ejemplo, te falta conseguir un cierre, tardan dos meses; o estás esperando una tela y, de repente, se demora por problemas de importación un mes más. Todas esas cosas, sobre todo las demoras con los materiales, hacen que a veces se complique el trabajo, porque en la moda tenés que correr con los tiempos.
-En Awada vos estás a cargo del equipo de diseño.
-Sí, me dedico a toda la parte estética y al diseño, desde viajar y ver las colecciones de afuera hasta armar la nuestra y comprar las telas.
-¿Tu primer trabajo fue en la empresa familiar?
-Sí, cuando terminé el colegio [fue al Chester, en Belgrano], fui a Inglaterra a estudiar dos meses; mamá quería que me quedara allá estudiando Diseño, pero en ese momento no me animé. Cuando volví, empecé a trabajar en Awada de a poquito, aprendiendo, bien de abajo. Mamá me fue dando el espacio para crecer y ocuparme.
-Tu madre es una figura muy fuerte en la moda argentina; salvando las distancias, en su rubro es una especie de Franco Macri en versión femenina...
-Sí, es cierto. Mauricio tiene una figura importante en su papá y yo en mi mamá.
-¿Y a Franco Macri lo conocés? ¿Tenés una buena relación con él?
-Sí, lo conozco y es una divina persona, muy inteligente y muy agradable. También conozco a su madre [Alicia Blanco Villegas] que es un amor... Conozco a toda su familia y él conoce a la mía.
-¿Y qué opinás de las declaraciones que hizo Franco después del procesamiento de Mauricio (por la causa de las escuchas ilegales)?
-No, yo en eso no me meto, no. No, no, no tengo idea, no pregunto, no opino. Soy muy respetuosa de los temas familiares.
-¿Y a vos te preocupa el tema del procesamiento de Macri?
-No, porque confío plenamente en él y sé la clase de persona que es. Así que no, no me preocupa para nada.
-Para la mayoría de la gente te hiciste conocida por tu relación con Macri. Sin embargo, pertenecés a una de las dinastías textiles más tradicionales del país. Hablemos de los Awada...
-¡Los Awada! Mis papás se casaron, crearon la empresa y tuvieron cinco hijos. Yo me siento muy orgullosa de la familia que tengo: ellos nos transmitieron algo muy importante que es el amor por el trabajo, el valor del esfuerzo. Y lo vimos, porque tuvimos unos padres que trabajaron toda la vida. Mi papá es grande, tiene 87 años y hace mucho que ya no trabaja. Mi mamá es una leona que trabaja desde que tenía 19 años y a los 74 sigue en la empresa.
-También tiene una diferencia grande de edad con tu padre.
-La misma que Mauricio y yo. Ellos se llevan 14 años, y nosotros, 15. Mamá es una mujer muy trabajadora y yo le tengo mucho respeto por eso. Cuando veo a sus cinco hijos, todos casados, con sus hijos, exitosos en sus carreras... Mi hermano mayor, Daniel, tiene cinco hijos divinos, su empresa...
-Daniel es el dueño de Cheeky, la marca de ropa para chicos.
-Sí, de Cheeky, de Como Quieres que te Quiera y de Pâtisserie.. Después está mi hermana Zoraida, que también tiene una familia divina y trabaja en Awada [se ocupa de la parte comercial]. Mi hermano Alejandro, que es un excelente actor, muy reconocido en su profesión. Y mi hermana Leila, que es artista plástica. Somos unidos; si hay un problema, estamos todos juntos. Cuando pasó algo con mi papá, cuando mamá se enfermó de cáncer, siempre estuvimos juntos. Las cosas, cuando uno sabe lo que cuestan, las valora mucho más. A mí me gusta que mi hija tenga ese mismo ejemplo de una mamá que trabaja.
-Y si tenés un hijo con Mauricio, ¿vas a seguir trabajando?
-Sí, siempre voy a trabajar. Por ahí puede ser que menos horas, como cuando nació Valentina. Mis prioridades son la familia y los afectos. Si Valentina se enferma, no voy a trabajar. Si tengo que ir a una reunión del colegio, dejo lo que estoy haciendo y voy.
-¿Cómo conviven los proyectos de familia o de pareja con el proyecto presidencial de Macri?
-No, yo no mezclo. Mi proyecto es un proyecto de pareja.
-Bueno, pero si se concretara, te convertirías en primera dama, deberías ir a vivir a Olivos...
-Yo soy su mujer y haré lo que me toque, lo voy a acompañar en todo lo que haga. Tengo un proyecto de pareja y de matrimonio, porque nos amamos y queremos formar una familia juntos.
-Y a Valentina, o a los hijos que vengan después, ¿cómo pensás que los puede afectar un eventual triunfo de su carrera presidencial?
- [Piensa] -No sé. Viviremos con lo que nos toque vivir. Uno no puede planificar todo ni proyectar todo lo que va a pasar. Yo vivo el día a día. Antes me preguntaban ¿cómo te imaginás que va a ser la convivencia? Y la verdad es que las cosas fluyen, se dan...
