¿Obsesivo o eficiente?: cómo identificar a alguien de Virgo
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Virgo es el sexto signo del zodíaco, se ubica en la mitad del mandala. Esa ubicación estratégica permite una doble perspectiva: hacia atrás y hacia lo que está por delante. Hacia atrás, por observación, percibe que hay una secuencia de funcionamiento. Hacia adelante, por razonamiento, entiende que después de él la secuencia zodiacal continúa. En sintonía, Virgo es el primero que se asoma al misterio de la totalidad y por eso energéticamente se corresponde con el momento de más bajo perfil del zodíaco; la humildad virginiana tiene que ver con saberse parte de un todo mayor. Esto también se entiende señalando que antes de Virgo está Leo — el signo de más alto perfil, Leo es pura exhibición yoica —. Después de esa hipérbole de expresividad gracias a la cual se adquiere conciencia de la propia imagen e identidad, es necesario frustrar al yo narcisista adolescente leonino para seguir creciendo y puliendo. La imagen de la crisálida de la mariposa da gran información sobre esa aparente quietud virginiana, como una instancia necesaria de latencia para después seguir. En esa quietud, dentro de la crisálida, la interioridad de la larva se complejiza, conociendo sus vueltas y vericuetos.
En efecto, Virgo comprende que hay algo que excede la experiencia del yo, pero quiere averiguar bien de qué se trata. Entonces, se detiene para reflexionar y preguntarse: ¿cómo funciona este sistema del cual formo parte? Para responder, Virgo observa, analiza, clasifica en un gesto de repliegue mental. Por eso, a veces, los virginianos pasan largo rato pensativos, retentivos, buscando explicaciones y lógicas de funcionamiento, incluso en un espiral de preguntas neuróticas obsesivas: ¿y por qué? ¿y cómo? ¿de qué manera? El laberinto es una muy linda imagen para entender la energía de Virgo. No casualmente, una de las representaciones literarias preferidas del virginiano Jorge Luis Borges era el laberinto. La construcción literaria en general, y el género policial en particular, son muy virginianos. Como Borges, su íntimo amigo Bioy Casares también era de Virgo y juntos escribieron cuentos policiales, cuya principal característica es enlazar razonamientos lógicos para resolver el enigma. Ambos lograron una escritura precisa, una literatura hiper articulada con construcciones sintácticas complejas entretejiendo todos los elementos narrativos. Cuando Borges escribe el prólogo de La invención de Morel de Bioy acaso le hace el mayor halago que un virginiano le puede hacer a otro virginiano y califica a la trama de la novela como perfecta. Los virginianos son perfeccionistas: hay una idea muy fuerte de perfección en Virgo, sobre todo en el entramado y la articulación de todas las partes.
¿Cómo son los virginianos?
Pero entonces, ¿cómo son los virginianos? Una pista para entender la energía virginiana es su cualidad de signo de tierra, son muy concretos y prácticos. La cualidad diferencial de la tierra de Virgo es ser la tierra mental y pensante que clasifica. La vibración es paciente, metódica, minuciosa. Los virginianos son los campeones del rigor y la agudeza porque pueden detectar en una fracción de segundo la composición funcional de cualquier sistema a la vez que sus debilidades. En sintonía, pueden ser extremadamente críticos, pues ven rápidamente qué detalle falta para que el engranaje funcione. También son muy charletas, hablan con precisión, con datos exactos. Pueden ser muy obsesivos, con total toc del orden. Es muy común verlos limpiando, lavando los platos con gusto. Pueden ser muy rutinarios, porque la rutina los organiza.
¿Neuróticos obsesivos o los reyes de la eficiencia? Por supuesto, todas las opciones son correctas. ¿Tips para la neurosis virginiana que ve siempre que algo falta? Se puede aliviar y descansar en el aprendizaje de la entrega; o sea, dejar de estar pendiente de que cada detalle esté impecable. Es decir, saber que en la búsqueda de esa exactitud y perfección el virginiano puede quedar enroscado neuróticamente sin avanzar por estar mirando que le faltan cinco para el peso. Por eso, es interesante ver si el virginiano acepta que no puede con todo, porque efectivamente hay algo que lo excede. A su vez, la eficiencia es virginiana porque implica laboriosidad, clasificación, método y orden para optimizar al máximo el funcionamiento de las cosas. Sin dudas, son los mejores del zodíaco para ordenar. ¡Denles planillas, un excel, un lápiz y papel y harán magia! O no les den nada, pero verán cómo igual en su mente la organización se producirá de forma natural. Pueden coleccionar objetos, datos, son muy memoriosos (como Funes, de nuevo Borges), y les interesa siempre preguntar y preguntar hasta poder entender el método que hay detrás de cada lógica. También son muy serviciales y atentos a las necesidades del alrededor.
Otro punto importante para reconocer la energía virginiana es saber cómo es la carta natal completa. Los virginianos no sólo son quienes hayan nacido entre el 23 de agosto y el 22 de septiembre. También pueden resonar estas características si en una carta natal hay mucha energía virginiana. ¿Cómo saberlo? Hay que observar si hay planetas que estén bajo el signo de Virgo, o bien si la Luna o el Ascendente son en Virgo. Por otro lado, sepamos que todos en algún lugar de nuestra carta natal contamos con esta energía. Para saberlo, es interesante prestar atención desde la propia experiencia a esas zonas vitales en las cuales nos volvemos muy analíticos, críticos, minuciosos, precisos, clasificadores, eficientes y obsesivos. Después de todo, ¿quién no ha estado adentro de un laberinto? Dicen que se sale por arriba…






