Lo abandonaron en un estacionamiento y, cuando alguien quiso ayudarlo, tuvo que ganarse su confianza: “Esperaba que su familia volviera por él”
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Había parado a comprar leche cuando vio una imagen que le destrozó el corazón. Solo y triste, parecía que esperaba a alguien en el estacionamiento de una conocida cadena de tiendas de Estados Unidos. Entró de inmediato al local para preguntarles a los empleados sobre el perro en cuestión y entonces supo su triste historia.
Esa misma mañana, la persona responsable del animal de pelaje dorado y mirada triste lo había bajado del auto y simplemente se había marchado. El perro, al que luego llamaron Samson, había estado esperando allí desde entonces, con la esperanza de que alguien regresara por él. Esperó... y esperó... buscando un rostro familiar en cada auto que se detenía, con la ilusión de que su familia regresara.

Preocupada, la mujer hizo todo lo posible por convencer a Samson de que fuera con ella. Pero, en ese momento, él estaba demasiado nervioso para aceptar su ayuda. “Era evidente que estaba asustado, confundido y seguía esperando que la persona en quien confiaba volviera por él”, declaró a un medio local Summer, la joven que se propuso cambiar su destino.

A la mañana siguiente, sin poder dejar de pensar en Samson, Summer condujo de vuelta al estacionamiento de la tienda donde había visto al animal aquel día. Samson ya no estaba, pero tras manejar solo 90 metros, lo encontró esperando en la única estación de servicio del pueblo. Allí, con un montón de golosinas para perros y, desde luego, un poco de paciencia, finalmente logró convencerlo de subir a su auto.

Tras una revisión veterinaria, se determinó que Samson se encontraba en muy buen estado de salud. Sus dientes indicaban que tenía entre uno y dos años. Estaba un poco delgado y tenía algunas pulgas, pero nada que una buena alimentación y un cuidado constante no pudieran solucionar. Pensaron que podría tener algún problema en la nariz, pero resultó ser una vieja lesión que ahora le daba un aspecto único.

Summer se llevó a Samson a casa para transitarlo, y durante aproximadamente dos semanas y media, el perro pudo entender que estaba a salvo y finalmente podía confiar de nuevo.

Redescubrió su personalidad alegre y cariñosa y aprendió que la gente podía volver a ser amable. Salía de paseo con su familia de tránsito, dormía en la cama, daba paseos en coche y los acompañaba con entusiasmo en sus aventuras cotidianas. Quedó claro que Samson era un perro que ansiaba profundamente conectar.

Una vez que terminó su tiempo en tránsito, Samson estuvo listo para que su familia definitiva lo encontrara, lo que solo tomó cinco días. Ahora vive en Longmeadow, un pueblo en el estado de Massachusetts, con su mamá Michala, su papá Joe y su hermanita Lucy, quien tolera con cariño sus travesuras. Y, desde entonces, todo marcha sobre ruedas.
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