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Marianela Núñez, princesa tiempo completo

La bailarina argentina se destaca en los escenarios del mundo como primera figura del Royal Ballet de Londres. En su país, apenas se la vio bailar. La revancha le llegará ahora en la pantalla grande
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6 de junio de 2010  

Marianela tiene la mirada luminosa y clara. Y la sonrisa siempre a telón corrido. Es lo más parecido, digamos, a una princesa de libro de cuentos. Cuando era chica, en su casa, la hacían sentir así: entre mamá, papá y sus tres hermanos varones, ella, la menor, era la que tenía coronita. Ahora, a los 28 años, y lejos de su familia desde que -a los 15- se radicó en Inglaterra, la primera bailarina argentina en la compañía de la Royal Opera House ya está tan acostumbrada a ser una doncella, un ser purísimo y alado o una muñequita alla Coppélia que casi ni se da cuenta cuando usa un recurso fantástico para expresar el que, tal vez, sea su deseo más real: "No cambiaría por nada del mundo haberme desarrollado como artista acá; hice mi vida en esta ciudad, tengo mi pareja, adoro Londres, pero aun así estoy dividida. Sería bárbaro si con una varita mágica pudiera traer a mi familia. Y ya lo tendría todo".

Es jueves y el ensayo se demora más de lo previsto en el teatro: una gira por Japón se avecina y traerá otro Romeo y Julieta (Japón: hasta allí había llevado Maximiliano Guerra a su pequeña elegida cuando era apenas una promesa). Tres minutos después de cruzar el umbral de ese templo de la lírica y la danza, situado bien al este de la capital británica, la joven y sencilla chica de San Martín ya se descalzará las zapatillas y estirará los pies huesudos, algo castigados, en su casa, también en el elegante barrio de Covent Garden. Allí vive con su novio, Thiago Soares, también figura principal del ballet real. Un príncipe, como es de suponer. Miren si no: aquella noche terminaba una función de La bella durmiente cuando el brasileño, frente a toda la compañía, le ofreció a Marianela un anillo de compromiso. Que se casara con él, le pidió. ¡Y eso que él ya no estaba actuando del apuesto Désiré!

Aunque hasta aquí la boda sigue siendo un asunto pendiente, la pareja lleva más de seis años en este romance de alto vuelo que, entre escenas idílicas propias del ballet y las pequeñeces de la vida doméstica, los reúne. "Tenemos que encontrar el tiempo para hacer la ceremonia. Los dos estamos, gracias a Dios, trabajando muchísimo. En las vacaciones de finales de julio tendremos funciones en Francia e Italia, en Brasil y (ojalá se dé) en Buenos Aires. Esta carrera es tan corta, que si vienen estas posibilidades hay que tomarlas y aprovecharlas al máximo... Por eso digo que hay que hacerse de un tiempito para planear las dos bodas (una en Brasil y la otra en la Argentina). Sin apuro: los dos estamos disfrutando."

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-En esto de crecer artísticamente de a dos, ¿qué pasa cuando te cambian de príncipe en escena?

-La mayor parte de los clásicos los bailamos juntos. Pero ahora, por ejemplo, Thiago hizo una de las obras más importantes que hay para los hombres en esta compañía, en Mayerling (de McMillan), con una chica italiana. O, en mi caso, estoy preparando Symphony in C (Balanchine) con otro bailarín, así como presenté La fille mal gardée (Ashton) con Carlos Acosta. Intercambiar parejas en el escenario nos ayuda a los dos, porque después, cuando nos volvemos a encontrar, cada uno trae cosas nuevas, que nos hacen crecer. Tenemos la suerte de estar en lo mismo y, si bien le dedicamos todo nuestro tiempo a la danza, estar recorriendo el mundo con tu pareja y haciendo lo que más te gusta resulta perfecto. Además, es muy lindo ver cómo el otro se desarrolla, como artista y como persona. Yo vi llegar a Thiago a la compañía cuando ya era primera bailarina, y lo vi crecer dentro del Royal Ballet. Las primeras cosas que le tocó hacer como principal fueron conmigo... Supongo que a él le pasará lo mismo. Parece increíble.

Cruzar los dedos

Como Paloma Herrera en el American Ballet Theatre. O como Ludmila Pagliero en la Opera de París. Marianela Núñez es la primera bailarina argentina de uno de los elencos más prestigiosos del mundo. Y el mundo la conoció por ser del Royal. También como Paloma y Ludmila, que se fueron del país de niñas bonitas, con 15 cumplidos, ella se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y recibió los secretos más preciados de una señora maestra argentina, Olga Ferri.

