Por qué se escuchan tantos grillos ahora

Si no pudiste dormir bien los últimos días por el canto de este insecto, acá van algunas respuestas
Si no pudiste dormir bien los últimos días por el canto de este insecto, acá van algunas respuestas Crédito: Shutterstock
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19 de abril de 2018  • 10:41

Basta con buscar "dormir" y "grillo" en Twitter para encontrar las miles de quejas: durante los últimos días, el canto de estos insectos está causando insomnio en Buenos Aires y varias provincias de la Argentina. ¿Hay una invasión? Algo así.

Los grillos machos cantan solo de noche para llamar a sus hembras, compiten con el sonido entre sí. Por eso siempre los escuchamos recién cuando nos acostamos. No es una broma de mal gusto, es su naturaleza. Pero hay varios factores climáticos y ecológicos que hacen que ahora se escuchen más.

"Primero que estamos a casi un mes de empezado el otoño, todavía no hace frío, y parece que sigue así. Esto hace que no solo los grillos, varios insectos y muchos otros animales más crean que seguimos en verano o primavera. Cuando en realidad, deberían estar en sus refugios pasando la época fría", explica el entomólogo (estudio científico de los insectos) Gastón Zubarán.

El grillo tiene dos generaciones al año: nace una camada cuando empieza la primavera y otra camada a fines del verano. Al correrse el clima, esos que nacieron primero se desarrollaron completamente, son adultos y en vez de estar escondidos, están listos para cantar afuera. "Ellos en enero o diciembre ya son adultos, se reproducen, crían a sus hijos y esos que nacen suelen guardarse hasta que se reproducen un año después", explica Zubarán. Esos que no nos dejan dormir entonces son los de la segunda camada que recién llegaron "a la mayoría de edad".

El factor ecológico

Hay un desequilibrio, sin embargo, que se da siempre con esta especie. Como son de hábitos nocturnos, no son muchos los animales que se los pueden comer, ya sean murciélagos o arañas pasando por los famosos geckos exóticos (esas lagartijas que se trepan por las paredes). Concluye el especialista: "Entonces, es más la cantidad en la que llegan a reproducirse, dejar descendencia, que los que son comidos por otros. Al margen de la fuente de alimento, una zona con espacio verde, o algo vegetal ya ayuda". Habrá que esperar a que empiece el otoño de verdad o comprar unos buenos tapones.

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