La nueva vida del ciclismo de interior: los beneficios de pedalear en el gimnasio

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
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10 de noviembre de 2019  

Es un elemento clásico y súper tradicional de los gimnasios. Sin embargo, la bicicleta fija tiene mucha tela por cortar y puede traerle novedades a tu entrenamiento. Sumé asesoramiento especializado con José Slamon, pionero del indoor cycle en el país que ha pedaleado por los cinco continentes. Discípulo de Johnny G, creador del spinning, él eligió crear una versión más afín a nuestro público local. La premisa son simulaciones de ciclismo de ruta y montaña, pedaleando durante 45/50 minutos, adaptando posturas y trabajando sobre el sistema cardiocirculatorio y respiratorio, contribuyendo al descenso de peso. Elabora técnicas de motivación para divertirse y bajar el estrés. Pedaleando a ritmos reales se puede lograr disminuir el riesgo de infarto en un 50%, reducir el colesterol, mejorar el sistema inmunológico, liberar endorfinas, oxigenar el cerebro, descender de peso y fortalecer y tonificar piernas, glúteos, abdominales y espinales.

Muchos creen que al ponerle carga a la bicicleta, engordan las piernas. "Si el trabajo es sostenido y a intensidades entre el 50 y 70% de nuestra capacidad, no hay posibilidad de generar hipertrofia", apunta el especialista. Sí la hay al pedalear a ritmos ligeros de gran intensidad. Otro mito es confundir la quema de grasas con quema de calorías. Mientras en la mayoría de los gimnasios hablan de lo segundo, lo que importa es lo primero, porque podrías quemar calorías, pero que sean de músculo y no de grasa.

Soy un gran defensor de los cuidados y prevenciones, porque un mal movimiento puede arruinar el trabajo de meses. Conviene tomar precauciones, sobre todo a partir de prácticas vistas en ciertas clases que adaptan a su modo el ciclismo interior. Para Slamon no está bien hacer flexiones de brazos (pueden traer lesiones en codos y muñecas), ni de columna, tanto anteroposterior como laterales (por el riesgo de hernias de disco), o pedalear a ritmos irreales o muy veloces (poniendo en peligro la rodilla) o hacerlo metido hacia abajo, hiperflexionando la rodilla, o incluso hacia atrás, haciendo sufrir ligamentos y tendones (y hasta al piñón fijo de la bicicleta, ya que el rulemán debe girar hacia delante). Tampoco se recomienda ir ligero, con poca carga y con la cola saltando sobre el asiento (las caderas y la columna lo pagarán). Es vital hacer una pequeña recuperación entre series.

Tal vez suena a aguafiestas en un momento en el que bullen los programas de ciclismo interior con profesores cancheros que impulsan a ir cada vez más fuerte, música a todo volumen y promesas de resultados inmediatos. Pero es clave para iniciarse en una actividad que, bien ejecutada, puede traer grandes mejoras de salud y convertirse en una aliada para entrenar con constancia. ¿Estás listo para pedalear hacia tu mejor versión?

Antes de comenzar tu programa de clases asegurate de tener un instructor capacitado y comenzá a gozar el beneficio de pedalear.

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