-Para algunos el repentino anuncio del casamiento tiene que ver con la campaña presidencial.
-¡Eso es un disparate! ¿Cómo una decisión personal tan importante va a tener que ver con eso? Es una de las tantas mentiras que dijeron.
-¿Tampoco es cierto que se sacó el bigote porque vos se lo pediste?
-Nooo [se ríe]. Esa es otra de las mentiras que dicen. El, cuando empezamos a salir, me dijo: Hace mucho que me quiero sacar el bigote, ¿te molesta si me lo saco? Y yo le dije: No, para nada. Y se lo sacó.
-¿Y le das consejos de estilo? ¿Le comprás ropa?
-No, él tiene su estilo y a mí me encanta cómo se viste. Por supuesto que como mujer que trabaja en la moda, si me gusta algo se lo compro, él está chocho. Cuando uno ama piensa siempre en la otra persona. Yo estoy en todo, en el desayuno, me preocupo por alcanzarle el remedio, por ejemplo. Me sale, me encanta. Y él también es así.
-Ya que hablamos de looks, del de la Presidenta, ¿qué opinás?
-La respeto en su estilo, creo que tiene un estilo personal y es muy coherente con él.
-¿Y del de Karina Rabolini?
-A Karina la conozco desde hace muchísimos años, es una gran persona, me parece divina. Es más, te voy a contar algo: su primer trabajo de modelo lo hizo con mi cuñada Patricia Fraccione, así que la conozco desde hace mucho y tengo la mejor onda con ella. Cuando la cruzo, es cariñosa; me encanta, y también en su estilo me parece impecable.
-Otra cosa que se dice es que Macri te escucha mucho, que le da mucha importancia a tu opinión sobre cuestiones relacionadas con la política.
-No [tajante]. En política no me meto, no es mi trabajo. Lo escucho, pero no me meto. Ni él me pide opiniones sobre política. Yo soy su mujer, lo contengo, lo apoyo, soy compañera... Pero no, en temas de política, nada.
-¿Pero hablan de política?
-Charlamos sobre las cosas que suceden, como cualquier argentino. Pero Mauricio trabaja todo el día; cuando estamos juntos, vemos una película, comemos rico, vemos amigos, estamos con los hijos...
-Con los hijos de él, Agustina, Jimena y Francisco, ¿cómo te llevás? ¿Vienen a visitarlos?
-Me llevo muy bien, son divinos, y Valentina también los quiere mucho. Vienen a casa, nos juntamos una vez por semana. Pero no se quedan a dormir; tienen 28, 24 y 21 años; los chicos a esa edad son grandes y tienen su vida, son independientes.
-¿Qué otras cosas tienen ustedes en común, además del golf y comer rico?
-Somos muy parecidos en nuestra formas de ser. Somos personas sensibles, simples, cariñosas, disfrutamos de las pequeñas cosas de la vida. Me siento muy identificada con él. Soy de Boca, mi familia es de Boca, mi papá llevaba a mis hermanos a la cancha. También tenemos en común el tema del secuestro...
-Claro, los dos sufrieron en carne propia la inseguridad: él, con su secuestro en 1991, y el de su hermana, en 2003; vos, con el secuestro de tu padre, Abraham, en 2001. ¿Te preocupa que pueda volver a pasar?
-No, yo de hecho me muevo sola, hago mi vida normal. Aunque soy cuidadosa y voy atenta por la calle, no es que voy colgada hablando por teléfono. Pero manejo, voy, vengo, hago las compras...
-¿Cómo se conocieron con Macri?
-En realidad nos conocemos desde hace años. El conocía a mi hermano mayor, Daniel, jugaron hace mucho un torneo de golf juntos; de hecho, Daniel fue al casamiento de Mauricio. Nos movíamos en el mismo círculo social, así que, de vista, ya nos conocíamos. Nos cruzábamos por ahí en alguna fiesta... En febrero, yo acababa de volver de Punta del Este, estaba separada [N. de la R.: del empresario belga Bruno Barbier], él también estaba solo... Nos cruzamos, empezamos a hablar por teléfono...
-Casi enseguida tomaron la decisión de vivir juntos.
-Y bueno, cuando te pasan estas cosas uno no las puede planificar, se fue dando todo de manera muy natural.
-Y ahora el casamiento, que para Mauricio es el tercero, y para vos también, porque te casaste muy joven y, después, estuviste en pareja con el padre de tu hija.
-Sí, me casé a los 23, pero solamente estuve un año, así que fue como un noviazgo con un papel. En realidad, mi otra pareja importante fue con el papá de mi hija, con el que estuve 10 años y con quien me llevo bárbaro; es un papá superpresente. Ahora llego más segura, no es lo mismo enamorarse a esta edad y ya habiendo tenido otras parejas. Yo no soy la misma persona hoy, a los 36 años, que cuando tenía 23: uno va creciendo y sabe más qué quiere.