Solo que Marianela, cuando la entonces directora del Ballet Estable, Raquel Rosetti, ya le había dado un contrato para sumarse tempranamente a las filas del Colón, se probó en una audición en Londres y quedó. "Tenía quince y, como era ilegal que trabajara, me dieron una plaza en la escuela de perfeccionamiento del Royal hasta que cumpliera los dieciséis. Entonces obtuve la visa e ingresé en la compañía", recuerda. No hablaba ni una palabra de inglés; tampoco tenía un plan B y éste era lo suficientemente seductor. Ahora, del otro lado de la línea telefónica, pide en (casi) perfecto criollo: "Esperame un minuto que agarro un... pen -y se ríe con ganas-. Es que no encontraba la palabra birome".

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Lo cierto es que, como a otras pares que engalanan con su talento made in Argentina los escenarios del mundo, la oportunidad de probarse y brillar en una carrera que, casi por definición, es breve, la llevó lejos de casa. Y desde este cielo sureño, latino y algunas veces nublado, salvo contadísimas excepciones, difícilmente se haya podido apreciar por qué allá afuera el público la aplaude de pie.

"Soy superfeliz, estoy en un gran momento de mi carrera, haciendo todo tipo de repertorio y aprendiendo mucho. Me siento satisfecha, al máximo. Como artista, acá me abrieron las puertas para expandirme en todo sentido, y eso es fantástico. Es una pena que en mi país se le abra la puerta a un montón de artistas y a mí nunca me haya tocado. ¿Duele? Sí, un poquito, porque me gustaría brindar algo de lo que aprendí, compartirlo con mi gente. Pero al mismo tiempo estoy muy contenta. Solamente me da lástima no poder ir como invitada para una o dos funciones alguna vez..."

La revancha, parece, será por dos. Primero, para los espectadores, que con el lanzamiento de la temporada de ópera y ballet en cines de la Argentina (ver aparte) Marianela estará más cerca. Luego, para ella misma, de carne y hueso: en agosto tendría ese par de galas en Buenos Aires que tanto reclama. Con su príncipe, claro. Por las dudas, mientras tanto, cruza los dedos. No sea cosa de que se rompa el hechizo.

Bailarina high definition

Con la llegada, este jueves, a una gran cantidad de salas HD de las principales cadenas del país (Cinemark, Showcase, Hoyts, Multiplex y otras del interior) de la primera Temporada anual de Opera y Ballet en Cines, algunos artistas argentinos que hicieron su carrera con éxito en el exterior se sentirán más cerca de casa. Como Marianela Núñez, protagonista de los títulos clásicos que Santiago Chotsurian, curador de esta programación, eligió para ponerle una buena cuota de danza a la propuesta, mayormente dedicada al arte lírico. En ese sentido, el otro gran reencuentro del público será con el tenor cordobés Marcelo Alvarez.

Así, desde el 10 de junio, a las 22, con La Traviata , de Verdi, interpretada por la cantante Renée Fleming y registrada en HD por la Royal Opera House de Londres, comenzará a desplegarse un menú de opciones que incluirá producciones, además, de otras grandes casas de Europa, como La Scala de Milán, la Opera de París o el Teatro Real de Madrid). El ciclo, que cuenta con el apoyo de la Fundación Teatro Colón, incluirá los títulos La Bohème (julio), Espartaco (agosto), Falstaff (septiembre), La bayadera (septiembre), Don Carlo (octubre), El lago de los cisnes (noviembre), La fille du régiment (noviembre), Un ballo in maschera (diciembre), El cascanueces (diciembre).

En internet: http://operayballetencines.com/

Perfil

Nacida en Buenos Aires en 1982, Marianela Núñez se formó en el ISA del Teatro Colón y, cuando estaba en quinto año, fue contratada para sumarse a las filas del Ballet Estable. En 1997, ingresó al Royal Ballet de Londres como estudiante de perfeccionamiento y, un año más tarde, se sumó al cuerpo de baile de la compañía que dirige Monica Mason. En 2000 fue nombrada primera solista y en 2002 ascendió a la categoría de principal. Entre los primeros roles que bailó se destacan el de Julieta (en Romeo y Julieta , de Kenneth McMillan); Odette/Odile (en la producción de El lago de los cisnes de Anthony Dowell´s); Giselle (en el ballet homónimo de Peter Wright´s); Nikiya y Gamzatti (en La bayadera de Natalia Makarova) y Kitri (en la versión de Don Quijote de Nureyev).

Más información: www.marianelanunez.com

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