Codo a codo, Tefi Russo, Martín Molteni y otros chefs cocinan juntos los platos típicos de Buenos Aires
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Ganan cada vez más terreno. Entre amateurs, curiosos, profesionales y amantes del buen comer, de norte a sur, los platos típicos del país cada vez tienen más acogida entre los argentinos. Y son muchos los que se animan a recrearlos en sus versiones clásicas o en opciones propias y novedosas.
A partir de este mes se podrá ver interactuar a algunos de los cocineros más reconocidos del país en Aventura Gastronómica Argentina, una nueva producción original de Sony Channel que propone descubrir las tradiciones culinarias que esconde la provincia de Buenos Aires en sus diferentes escenarios: ciudad, campo, río y mar. En cada episodio (se estrenó el 14 de octubre), la host Tefi Russo recibe a un destacado chef. Juntos visitan restaurantes, personajes entrañables del mundo de la gastronomía, mercados, almacenes y tiendas gourmet con el objetivo de conseguir productos representativos de cada lugar, y luego recrear en originales versiones los platos tradicionales.
Bruno Guillot, Martín Molteni, Patricio Negro y Koko Egozcue serán algunos de los invitados y en esta nota cuentan sus experiencias y secretos en la cocina, que todos sienten como su lugar en el mundo.

¿Qué los motivó a empezar a cocinar y entrar en el mundo de la gastronomía?
Tefi Russo: es muy típico de mi familia darle mucha importancia a la comida. Aunque desde lo amateur, era motivo de reunión siempre. Eso se mama y es imposible que no te marque. Pero lo rico que cocinaba mi papá y mi curiosidad e inquietud por escaparme a la cocina a mezclar ingredientes, fueron el puntapié.
Martín Molteni: sin duda alguna fue la influencia familiar. Se cocinaba mucho en casa y yo desde chico visitaba los mercados con mi abuela. La cocina es el placer de disfrutar y conocer nuevos sabores, es una oportunidad, una herramienta muy interesante. De una y otra forma, la familia siempre estuvo ligada a la gastronomía. A los 15 años mi mamá abrió un restaurante y ese fue el puntapié para que yo me inclinara por la gastronomía y me decidiera a estudiar cocina durante dos años. Ese fue el primer contacto con la cocina profesional y desde entonces no me alejé nunca más.

Bruno Guillot: vengo de una familia donde la gastronomía y el pan en particular siempre ocuparon un lugar central. De chico pasaba los fines de semana en la campiña, en la casa de mis abuelos. Con ellos aprendí a apreciar los beneficios de una alimentación sana y sabrosa en base a los productos de su huerta, a poner las manos en la tierra y plantar una semilla. Mi papá era el encargado de compras en Pan Am, la aerolínea. Siempre llegaba a casa con un buen foie gras, o una lata de caviar. Lujos que, por lo general, las familias se daban en Navidad o fechas especiales en nuestra mesa eran un poco más frecuentes. Mi hermano mayor ya era cocinero cuando yo comencé a estudiar pastelería, siempre fue para mí un modelo a seguir. Mi mamá es una fanática del pan (¡lo come hasta con el sushi!) y tiene mucha mano para la cocina en general. Es decir, la buena mesa y mi familia me inspiraron desde mis primeros años a dedicarme a la gastronomía.
Patricio Negro: empecé a cocinar a los 20 años porque lo veía como una salida laboral rápida. La comida estuvo siempre muy presente en la familia. Cuando comencé, lo hice de a poco y no tardé mucho en darme cuenta de que era algo que me gustaba. Empecé a capacitarme y me fui metiendo y trabajando hasta llegar a Martín Berasategui. y ahí dije: así quiero ser, esta es la forma en la que quiero hacer las cosas.

¿Qué película sienten que los inspiró o atrajo por su gastronomía?
Tefi Russo: No decir “Ratatouille”, no decir “Ratatouille”, lo repito como un mantra y me da mucha risa. “Chocolat” es una película que desde chica me encanta. La vi mil veces. Y quería ser ella la protagonista. Pero también “Un Viaje de 10 Metros” es para mí la que mejor describe las sensaciones de cocinar o probar la comida.
Patricio Negro: en “Big Night” la gastronomía tiene un lugar importante. “Spanglish” o “Ratatouille”, ambas con el foco en la gastronomía y la cocina. Estas dos películas estuvieron asesoradas por un chef que yo admiro. Se llama Thomas Keller y es, además, empresario y escritor estadounidense, especializado en gastronomía francesa y la de su país.
Koko Egozcue: “El Padrino” me impactó por las escenas en las que cocinaban las tradicionales pastas con albóndigas antes de dar los golpes.
Bruno Guillot: películas sobre gastronomía hay varias muy interesantes. Desde ya, un clásico es “El festín de Babette”. Pero una que disfruté especialmente porque la compartí con mis hijas fue “Ratatouille”.
Martín Molteni: “El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante”. Me gusta el arte ligado a la gastronomía, la mirada artística, la puesta en escena, disfruto de ese tipo de experiencias. Creo que en eso nos especializamos los cocineros. Comer es una integralidad, es tierra, raíces, las manos, el productor, el producto, la transformación al poner eso en un plato y brindar una experiencia totalmente diferente a cada persona. Ese lenguaje de la gastronomía es hermoso.

¿Un cóctel o vino preferido?
Bruno Guillot: me gusta mucho el vino argentino. Más allá del Malbec, aprecio mucho el Pinot Noir por su frescura y elegancia.
Patricio Negro: el Gin Tonic, el Negroni y también la cerveza. Depende el momento elijo qué tomar. El whisky es también una bebida increíble para el paladar.
Koko Egozcue: mis vinos favoritos son los tintos del Priorat, de Catalunya.
Tefi Russo: un buen tinto de verano, pecado para cualquier sommelier. Pero, como no lo soy, lo disfruto. Si no, un Martini Bianco con tónica pero no siempre me animo a pedirlo porque tengo mis mañas. Tiene que ser en un lugar de confianza. En copa, con hielo, rodaja de limón y tónica aparte.
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