-¿Siempre fuiste una mujer segura?
-Sí, soy segura en todo sentido, soy una persona de convicciones; cuando decido algo, no tengo dudas. Tengo muy buen carácter, buen humor, pero mucha personalidad. Una vez, hace muchos años, mi hermano Alejandro me dijo: "El único consejo que te puedo dar en la vida es que siempre escuches a tu corazón". Hago lo que siento.
-De un día para el otro te convertiste en virtual primera dama porteña. ¿Cómo te llevás con esa notoriedad?
-Soy la mujer de Mauricio Macri y estoy con él cuando me necesita, pero la figura pública es él.
-No debe ser fácil estar al lado de una persona marcada por su agenda política. Hace poco tuvieron que volver de Europa anticipadamente por el derrumbe en el boliche Beara.
-Es parte de la vida. Son las responsabilidades de cada uno y lo entiendo.
-Sí, pero, ¿nunca se te ocurre pensar que algunas cosas serían más fáciles si no se dedicara a la política?
-Yo lo conocí como político y lo admiro por eso. Tiene la posibilidad de hacer otra cosa y, sin embargo, pone su energía, su tiempo y dedicación en el país. Estoy muy orgullosa de él, de cómo es como persona, de la gente que tiene alrededor... Todo eso forma parte de lo que amo y admiro de él. Comparto los valores que tiene; los veo, porque vivo con él, veo cómo es como padre, como amigo, con su familia.
-Lo del bigote, lo del casamiento y la campaña, ¿qué otras mentiras se dijeron sobre ustedes?
-Que yo estaba embarazada y que tenía fecha para diciembre [se ríe]. ¡No hay que creer todo lo que uno lee!
-Bueno, no estás embarazada, pero las ganas de tener un hijo sí son reales...
-Sí, eso sí. El tiene muchas ganas y yo también.
-Si llega en 2011, los asesores de campaña van a estar felices.
[Se ríe otra vez] -No lo sé, pero eso no se puede prever. Esas cosas llegan cuando Dios las dispone.
ESTILO AWADA
Placeres
"Me encanta comer y tomar una copa de vino. Estudié cocina con Alicia Berger. También me gusta hacer las compras, tengo mis lugares: voy al Barrio Chino a comprar el pescado y los hongos, tengo mi carnicería y mi verdulería de siempre, el lugar de los quesos. Todas las semanas personalmente voy y hago este recorrido gourmet. Y cuando viajo, mi programa es comer."
Lugares
"París es mi ciudad preferida. La primera vez que viajé a Europa tenía 15 años, fue el regalo que mis padres me hicieron. De ahí en adelante todos los años viajo por trabajo a Nueva York, Londres y París. Me encanta París porque hablo francés y me siento cómoda; ya conozco los lugarcitos que me gustan, tengo mis restaurantes para ir a comer, mis tips. En Nueva York también tengo mis lugares, me gusta mucho el arte, así que cada vez que viajo me hago tiempo para ir a los museos."
Lecturas
"Acabo de terminar Tokio´s Blues, de Haruki Murakami. Me encantó Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa. Leí hace dos años, durante un viaje a Marruecos, Comer, rezar y amar, de Elizabeth Gilbert. Ahora está todo el mundo leyéndolo porque salió la película, que la quiero ver. Y una amiga me regaló Comprometidas, de la misma autora. Siempre tengo libros en mi mesa de luz, no miro televisión, prefiero ver películas."
Moda
"Soy muy simple para vestirme, no una fashion victim. Los fines de semana, con jeans y muy relajada, con un estilo simple, pero clásico. Priorizo estar cómoda. Y me gusta la ropa vintage. Me pongo lo que creo que es acorde con mi estilo. Creo que es la mejor manera de expresar lo que uno es.
"Me parece un genio Valentino, me gusta Prada, Alberta Ferretti y muchos diseñadores más jóvenes, como Stella McCartney. También Isabel Marant, una francesa que hace prét-a-porter."
Guardarropa
"Un buen par de jeans, una camisa blanca, un vestidito negro, buena sastrería, un buen par de zapatos... ¡Me encantan los zapatos! Siempre que viajo me compro alguno; me gustan los de Miu-Miu, Prada, Louboutin. De noche no hay nada más elegante que un taco alto, te estiliza y te da otra postura para caminar."
Arte y deco
"Me encanta el arte. Compro en galerías, en ArteBA. Entre los artistas argentinos me gustan, por ejemplo, Eduardo Hoffman, Edgardo Stupia, Pablo Siquier, Fabián Burgos.
"En decoración mezclo muebles y objetos modernos y antiguos. Me gusta ir a San Telmo los domingos; colecciono tacitas de café antiguas.
"Siempre hay flores frescas en mi casa y en mi oficina. Me gusta que donde vivo y donde trabajo haya un clima cálido, que esté todo prolijo, que haya rico olor."






