
La Furia del Baus La máquina de movilizar
El 13 del actual, la compañía catalana se instalará en Costa Salguero con ØBS, inspirada en el Macbeth, de Shakespeare: su última creación en teatro digital
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No es una estrella de rock. Pep Gatell, el director de ØBS (por obsesiones), el nuevo espectáculo de La Fura dels Baus, sale del estadio Poliedro, en Caracas, totalmente inadvertido por la larguísima cola de fanáticos que esperan para entrar a verlos. Cruza la avenida y se compra en los bolichitos callejeros una lata de cerveza barata. Hace mucho calor y transpira. Mira el reloj. Falta una hora y media para que empiece el show.
A Pep ya le faltan algunos pelos en la cabeza, ya tiene un par de hijas, mellizas ellas, y una mujer, que lo esperan en Barcelona después de cada gira. Pero igual sigue siendo un rebelde. Aunque le haya llegado también a él la famosa edad de los 40. El y los otros fureros primigenios, que empezaron con este juego del teatro digital, siguen hablando de las cosas que los irritan.
Será por eso, porque están grandes, porque aprendieron de la experiencia, que el nuevo show, ØBS, que se verá en Buenos Aires desde el 13 del acdtual, es un ultracompacto de lo experimentado en estos 21 años de trayectoria grupal. No es que se vean allí disecciones de los shows anteriores acumuladas arbitrariamente en plan de homenaje. Por el contrario, lo que se respira, para quienes los han seguido en este viaje, es la destreza en el uso de cada uno de los elementos que componen esta puesta en escena.
Esta gente no se ha privado de meterse en todos los territorios, intentando adaptarlos a su propio idioma. Unas veces con buenos resultados; otras, con naufragios.
Hay que advertir que quienes vieron F@usto versión 3.0, lo último que trajeron a Buenos Aires y que sucedía, por primera vez en la historia de La Fura, en un escenario a la italiana, se decepcionaron. Prefieren la adrenalina de la cancha abierta.
Pero los integrantes de La Fura dels Baus también descubrieron que los textos dichos así no se llevan bien con ellos, que los escenarios tradicionales se niegan a albergarlos con comodidad, que lo suyo tiene que tenerlo todo, puesto que todo lo han tocado.
Y así es ØBS, inspiradísimo en el Macbeth, de William Shakespeare, y su ambición de poder a cualquier precio.
"¡Sé sanguinario, valiente y atrevido! Búrlate del poder del hombre pues ninguno dado a luz por mujer puede dañar a Macbeth. Sé corazón de león; ten arrogancia y no te cuides de aquello que proteste, se agite o conspire contra ti. Macbeth nunca será vencido hasta que el gran bosque de Birnam suba marchando para combatirte a la alta colina de Dunsiname". (Las Brujas de Macbeth).
Entre técnicos, actores y músicos, el equipo se traslada por el mundo con 21 integrantes y 8700 kilos de carga.
Pero cuando se los ve por las calles caraqueñas nadie diría que son lo que se dice famosos en varios lugares del mundo. Y eso es porque la cara visible de La Fura dels Baus es La Fura dels Baus y no sus integrantes.
Por eso Pep Gatell puede tranquilamente sentarse en las escalinatas de entrada al estadio y hacer la nota allí, mientras la gente pasa a su lado y se suma a la fila de espectadores.
"Nosotros queríamos hablar sobre las obsesiones -explica Pep-, porque pensábamos que al final de siglo siempre hay unos deseos de cambiar, de ser los mejores, de cambiar el mundo, de que algo pasara del 2000 al 2001, y no pasó nada. En estos diez años se ha disparado mucho la publicidad y el marketing, y buena parte de estas fantasías han sido generadas por esa vía: tú puedes ser el mejor, puedes ser el más rápido, puedes tener tus diez minutos de gloria gracias a los concursos de televisión, puedes poseer los coches más bonitos y las mujeres más sensuales. Todo eso es lo que nos venden y estamos todos convencidos de que es verdad. Lo cierto es que habría que vivir treinta vidas para acceder a todo eso. Nada, que nos han creado este tipo obsesiones, nos han comido el coco. La cuestión es que nadie ha previsto que en ese tren puedes convertirte en un asesino si alguien te toca el coche que te acabas de comprar. En La Fura, entonces, andábamos con todas estas cosas en el coco, para hablar de este tema.
