Luis Caffarelli se convirtió en el primer sudamericano en lograr este reconocimiento y, en una entrevista, dio detalles de algunos de sus estudios
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“El Lionel Messi de las matemáticas”. De esta manera presentaron este miércoles al argentino Luis Caffarelli, investigador de la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.), al anunciarlo como el ganador del Premio Abel 2023, considerado el Nobel de las matemáticas.
“Para mí es un gran halago. Messi tiene un control total de la pelota. En mi caso sería el control de las ecuaciones”, le dijo Caffarelli a BBC Mundo horas después de que se conociera que había ganado el importante galardón.
La Academia Noruega de Ciencias y Letras definió el aporte de Caffarelli como “fundamental” para el “desarrollo de las ecuaciones diferenciales parciales”, que describen el comportamiento de una gran cantidad de fenómenos naturales, como la expansión del calor o la circulación de los líquidos. Estas ecuaciones también sirven para explicar fenómenos sociales como el crecimiento de las poblaciones.
Luis Caffarelli se convirtió así en el primer sudamericano en lograr este reconocimiento. Doctor en Matemáticas por la Universidad de Buenos Aires, Caffarelli, de 74 años, salió de la Argentina en 1973 para desarrollar su carrera de investigador en distintas instituciones educativas de Estados Unidos.
El matemático habló con BBC Mundo desde su oficina en la Universidad de Texas (EE. UU.).
— ¿Puede explicarnos de forma sencilla en qué consisten las ecuaciones diferenciales a las que ha dedicado su trayectoria como investigador?
—Pensemos que matemáticamente tenemos dos dominios, A y B. La ecuación nos permite ver cómo evoluciona A en relación con B, con base en cómo aparece la densidad de una de las dos cantidades.
En ese sentido, podemos ver cómo a medida que aparece la sustancia A, esta va comiendo a la sustancia B. La ecuación se puede aplicar a muchos casos.

—Uno de los ejemplos que se da a su trabajo es la aplicación de estas ecuaciones en el estudio del hielo que se derrite en el agua. ¿De qué se trata?
—Imaginemos que tenemos agua en un cubo, al que tiro un pedazo de hielo. La pregunta es cómo va a evolucionar ese pedazo de hielo.
A simple vista, uno sabe que el hielo se va a ir derritiendo, el hielo se va haciendo líquido, se va a ir redondeando, porque las partes del hielo que están con mayor contacto con el agua se descongelan más rápido.
Por lo tanto, uno puede ver la evolución de ese pedazo de hielo que, en contacto con el agua, desaparece. En esta ecuación está el agua y el hielo y la conclusión depende de cómo está dispersa la temperatura y cómo el paso del tiempo incide en el pedazo de hielo.
—¿Y cómo es posible aplicar esta ecuación, por ejemplo, al crecimiento de las poblaciones?
—Por ejemplo, si tenemos un segmento de la población con gente blanca y otro de gente negra.
Al principio, la población negra que es minoría vive acurrucada en una parte, pero a medida que va ganando dinero y poder comenzar a avanzar sobre el espacio que ocupa la población blanca.
Es una idea general de cómo un objeto A ‑ no tenemos por qué darle nombre — cambia según un objeto B, que tiene cierta densidad.
—¿Cómo nació en usted la curiosidad por las matemáticas?
—De niño, mis padres me ayudaban, hasta mi hermana menor. Naturalmente, una vez que uno se envuelve en el tema empieza a querer manejar más. Fui al Colegio Nacional de Buenos Aires, donde eran todos muy dedicados. Después, avancé gracias a la universidad, quería avanzar más en esta ciencia.

—¿Qué tienen para usted las matemáticas que le resultan tan fascinantes?
—La respuesta no es tan sensacional. Las matemáticas son para mí una cosa importante, así como para cualquier otra persona que trabaja en algo interesante.
Uno termina centrándose en eso y dedicándole tiempo todo el día. Es natural, no es nada excepcional.
—¿Tiene preguntas pendientes?
—Bueno, siempre tengo tres o cuatro preguntas sobre las que me cuesta avanzar. El conocimiento no es una luz que aparece de inmediato. Para mí, y para mucha gente que hace ciencia, lo importante es hacer aportes que puedan contribuir para otros o para el avance de las ideas.
—¿Podría contarnos alguna de esas cuatro preguntas pendientes?
—Por ejemplo, una es entender cómo una cantidad sólida se va deshaciendo. También hay temas vinculados al estudio de la presión, cuánta presión se puede formar dentro de un dominio.
Otras preguntas, que son más bien abstractas, que tal vez se escriben solo en un papel, permiten crear ideas nuevas. Por eso siento que vale la pena hacer un esfuerzo para seguir investigando.
*Por Ayelén Oliva
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