
Los mitos del cerebro
Mucho se ha tejido alrededor de nuestro órgano del pensamiento
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Que crece, que no crece, que el lado izquierdo versus el derecho, que es una computadora… Cuánto se ha usado el nombre del cerebro en vano, y cuántos mitos se han tejido alrededor de nuestro órgano del pensamiento. Lo cierto es que lo que tenemos ahí en la azotea es seguramente lo más complejo del universo (conocido) y, más allá de que cada vez sabemos más sobre sus secretos, al mismo tiempo se abren nuevas puertas, nuevas preguntas y zanahorias lejanas. Como con todo misterio, aparecen los datos y las explicaciones más fantasiosas, ridículas y exageradas; vale la pena dedicarnos a repasar algunos de los mitos del cerebro.
El cerebro humano es el más grande de todos...
¡Ja! Eso quisieran muchos, pero… no. Claramente, como en otros casos, el tamaño no lo es todo. Nuestro kilo y pico (en promedio unos 1300 gramos) no está en lo alto de la pirámide. En todo caso comparte el peso con los delfines, pero palidece frente a los 7 kilos de los enormes cachalotes. Pero, desde el otro lado, bichos claramente inteligentes como algunos perros tienen cerebros de 100 g de peso como máximo, y los orangutanes andan por los 300-400 gramos, otra prueba de que el tamaño en sí no nos dice demasiado sobre la función. Quizás haya que buscar algún dato en la relación entre el peso del cerebro y el del cuerpo: y sí, algunas ballenas pueden pesar hasta 12 o 13 toneladas, y allí los 7 kilos cerebrales parecen bastante insignificantes. La relación cerebro-cuerpo en humanos anda por 1 a 50 y ahí sí somos los campeones, sobre todo si miramos el desarrollo de la corteza cerebral, la cáscara que tiene que ver con muchas de las funciones que nos hacen personitas.
…sobre todo el de los hombres.
Ese kilo y pico que mencionábamos, ¿es del cerebro de los hombres o de las mujeres? Cuando comenzó la fiebre de poner cerebros en balanzas apareció el dato: el de los muchachos es unos 150 gramos más pesado que el de las muchachas. Listo: evidencia irrefutable de la superioridad e inteligencia masculina, ¿verdad? Hasta que a alguno se le ocurrió pensar que, en general, el cuerpo de las mujeres es bastante más liviano que el de los hombres, entonces se hicieron las cuentas del peso relativo del cerebro con respecto al cuerpo y… no se habló más del tema. Lo que nos lleva a:
Los cerebros de hombres y mujeres son fundamentalmente distintos.
Todo depende de qué se entienda por fundamentalmente. Hay diferencias anatómicas en ciertas áreas cerebrales (algunas de las cuales pueden tener que ver con la diferencia de tamaño). Por ejemplo, el hipocampo –área relacionada con la memoria– tiende a ser más grande en las mujeres. Sin embargo, estas discrepancias en la anatomía no necesariamente explican las diferencias en el comportamiento, como cuestiones de empatía o de orientación espacial, y llegar a arquetipos y prejuicios suele ser bastante tentador. En todo caso, las diferencias en el comportamiento son maravillosamente complementarias.
El cerebro es gris.
Parece obvio, ¿no? Ahí está, en las películas de ciencia ficción, en las góndolas del supermercado y en las fotos de los libros de anatomía, todo gris y arrugado. El asunto es que esos cerebros, sobre todo los de los frascos de los científicos locos, están preservados en líquidos que tienden a decolorar hacia un gris blancuzco uniforme, que no deja ningún recuerdo del gris bien oscuro (debido a la concentración de cuerpos neuronales y de pigmentos negros) y del rojo que le otorgan los vasos sanguíneos que alimentan al cerebro.
El mito del 10 por ciento.
Y éste es el más famoso de todos: que usamos sólo el 10% de nuestra capacidad cerebral. Repetido hasta el hartazgo (hasta con falsas citas de Einstein y otros), no tiene ningún sentido: usamos todo el cerebro (incluso mientras están leyendo estas líneas); tal vez no al mismo tiempo, pero seguro que no hay áreas inútiles o en desuso.
Continuará...





