Navidad. Cuáles son los nuevos rituales que acompañan los cambios sociales

Los globos de deseos están reemplazando, poco a poco, la pirotecnia
Los globos de deseos están reemplazando, poco a poco, la pirotecnia Fuente: LA NACION
Laura Reina
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20 de diciembre de 2019  • 00:04

Todavía recuerda la mesa llena de comida que había sobrado de la Nochebuena de hace un par de años y el poco espacio que tenía para guardarla en la heladera, a pesar de que ya había repartido varias viandas entre sus invitados. Aun hoy se lamenta de que muchas de esas preparaciones terminaron más temprano que tarde en el tacho de la basura, como si se tratara de un destino inevitable. "Me sentí peor cuando vi que había una fundación que promovía el no desperdicio de alimento en estas fechas", recuerda Analía Conci, que este año vuelve a ser la anfitriona y ya bajó un mensaje claro a todos sus invitados: desperdicio cero. "Les hice especial hincapié en que no quería que traigan comida por traer o por las dudas -dice, en contra del viejo axioma navideño que sostenía que era mejor que sobre a que falte-. No quiero que sobre nada. Mi ideal es comprar, cocinar y servir la comida justa".

A tono con una época de profundos y significativos cambios sociales, es casi un hecho que las generaciones más jóvenes fueron moldeando, también, nuevos rituales navideños. La comida (y su no desperdicio) es por supuesto uno de ellos pero no el único: entre estos nuevos modelos festivos también se vislumbran el menor uso de pirotecnia y su reemplazo por globos de deseos en solidaridad con los niños con espectro autista y mascotas; regalos con menos envoltorios y hasta el reemplazo de un objeto material por una experiencia para los niños.

"Muchos de estos cambios son minoritarios pero a la vez muy visibles. Antes no se discutía el modelo de Fiesta y ahora está empezando a hacerse y eso es importante -reflexiona el psicólogo y especialista en vínculos Miguel Espeche-. Se va dando un cambio en cuanto a la incorporación de nuevos valores pero no creo que todo el mérito sea de los más jóvenes: en esto veo más bien un trabajo en equipo. La generación anterior dejó la pelota cerca del área y las nuevas son las que hacen los goles", plantea.

Según Espeche, los hijos tomaron la posta de sus padres que habíaáin empezado a manifestar cierto malestar o crítica en torno a las Fiestas, y están modificando lo que no les gusta. "Existe una revisión del sentido de las Fiestas. Algunos paradigmas se han ido incorporaron como el sufrimiento animal o la de los niños con espectro autista que son variables muy bienvenidas; lo mismo con la comida: la opulencia de los alimentos no está bien vista y se apunta a las mesas más austeras. Son todas las modificaciones genuinas de las conductas sociales que no son masivas pero marcan el camino", sostiene Espeche.

Comida

"Creo que estamos en una época bisagra en todos los ámbitos, mucho más conscientes y la comida no es la excepción", sostiene el chef Donato de Santis, al frente de su restó Cucina Paradiso. "El no desperdicio de alimentos en las Fiestas es uno de estos cambios que vemos. La Argentina está recién empezando, pero de un año a otro he notado que existe más conciencia -destaca-. De todas maneras no es fácil porque venimos de una tradición ítalo- española donde se celebra la abundancia. Lo de la comida más austera se está empezando a considerar recién ahora", analiza el reconocido chef, que agrega: "Esto pasa en las nuevas generaciones; los más grandes tienen el chip de la hambruna de la guerra y de acumular por las dudas".

Según datos de distintas fundaciones que llaman a donar la comida que no se consumió, al menos un tercio de todo lo que hay en la mesa Navideña termina en la basura. Por eso, el Banco de Alimentos de Buenos Aires desarrolló este año una app que agiliza la donación de comida - en especial las de poco volumen- y su entrega a las organizaciones sociales que dan de comer a miles de personas por día. Una solución que sirve y mucho para lograr el objetivo que varios se proponen de desperdicio cero en Navidad y Año Nuevo.

