Los enormes riesgos de no pedir el apto físico para chicos

Daniel Tangona
Daniel Tangona PARA LA NACION
¿Por qué no ocuparse de algo tan fundamental como que coman bien?
¿Por qué no ocuparse de algo tan fundamental como que coman bien? Crédito: Shutterstock
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16 de junio de 2019  

Debés estar harto de escucharme hablar de este tema. Pero insisto porque me parece valiosísimo, y porque me cansé de ver noticias de casos tremendos de personas desplomándose en el gimnasio que me dan la razón: realizar o no el apto físico antes de comenzar a entrenar puede ser la diferencia entre vivir o morir. Y es especialmente vital en chicos, el tema que quisiera abordar hoy.

Por lógica, solemos asumir que los niños son sanos. Por eso, a muchos les suena exagerado pedirles certificados médicos para iniciar cualquier tipo de actividad. Si viven corriendo, saltando y jugando por su cuenta, ¿por qué no podrían hacerlo de modo regular y en un marco escolar o de club sin problema alguno? Porque si hubiera alguna patología de base no diagnosticada, el riesgo sería altísimo. Y porque no es lo mismo jugar con amigos en la plaza que tener una rutina de entrenamiento fija que exige determinado esfuerzo y resistencia.

Cada año, 6000 niños nacen con cardiopatías congénitas. "La mitad se detecta en la infancia, porque son evidentes. Pero la otra mitad, en la edad adulta, porque son asintomáticas y solo se pondrán en evidencia ante grandes esfuerzos físicos", detalla el doctor Rodolfo Kreutzer, cardiólogo y cirujano cardiovascular infantil, director del Instituto Cardiovascular Infantil. La mitad de esos chicos estará expuesto a un enorme riesgo en cada entrenamiento, en cada ida al campo de deportes del colegio o partido con amigos. "De ahí la importancia de insistir y concientizar en un apto físico para realizar deportes de alto rendimiento".

Para los niños, el estudio es muy similar al de los adultos: un electrocardiograma, una ergometría, un ecocardiograma, una radiografía de tórax y un examen de sangre para buscar, por ejemplo, diabetes. Parecen muchos pasos, y hasta podría pensarse que será engorroso ir de un centro a otro para cumplir todos. Pero esa es otra excusa: numerosos institutos médicos tienen hoy previsto el servicio de apto físico, en el que el paciente concurre con un turno y se realiza todos los estudios en pocas horas. El mismo Instituto Cardiovascular Infantil donde trabaja Kreutzer es uno, así como el Garrahan, la Fundación Favaloro o el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez ofrecen la opción de solucionar este tema en apenas una mañana.

El apto físico es una exigencia legal (art. 3 de la Ley 5397), pero aún así no todos la cumplen. Ni los padres ni los colegios o clubes lo piden con la rigurosidad que deberían. "Nadie puede saber si ese niño o joven que se ve sano tiene o no una arritmia asintomática, diabetes o cualquier cardiopatía fatal", advierte el doctor. Y si nos ocupamos de alimentar sanamente a nuestros chicos, de abrigarlos para que no se resfríen, de ir a buscarlos con puntualidad al colegio y mil cuidados más, ¿por qué no hacer este, tan trascendental y valioso?

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