“¿Por qué no yo?”: con mar, río y montañas, a los 60 descubrió un terreno único en Ushuaia y reinventó su profesión
Cristian Zaefferer es ingeniero; descubrió un terreno único en Ushuaia para un proyecto que hoy lo hace feliz.
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Cristian Zaefferer visitó por primera vez Ushuaia en 2004. Fue por dos días como asesor para un grupo de inversores que buscaba armar el primer barrio privado de la ciudad. En el proyecto había un espacio pensado para construir un club house con restaurante y spa pero a Cristian le pareció una mala idea. “En un lugar que nunca tuvo un barrio cerrado que vos pongas un club house por el que todos tienen que pagar expensas no iba a funcionar. Les aconsejamos conseguir un concesionario que les pusiera un restaurante para quien quisiera ir y evitar de ese modo una expensa fija”, explica. A los inversores les gustó la propuesta. Era un barrio cerrado elegante en uno de los mejores barrios de Ushuaia.
Negocio cerrado, pero con la mente siempre inquieta, cuando Cristian se subió al avión de regreso a Buenos Aires se le ocurrió buscar gente que quisiera armar sumarse a un proyecto diferente. Y entonces pensó “¿Por qué no yo?”. Dos días en Ushuaia habían bastado para sentir que el emprendimiento que mayor satisfacción le daría estaba cerca.

Construir un hotel en el sur
Oriundo de San Isidro, Cristian se dedicó a la construcción y el desarrollo de barrios toda su vida. También había construido muchos hoteles: el Sheraton de Pilar y el Sofitel de la calle Arroyo, entre varios otros.
Pertenecer al rubro y contar con tantos años de trayectoria, le dieron la experiencia y noción de una buena distribución y formas para que un hotel cinco estrellas funcionara en armonía y calidad. Sin saberlo su know how en la construcción lo estaba llevando a lo que sería su nueva y amada profesión.
Era fines de febrero cuando Cristian llegó a Buenos Aires y empezó a reclutar amigos, primos y conocidos. Para abril ya tenía organizado el anteproyecto y había arreglado con los dueños para comprar el lote. “Nos preparamos ese invierno fabricando el premoldeado en un galpón porque en invierno es difícil trabajar por el frío. En septiembre empezamos la obra y en julio del año siguiente, por más de que nadie me quería creer, inauguramos el Hotel Los Cauquenes”, cuenta orgulloso.

“Fue toda una epopeya, yo no conocía a nadie ahí, fue un esfuerzo muy importante y lo logré”, reconoce Cristian. Por la ubicación, muchas habitaciones tienen vista solo al canal -detrás está la piedra que hubo que picar y que fue luego reutilizada para construir el hotel-. También se trabajó con madera lenga de la zona, lo que aportó a la idea de que el hotel se mimetizara con la vegetación. Así quedaron armadas 54 habitaciones y un spa completo.
“El personal tiene un gran cariño por el hotel: pudieron crecer”
En lo primero que pensó Cristian fue en el equipo de socios. Si bien son amigos, familiares y conocidos aclara que “todos son profesionales que han trabajado en distintas áreas: hay abogados, con experiencia en empresas multinacionales y bancos, con lo cual se hace un directorio donde todo el mundo tiene un criterio determinado y ve un aspecto distinto del negocio. El directorio es muy rico en la toma de decisiones y eso me parece muy positivo”, dice Cristian y confiesa que es la primera vez que dirige un hotel.
Por otro lado se ocuparon de contratar perfiles especiales. Por ejemplo, el gerente venía de una famosa escuela de Suiza y la dama de llaves del Hyatt de Buenos Aires. “Tomamos a muchos profesionales para dirigir el hotel que venían de hoteles internacionales y con ellos hicimos las capacitaciones de toda nuestro personal. Hoy casi todos los que tenemos son nativos del hotel. La gerente del hotel era la recepcionista, la jefa de cocina era la ayudante de cocina, la masajista es la jefa del spa. Hemos tratado de prepararlos a todos y a su vez tienen un gran cariño por el hotel por el hecho de que han crecido”, describe Cristian lo que considera un gran acierto por parte de ellos.
La ubicación: única y privilegiada, “por el color del agua podría ser el Caribe”
El hotel Los Cauquenes está sobre el canal de Beagle en el terreno que tiene la mejor ubicación dentro del barrio privado. “Es una locación única en Ushuaia, en esa zona la montaña baja, el agua es trasparente. Es más, por el color que tiene podría ser el Caribe, tiene playa. En Argentina no hay un lugar que vos tengas mar, río, lagos y montañas todo junto”, asegura.
Pero la ubicación sola no es suficiente. Por eso siempre participó de ferias en el exterior donde hablaban de los lugares fantásticos de nuestro país; así que a Cristian se le ocurrió preguntar a una agencia de viaje porqué no mandaban a nadie a Ushuaia: “El hotel es fantástico pero la gente llega al aeropuerto y lo busca un chofer que no maneja el idioma, que pasa por otros cinco hoteles, yo no puedo arriesgar a un huésped con eso”, le respondieron.