Otra diferencia respecto de la comida es la gran aceptación de las diversas elecciones alimentarias: "Hoy todos expresan esa elección sin miedo. Están los vegetarianos, los veganos, los crudiveganos, los celíacos que aunque no lo eligen deben llevar una dieta distinta. Eso antes era un posible motivo de tensión, pero ya no; por el contrario, se toma en cuenta a la hora de armar el menú festivo", dice Espeche. Y Donato agrega: "La diversidad que vemos en la sociedad también se trasladó a la comida. Uno sabe a quien invita; pensar una opción para esa persona está bueno. Pero si no queremos o no podemos hacer algo especial para ella vale decir: 'Yo voy a preparar esto, si no les gusta o tienen restricciones, siéntanse libres de traer su comida de preferencia'. De hecho ya muchos lo hacen", asegura el chef.

Pero las grandes comilonas también parecen estar cayendo en el olvido a causa de la salud: un estudio realizado por Taste Tomorrow en 40 países entre 17 mil consumidores (por primera vez en Argentina se tomó una muestra de 400), arrojó que los tres factores clave de decisión de compra de alimentos en esta época son salud, frescura y sabor. "La salud hoy es un factor fundamental a la hora de elegir qué comer y define a un consumidor más consciente", plantea el estudio.

Pirotecnia

Una tendencia que año a año se afianza es la de el menor uso de pirotecnia. Además prohibiciones municipales, la mayor conciencia sobre el daño que puede provocar en niños con trastorno de espectro autista y mascotas, y el poco clima festivo, se sumó el cuidado del medio ambiente por las las emisiones de COo2. Por estos motivos, las bombas de estruendo empezaron a ser reemplazadas poco a poco por opciones más friendly como globos de deseos que se prenden y se sueltan para que vuelen libres por el cielo.

Gonzalo Gámez es uno de los que cambió la pirotecnia que solía comprar en las Fiestas por globos de deseo. La causa es nada más ni nada menos que Jeremías, su pequeño hijo que fue diagnosticado con un trastorno de espectro autista y que hizo replantearse la forma de celebrar. "Fuimos reemplazando la tradición de tirar pirotecnia por estos globos con luz que a Jere le encantan. Es mucho más lindo y además tenemos un perrito que también sufre -sostiene Gonzalo-. Hoy la gente es más consciente de que pueden molestar a otros con los ruidos y notamos una disminución en el uso de la pirotecnia año a año".

Las campañas por WhatsAapp y otras redes sociales, donde se llama a no utilizar pirotecnia cerca de una casa que esté identificada con un listón o muérdago azul en su puerta (el color que simboliza al autismo) se han viralizado hasta lograr una mayor conciencia y empatía en la comunidad.

Regalos

Desde hace un tiempo se viene hablando de un cambio en la manera de regalar. Y en esto también tienen influencia las generaciones más jóvenes, que muchas veces privilegian la experiencia por sobre el objeto material.

Sin embargo, esto también está trasladándose a los más pequeños: aunque parece difícil que un niño pequeño renuncia a la ilusión de abrir un regalo con su nombre en el árbol, esto también puede estar empezando a cambiar. En este sentido, una empresa lanzó una caja de experiencias para niños de 6 a 12 años. Desde aprender una actividad en familia, hasta animarse a escalar por primera vez, o sacarse el miedo al agua en una clase de surf, o simplemente disfrutar de una rica comida. "Este nuevo lanzamiento fue pensado para que los más chicos se vinculen con lo que significa vivir una experiencia, y no sólo recibir algo material, que queda olvidado en un cajón de juguetes", sostiene André Parisier, director de operaciones de Bigbox.

A tono con los cambios sociales, la Navidad se renueva con rituales acordes a la época. Lo único inalterable es juntarse a celebrar. El cómo hacerlo está en pleno proceso de deconstrucción.

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