-Y así fue como se engancharon con el Macbeth, cuya ambición no tiene ningún límite.
-Hombre, claro, este Macbeth era un tipo bastante obsesivo y además tiene un engranaje arquitectónico excelente. Pasa por unas etapas dramáticas que nos servían para adaptarlo a un lenguaje muy contemporáneo. Entonces, sin utilizar nada de texto del Macbeth, hemos pillado como la esencia de cada escena y de alguna manera esos son los cuadros que se desarrollan en ØBS. Pero claro, la brujas del original aquí son un concurso de televisión, y para matar a Duncan el tío tiene un casco de realidad virtual puesto en la cabeza y cree que está matando mariposas, cuando en realidad lleva un cuchillo y asesina. Cuando se le acaba el programa de la computadora se da cuenta de que ha matado a alguien.
-O sea que más que adaptación lo que han hecho es un trabajo de dramaturgia.
-Sí, claro, no ha sido esto de tomar el texto y ver qué se le puede sacar, sino que hemos tomado la cuestión estructural del personaje y la hemos rellenado con otros elementos. Con Lady Macbeth, "la personaja", también hicimos lo mismo. Lady ØBS vive de hacer strip tease y consigue la corona de Duncan por un momento, sólo porque Duncan le está besando los pechos. Estas cosas pasan en la sociedad y es una manera de explicar ese texto que Shakespeare exponía de forma tan poética. Toda la parte oscura de esos oráculos de las brujas que ejercían fascinación sobre Macbeth, en ØBS son dos programas de concursos de televisión, a los que él asiste. En fin, es un intento de explicarnos a nosotros mismos.
-¿Estos temas surgen porque ustedes ya están más grandes?
-Bueno, hace 21 años éramos mucho más radicales y no caíamos en estas cosas y ahora te ves que tienes dos niños, que los niños te piden las marcas que muestran las publicidades y que tú vas cayendo en la trampa. Al menos tienes que reflexionar sobre el tema. Al final el protagonista pierde la cabeza, entonces la reflexión es que no perdamos la cabeza. Llegar a ser rey es lo que nos han vendido que seamos. Es una manera de recordárnoslo a nosotros mismos también.
-Vuelve a haber, además, un juego que es muy de La Fura: la fusión entre ficción y realidad.
-Aquí hay muchos recursos que se han ido probando en otros espectáculos. ØBS abre otro tema que es el de las imágenes en 3D, para el que las personas deben ponerse unas gafas. Esas imágenes dan una profundidad de campo que no es habitual en un espectáculo de teatro. Los personajes parecen más reales. En ØBS hemos juntado muchas experiencias de estos años. Desde los personajes virtuales que en 1987 era un ojo de Dios con cuatro monitores y que manipulaba a los actores, ahora los personajes son digitalizados y hablan con los actores. Es decir, hay un proceso de digitalización mucho más complejo. Con el texto también hemos aprendido. En ØBS los que tienen más texto son los personajes virtuales; los reales no dicen nada.
-¿Eso lo aprendieron con el F@usto versión 3.0?
-Sí, claro, esa obra fue un peñazo a nivel textual. Nuestro lenguaje y la forma tradicional de hacer un texto se dan de hostias. Para saber eso tienes que hacerlo alguna vez. Como aprendimos que en el lenguaje de la ópera las cosas nos funcionan muy bien. Por todo esto es que hemos puesto bastantes mensajes en la banda sonora que entran directamente en vena, ¿no? Son como mensajes subliminales y no estorban la acción de los actores. El texto llega por otro lado. ØBS recoge experiencias de todos los espectáculos.
