Los científicos creen que aporta bacterias y minerales que difieren por completo de la dieta habitual de estos animales
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Los monos que campan a sus anchas por las rocas son uno de los principales atractivos de Gibraltar, un enclave británico en la costa sur de España. Estos animales se acostumbraron a coexistir con los miles de turistas que cada día visitan el Peñón. Las interacciones entre monos y humanos en este macizo rocoso son algo habitual desde hace décadas, pero los científicos se dieron cuenta de un extraño cambio en los hábitos de los simios.
Una nueva investigación sugiere que los monos que habitan en Gibraltar aprendieron que ingerir tierra puede aliviar los malestares estomacales provocados por el consumo de aperitivos que reciben o sustraen de los turistas. Alimentos como las barras de chocolate, las papas fritas y los helados tienen efectos digestivos negativos para los macacos, pero resultan tan deliciosos para ellos como lo son para los seres humanos, según un estudio de la Universidad de Cambridge.
La investigación sugiere que la ingesta de tierra podría permitir a estos primates seguir consumiendo comida basura al ayudar a recubrir el intestino y así prevenir la irritación causada por el exceso de azúcar y grasas. “La aparición de este comportamiento en los monos es, a la vez, funcional y cultural, al igual que el uso de herramientas para cascar nueces en los chimpancés; con la salvedad de que, en este caso, está impulsado enteramente por la proximidad a los seres humanos”, afirma el antropólogo biológico Sylvain Lemoine del Departamento de Arqueología de Cambridge.
Tierra para digerir helados
Se observó que algunos de los 230 monos que habitan en el Peñón y mantienen un contacto frecuente con los turistas ingerían una mayor cantidad de tierra. Además, se constató que la frecuencia de este comportamiento aumentaba durante la temporada alta de vacaciones.
Los investigadores consideran probable que este comportamiento haya sido adquirido por aprendizaje social, dado que las distintas tropas de monos muestran preferencias por determinados tipos de suelo.

Los científicos creen además que la tierra aporta bacterias y minerales ausentes en la comida basura, que difiere por completo de la dieta habitual de estos monos, compuesta por hierbas, hojas, semillas y algún insecto ocasional. “Creemos que los macacos comenzaron a ingerir tierra para proteger su sistema digestivo frente a la naturaleza altamente energética y baja en fibra de estos aperitivos y alimentos basura, que demostraron causar trastornos gástricos en algunos primates”, indica Lemoine. Explica que “la tierra ingerida actúa como una barrera en el tracto digestivo, limitando la absorción de compuestos nocivos”.

También señala que los alimentos de origen turístico consumidos por los macacos son “extremadamente ricos en calorías, azúcar, sal y productos lácteos” y que estos primates presentan intolerancia a la lactosa presente en los helados, un producto “enormemente popular”. “Los seres humanos evolucionamos para buscar y almacenar grasas y azúcares de alta densidad energética con el fin de sobrevivir a los periodos de escasez, lo cual nos lleva a sentir un fuerte deseo por la comida basura de alto contenido calórico”, apunta.
El experto agrega que la disponibilidad de comida basura humana podría desencadenar este mismo mecanismo evolutivo en los monos. “La ingesta de tierra podría permitirles seguir consumiendo alimentos que tienen efectos digestivos negativos, pero que resultan tan deliciosos para ellos como para nosotros”, sentencia.
Según el estudio, la población de monos de Gibraltar registró un promedio estimado de 12 “episodios” de ingesta de tierra a la semana. En tres de estos casos se observó que el animal consumió tierra inmediatamente después de haber ingerido comida de los turistas.
*Por Laura Devlin
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