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El consumo de fruta entera y su transformación en jugo presentan diferencias en el impacto sobre la glucosa en sangre, debido a la presencia de fibra y al grado de procesamiento.
De acuerdo con la Federación Mexicana de Diabetes, la fibra presente en la fruta entera modifica la velocidad de absorción del azúcar en el organismo, lo que influye en los niveles de glucosa.
La Federación Mexicana de Diabetes indica que consumir la fruta completa puede favorecer una mayor estabilidad en los niveles de glucosa frente a su consumo en jugo, debido al efecto de la fibra natural en la absorción de azúcares.
Las frutas que se comen completas producen una menor elevación de la glucosa que si se comieran sin cáscara o en jugo.

La forma de consumo de la fruta influye en su índice glucémico, es decir, en la velocidad con la que eleva el azúcar en sangre. Las frutas enteras tienden a generar una menor respuesta glucémica que aquellas procesadas o consumidas en jugo. Cuanto más madura es una fruta, más aumenta la glucosa en la sangre.
Especialistas en nutrición señalan que al convertir la fruta en jugo se reduce su contenido de fibra, mientras que los azúcares naturales permanecen concentrados, lo que puede acelerar el aumento de glucosa en sangre.
Entre las bebidas con mayor impacto glucémico se encuentran:

Diversas investigaciones han asociado la elevación sostenida de glucosa en sangre con enfermedades como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad. Estudios y metaanálisis indican que patrones alimentarios de bajo índice glucémico pueden contribuir a reducir riesgos de enfermedades crónicas, según la Asociación Nacional de Fabricantes de Zumos y Gazpachos - Zumos y Gazpachos de España.
En este sentido, estudios clínicos con administración de zumo 100%, demuestran que también los jugos, por su bajo índice glucémico, no tienen efectos negativos en el equilibrio insulina-glucosa y no son causa en el desarrollo de diabetes de tipo 2.
En un estudio, 36 individuos con sobrepeso y altos niveles de colesterol, se les administró una porción de 250 ml de jugo de naranja diariamente durante 12 semanas. Como resultado, no se observó un incremento de los niveles de azúcares y tampoco se observó un incremento del peso corporal ni una disminución de la sensibilidad a la insulina.
Por María Camila Salas Valencia