-¿Qué sensaciones buscan estimular en los espectadores?
-ØBS es una bomba sensorial. Algunas sensaciones serán agradables y otras no tanto. Para crear sensación de bienestar antes has tenido que pasar un mal rato, y La Fura crea estos contrastes. La vida es así.
-¿No hay violencia?
-Rozamos el terror. En ØBS, la gente imagina más cosas de las que en realidad pasan y eso es muy bueno. En otros espectáculos todo era más explícito, todo se veía, todo estaba allí. En ØBS es al revés. La gente pasa mucho miedo al principio, porque es todo muy oscuro y están mezclados en el mismo espacio en el que se desarrolla el espectáculo. Allí es cuando brotan los terrores, los monstruos de cada uno. Pero después ya entra en la historia y es mucho más tranquilo que otros espectáculos. Aquí el espectador puede tomar cierta distancia, porque hay partes que son con escenario a la italiana, después eso se desborda y vuelve a pasar de todo. Es así porque hemos transitado hasta el teatro a la italiana. A veces necesitamos explicar las cosas planas para que después se desborden. Eso le faltaba a F@usto versión 3.0: que se desbordara en algún momento. Creo que la gente lo esperaba, incluso.
-Era raro ver a La Fura encerrada en la caja del escenario.
-Sí, parecía que estábamos en conserva: tenías ganas de abrir la lata y que saliera, ¿no?
-A lo largo de la historia de La Fura, ustedes también han desplegado obsesiones temáticas...
-El nacimiento, la muerte, en nuestros espectáculos siempre nace alguien. Yo creo que es como un rito iniciático que hacemos siempre: que nazca alguien da siempre como una idea del renacer, de renovarse, y creo que La Fura tiene este emblema de la renovación por el mero hecho de trabajar con gente nueva, siempre muy abiertos, que viene y te enseña cosas que no sabes y tienes que discutir como antiguamente discutíamos nosotros nueve.
-¿En qué momento tuvieron que dejar de ser sólo nueve?
-En 1992 tuvimos que diversificarnos para conseguir hacer las Olimpíadas de Barcelona. Y esto obligó a que cada uno de nosotros creara a su alrededor otra pequeña Fura, que trabajaba con el mismo sistema: la dictadura de la mejor idea.
-¿Cómo es eso?
-Que no hay ni director, ni actor, ni nada. Si un actor tiene una idea cojonuda, el director se calla y lo acepta. En La Fura no hay dictaduras de jerarquías, somos bastante anarquistas en la organización. Y eso funciona, todo el mundo puede criticar y hasta que no sale lo mejor no se para.
-Esta diversificación ha hecho que el grupo original se relegara a los puestos de coordinación y de dirección y que en el campo quedaran los más jovenes, ¿no?
-Sí, claro. Primero que ya nos cansamos más y aunque la inquietud es la misma, el cuerpo ya no te da. Lo que más nos interesa es hacer espectáculos cojonudos, armar los desarrollos. En realidad es allí, en los procesos de desarrollo de los espectáculos, cuando te lo pasas bomba. Cuando lo tienes que explotar ya es otra cosa, porque nuestros espectáculos exigen estar vivos siempre, no puede haber acciones mecánicas. Hay muchas partes que los actores pueden disfrutar, porque no están encorsetados. Eso da mucho aire. En ese sentido, creo que el lenguaje de La Fura roza el cabaret. Somos un género bizarro, que no respeta las reglas porque tiene las suyas propias. Siempre depende del público el hacerlo de una manera o de otra. Con públicos más torpes tienes que ir más lento, y en públicos habilidosos hay que ir más rápido. Los públicos del sur suelen ser más inteligentes para el juego que los del norte. Saben que es juego, que no pasa nada, que hay que moverse, que dar codazos para ser el primero. En Austria eso es impensable.
