Polémica en las redes. ¿Se convierten los newsletters en la nueva forma de comunicación?
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Las comunicaciones personales han sufrido una revolución con la aparición de Internet, pero incluso dentro de esa revuelta se produjeron otras revoluciones. Y como pasa con los cambios políticos, hay actores que parecen haber desaparecido y después resurgen y encuentran un nuevo espacio. No hace más de dos décadas que reemplazamos los encuentros grupales con conversaciones vía mail. La posibilidad de confundir un "responder" con "responder a todos" generaba que lo que quería ser un comentario malintencionado pero privado llegaba a la consideración de todos provocando escándalos y rupturas de relaciones. A quién no le pasó.
La llegada de las redes y WhatsApp
Con la llegada de las redes y sus derivados -como el wasap, que tiene una categoría propia-, el mail dejó de tener demasiada utilidad. Reservorio de spams y de mensajes de parientes tecnológicamente retrasados, la casilla de mails quedó como testigo de una época, como el teléfono de línea, aparato que suena cuando llama Horacio Rodríguez Larreta desde una grabación, el empleado del call center de turno que ofrece una promoción o personas en grupos de riesgo.
Sin embargo, todo se reconvierte. Los blogs, estrellas de la exposición de ideas y de la discusión hace poco más de una década, amagaron con volver. La idea de escribir una nota medianamente larga periódicamente entusiasma al principio y se abandona después. Algunos blogs, sin embargo, se reactivaron.
El resurgimiento de los newsletters
La gran novedad parece ser el florecimiento de los newletters que llegan vía mail. En una época estos envíos periódicos eran una fuente de ingresos secundaria para los periodistas, que vendían espacios publicitarios. Ahora la cosa es más bohemia y ha ocupado el lugar de los blogs, con el compromiso de una entrega sistemática, aunque se mantienen los newsletters más profesionales, con información especializada que puede ser paga o auspiciada.
De lo que nos vamos a ocupar en el día de hoy son de algunos ejemplos de envíos que ocupan un lugar más ubicado en la zona del placer cultural y la reflexión libre. Estamos lejos de poder hacer un relevamiento exhaustivo así que vamos a mencionar algunos favoritos. La característica que los une es la de no tener contenido explícitamente político y de ostentar una gran libertad temática y de ideas.

El primero es el que viene haciendo la veterana periodista Cecilia Absatz. No le decimos veterana porque seamos descorteses sino que esa es la idea original de su newsletter "Viejo Smoking": las reflexiones de una persona mayor o, como dice Cecilia "llegar a viejo puede ser más interesante de lo que parece". Si ella no nos hubiera contado que partió de esa idea no nos habríamos dado cuenta porque su escritura es fresca y libre como solo la de algunos jóvenes puede serlo y su temática está lejos de la nostalgia autocomplaciente. El envío está estructurado en algunas secciones: un epígrafe distinguido; una idea central desarrollada; un párrafo dedicado a algunas irritaciones, llamado "Odio todo"; una cita de Borges; "Palabras", dedicada a nuestra herramienta insustituible, el lenguaje (quizás en el uso del lenguaje y en la importancia que se le da al mismo denota Absatz que fue formada en otra época) y alguna otra. Pueden estar todas o no, no hay obligaciones salvo una muy precisa: "Viejo Smoking" llega a la casilla de mail del suscriptor a las 18 en punto de los domingos, al punto tal que uno podría sincronizar su reloj con la llegada del mail. Quizás sea ese otro rasgo de persona mayor que ostenta Cecilia en sus columnas: el compromiso estricto con sus lectores en tiempo y forma. Pueden suscribirse aquí
Otro ejemplo es el "Boletín de arbitrariedades" del joven Eugenio Monjeau, una demostración de erudición y cultura abrumadora que, sin embargo, no intimida, sino que entusiasma. En sus entregas, Monjeau va entrelazando libremente películas, libros, ideas, cuadros, esculturas, chamamé, ópera: en donde su mente establezca una relación, esta aparecerá reflejada en el boletín. La entrega se esfuerza por ser audiovisual y no puramente en términos de lectura. Hay links a Spotify, YouTube, capturas de pantalla de momentos de una película, fotos de cuadros. La potencia de una plataforma multimediática es aprovechada al máximo. Por el Boletín pasan Aristóteles, Quentin Tarantino, Peter Bogdanovich, Richard Strauss, Hayao Miyazaki, Dudley Moore. Una entrega representativa arranca contando que Walter Benjamin contaba chistes de Jaimito en una radio alemana enganchando via Cagliostro con las películas animadas de Hayao Miyazaki, lo que lo hace pasar por Goethe y desembarcar en La Bella y la Bestia de Jean Cocteau. Parece demasiado pero cada párrafo es iluminador y divertido y el viaje se hace ligero. Ojalá Monjeau mantenga la energía y la creatividad para sostener una entrega semanal de lo que a cualquier otro mortal le llevaría meses hacer una sola edición. La suscripción se hace en aquí y el envío llega los miércoles a la tarde. Los envíos anteriores están en medium.com/@eugenio.monjeau.

Si Asbatz es una persona mayor que refleja un alma joven en su escritura, Monjeau es un joven que almacena la sabiduría y la información de un anciano. Ambos comparten la elegancia y la pasión por compartir cosas bellas e inteligentes. No están contaminados por necesidades ideológicas; aunque tengan sus inclinaciones, no están buscando convencer a nadie de nada.
Debe haber un mundo de otras personas talentosas, compartiendo sus saberes, gustos y manías con el resto del mundo. No sé cómo encontrarlos, pero hay que salir de alguna manera a su búsqueda. Me imagino haciendo un newsletter que informe de los newsletters. Y así sucesivamente.
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