Ahí se dio cuenta de que tenía que invertir en una nueva unidad de negocio: armaron su propia agencia de viajes con combi propia, una lancha para 20 pasajeros, 4x4, todo exclusivo para los huéspedes. “Tenemos las mejores excursiones que nos parecieron. La idea es que nosotros hacemos desde el aeropuerto, organizamos las excursiones, tenés el restaurante, el spa, podés hacer un conocimiento de Ushuaia íntegramente con los recursos que te brinda el hotel”, cuenta orgulloso.
Sobrevivir a la pandemia
Hay tres hoteles cinco estrellas en Ushuaia, es una competencia difícil. Durante 2020 el hotel estuvo cerrado y aprovecharon para ocuparse del mantenimiento y, entonces, cuando abrieron estaba en perfectas condiciones. “La pandemia fue dura pero no me puedo quejar, no puedo más que agradecer la oportunidad de la hotelería. En diciembre cuando abrimos había un solo vuelo así que teníamos un 3% de ocupación, pero igual todo el mundo trabajaba y hacía cosas, fue un entrenamiento y a partir de enero tuvimos un 50/60% y en invierno un 90% de ocupación”, analiza Cristian.
Históricamente, por su ubicación en nuestro país, tenían solo un 30% de argentinos y un 70% de extranjeros, pero con la llegada de la pandemia y la prohibición al turismo extranjero ahora tienen un 100% de huéspedes argentinos y eso los obligó a hacer un cambio inmediato en marketing y en la comercialización. Hubo que cambiar las tarifas. Fue un lindo desafío al que se tuvieron que enfrentar y del cual salieron airosos.

Dirigir el hotel: su nueva profesión
“Profesionalmente es lo más lindo que me ha tocado hacer. Por más de que soy Ingeniero y trabajé en la construcción 40 años y sigo trabajando, es muy satisfactorio poder dar un buen servicio y que la gente lo pueda valorar. En el hotel vos tenés la estadía del huésped de dos o cinco noches para que la pase bien. Si la pasó mal te va a poner una mala review y te va a reventar la cabeza. La idea es que todo el mundo la pase bien y nos preocupamos y ocupamos de eso. Es una actividad donde vos podés dar lo mejor a todo el mundo y la gente se va contenta y agradecida. Y, si encontrás a uno que le fue mal porque tal vez un día la comida estaba fría o se rompió el baño, la clave es darte cuenta cuanto antes y poder resarcirlo de alguna manera. Es un placer poder siempre mejorar la experiencia del huésped”.
Asegura además que el hotel y el lugar son únicos, que si llegás tenso tardás como mucho un día más en destensarte, pero que es imposible no disfrutar y encontrar el relax enseguida.
Cristian divide sus días entre el trabajo en Buenos Aires y los viajes a Ushuaia, encontró de casualidad un nuevo trabajo que lo gratifica, lo apasiona y es sin dudarlo lo mejor que le pasó en su vida.
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