-¿Y en Japón? Porque los japoneses son capaces de ver un recital de los Rolling Stones sentaditos en sus butacas...
-En Japón nos pasó algo muy curioso. Entraron en fila india, cuando empezó el espectáculo se creó una catarsis extraña, en la que todo el mundo iba por donde podía, y cuando sonó la última nota del espectáculo se volvieron a poner todos en fila y salieron ordenadamente, el de amarillo detrás del de negro, y se acordaban del número de fila que tenían, para poder salir por donde habían entrado. Nos quedamos realmente pasmados y nos preguntábamos, consternados: ¿Hemos hecho algo por los japoneses o no hemos llegado a hacer realmente nada por ellos? Los seis días que actuamos fue igual. No entendimos nada.
-Y eso que llevan 21 años de vida furera, ¿no?
-Así es. Hemos llegado a la mayoría de edad, según Franco. Los nueve originales nos reunimos cada semana. Y realmente hemos creado oficio. Para ØBS invertimos tres meses de producción, por ejemplo. Al principio, para hacer algo así, habríamos tardado un año. Tenemos oficio de construcción, aunque a veces nos falta esa chispa del principio. Igual tenemos más sustento conceptual. Y la inquietud sigue siendo la misma: si en un principio estábamos trabajando con plástica, música, algo de circo y cuatro palos, pues ahora podemos trabajar con computadoras, con una página Web, con personajes digitalizados, con una gran biblioteca de sonidos... yo creo que hemos ido acumulando cosas y las hemos ido poniendo en el asador. Vas intentando meter las disciplinas del momento y creo que eso es lo que moviliza al joven que viene a ver el espectáculo, que está empezando en esas disciplinas y ve que tú ya las estás aprovechando para amplificarlas de una manera en la que no son vendidas. Eso genera entusiasmo en mucha gente y quizá de allí es que nos queda ese mote de vanguardistas que nos ponen algunos críticos. En realidad ya somos más clásicos que vanguardistas. Tengo 40 años y soy vanguardista (se ríe).
-¿Qué opinión tienen sus hijas de lo que hacen?
-Hay una que es fan y otra a la que no le gusta tanto. Eso me gusta. Me gusta que haya una a la que no le gusta nada, porque el mundo es así. La Fura dels Baus le encanta a mucha gente y a otra le repele. Si eso se reproduce en mis hijas, me parece que está muy bien. Al menos no son indiferentes.
-Entre lo que ha hecho con su desarrollo artístico y lo que ha hecho con su vida privada, ¿está en paz?
-Me compensan mucho mis hijas. Sobre todo cuando hay muchos problemas y en La Fura nadie cobra a fin de mes. Porque la parte artística te puede cabrear más o menos, pero la parte económica, ahora que ya no eres tú solo el que depende de tu trabajo, sino que hay como cuarenta familias que dependen de ti, eso te mata. Es como una mochila muy pesada. Pero ya no podemos salir de eso.
-¿La Fura no da dinero?
-¡No! No sabemos hacer dinero. Si supiéramos hacer dinero tan bien como sabemos hacer espectáculos, otro gallo cantaría.
-Pero sí saben gastarlo...
-Eso es lo peor. Creo que los productores entran en La Fura, pasan dos años con nosotros, pierden muchos kilos y no se suicidan porque el mundo del espectáculo es muy grande; pero son grandes sufridores. Nosotros siempre anteponemos lo artístico a lo económico y por eso no hacemos ni un duro.
-¿Le gustaría tener otro equilibrio?
-Podríamos ser más equilibrados en eso. No tiene por qué notarse desde afuera (se ríe).
-Se nota que han llegado a los cuarenta...
