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Son grandes compañeros, incondicionales y cariñosos. Y mantienen viva una larga tradición de más de cien años, sólo interrumpida durante el gobierno de Donald Trump: los presidentes de Estados Unidos se mudan a la Casa Blanca con sus perros, que rápidamente se convierten en las mascotas favoritas de todo el país. En esta última elección, además, los ovejeros alemanes de Joe Biden (77), Champ y Major, también fueron protagonistas indiscutidos de la campaña. "Traigamos a los perros de vuelta a la Casa Blanca", publicó en su cuenta de Twitter el candidato demócrata, en una clara alusión a su oponente, Donald Trump (74), quien durante su mandato siempre se opuso a la presencia de mascotas en la White House.
Con más de setenta millones de votos, Biden logró su cometido y el próximo 20 de enero se instalará en la famosa residencia de Washington junto con su par de mascotas. Así como Champ acompaña a los Biden desde 2008 –año en que el entonces senador se convirtió en vicepresidente tras la victoria de Barack Obama–; Major llegó a sus vidas diez años después gracias a la Delaware Hummane Association, que lo rescató y lo entregó en adopción al político estadounidense.
Tras el resultado electoral, la popularidad del par de canes creció notablemente, al punto que ya tienen su propia cuenta de Twitter: @first_dogs_Usa, que usa en sus tweets el #DOTUS ("Dogs Of The United States/ "Perros de los Estados Unidos"). "No podemos esperar a explorar la Casa Blanca", fue el primer tweet de Champ y Major, que tuvo 56 mil likes.
















