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Bestiario

Koalas en Australia. Pudo morder a su rescatista pero su reacción sorprendió a todos

Jimena Barrionuevo
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4 de febrero de 2020  • 16:36

Lo encontraron aferrado a un árbol en un patio trasero en Adelaide Hills, Australia. La imagen de fondo: la destrucción de su hábitat por los incendios que azotaron a la zona y se cobraron la vida de miles de animales . Estaba claro que necesitaba ayuda y cuando sus rescatistas lo sacaron del árbol dejó escapar un fuerte grito. Luego, inmediatamente se acomodó y se acurrucó en los brazos de quien lo había visto, ya que parecía saber que la ayuda finalmente había llegado. Pudo haber mordido la mano del hombre que lo alzó, pero simplemente lo olió y lamió suavemente.

Estaba tan débil que ni siquiera podía alimentarse por sus propios medios. Inmediatamente fue llevado a un veterinario, que revisó sus heridas, constató que tenía quemaduras graves en las cuatro patas, le administró antibióticos y calmantes y vendó las heridas. Lo llamaron Billy y, luego de esa visita, fue trasladado a la casa de Lucy y Adam Francis, que trabajan en 1300 Koalaz para ayudar a rescatar y rehabilitar a los koalas heridos.

Los primeros días fueron difíciles. "Como sus patas estaban vendadas, no podía trepar o estar en el tipo de recinto que normalmente usamos para los koalas que rescatamos, por lo que tuvimos que pensar fuera de la caja. Entonces hicimos un recinto improvisado para él en nuestra cocina", explicó Lucy Francis. "Usamos un colchón de campamento para que él se sentara, y colocamos una almohada detrás para que se recostara, ya que le resultaba difícil sentarse en una posición normal de koala. Estaba claramente en estado de shock, asustado y cubierto de hollín y cenizas del fuego".

Como Billy es un koala adulto, la pareja estaba preocupada por su salud. Parecía bastante deprimido cuando llegó, ya que ya había pasado por mucho, pero desde el principio, fue uno de los koalas más dulces y gentiles que la pareja conoció. "Tenemos una relación muy estrecha con él y él nos deja manejarlo sin problema cuando necesitamos hacer las curaciones. Claramente confía en nosotros, a pesar de ser un koala salvaje. Su personalidad es tan gentil y tranquila, que nos asombra, incluso es amable cuando tenemos que frotar la crema en sus ampollas y quemaduras, o administrar su mezcla de vitaminas, que estamos seguros que odia". aclara Francis.

Todavía pasará un tiempo antes de que Billy esté listo para ser liberado de nuevo en la naturaleza, pero mientras tanto, se muestra aliviado de poder relajarse y sanar en un lugar seguro. La pareja cree que el día que finalmente esté listo para partir será muy feliz, pero también un poco agridulce. "No podemos esperar para verlo completamente recuperado y liberarlo en un árbol grande y hermoso algún día, aunque dejará un agujero muy grande en nuestra casa y en nuestros corazones", concluye Francis.

Fuente: The Dodo.

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