-Sí, y que nos toca reflexionar sobre eso. Tenemos que empezar a decirnos: no puede ser que cada mes estemos pensando en cómo pagarle a la gente que trabaja con nosotros porque se dejan la piel por nosotros. Y eso a veces es grave. Te sientes fatal. Pero bueno, es así. A los 40 años, ya no cambiaremos mucho.
ØBS. Del 13 al 20 de este mes, en Costa Salguero, Rafael Obligado y Salguero. Entradas en venta en el T. Sky Opera.
En la Web
Con su acendrada vocación por las nuevas tecnologías, La Fura dels Baus fue una de las compañías teatrales pioneras en este asunto de tener una página propia en Internet.
Desde su dirección http://www.lafura.com han difundido su ideología ética y estética y han promocionado sus movidas artísticas. Actualmente, con ese humor sardónico que los caracteriza, lo primero que salta a la vista desde el site es un juego-chiste llamado El Simio del Milenio. Desde allí se despliega una chanza que bordea el tema de la clonación, de los alimentos transgénicos y hasta en cierta forma de la reciente decodificación del genoma humano: "¿Tendremos pronto hombres transgénicos?", se preguntan, y se responden: "Parece cada vez más fácil; el teatro digital justo acaba de empezar. En un laboratorio de Estados Unidos han creado a ANDi (sic), el simio transgénico más parecido al hombre, mejorado con un gen de medusa. Nosotros, con tus genes y memes, estamos mejorando un simio virtual que se ríe de los científicos de ANDi".
Para los más osados seguidores de la compañía, existe El Juego de Øbs.
Ruta a seguir: desde la home page, un clic sobre la foto de un ojo conducirá directamente a la ventana del espectáculo, y allí mismo aparecerá otra ventana, más chica, que hará titilar el título del juego: un clic allí y ya se estará presto a comenzar.
Los ganadores de cada país serán convocados para participar del espectáculo activamente cuando sea turno en la gira de pasar la ciudad de los ganadores.
Pero no todo es ocio creativo en la página de La Fura dels Baus. Como siempre, sus parrafadas sobre las líneas conceptuales de la compañía y las explicaciones correspondientes sobre el teatro digital siguen allí, disponibles para quienes se inicien en esto de ser "furero".
Un poco de historia
Para la Argentina, el vínculo con La Fura dels Baus comenzó en el Festival Internacional de Teatro de Córdoba, en 1984. Pero la compañía catalana dio sus primeros pasos hacia fines de la década del 70, con intervenciones teatrales callejeras. Ya en los años 80, el grupo generó el espectáculo Accions y fue un fenómeno del momento. Música, uso de materiales naturales e industriales, nuevas tecnologías y el público en medio del espectáculo fueron los ingredientes. Pero La Fura ha ido transformándose con los años. Sumar y no restar ha sido la premisa. Siempre con una línea ética y estética. Más allá del recurso de explotación de las nuevas tecnologías dentro de un ámbito teatral, La Fura hace un uso particular del espacio y siente un gusto marcado por estimular las emociones del público, a veces con situaciones que llegan a producir pánico en los muy sensibles. Y lo han probado todo. Del teatro digital al de texto; de la ópera a los grandes eventos. Así se sucedieron Suz/O/Suz, Tier Mon, Noun, MTM, Manes, la ceremonia de apertura de los juegos Olímpicos de Barcelona y los proyectos por Internet. En los últimos tiempos incursionaron en los textos clásicos, F@usto versión 3.0, sobre el Fausto, de Goethe, y Ombra, sobre textos de García Lorca, y en la ópera con Atlántida, de Manuel de Falla; El martirio de San Sebastián, de Debussy, y La condenación de Fausto, de Berlioz.
La Fura, integrada por Pep Gatell, Miki Espuma, Jürgen Müller, Alex Ollé, Carlos Padrisa y Pera Tantiñá, cumplió su mayoría de edad, 21 años, durante 2000. Y bien merecido lo tiene.






