
Punkitos ... a bailar
En Londres y Nueva York lo último es fundir las guitarras con los ritmos bailables. El punk-funk es un estilo creado en los años 80, pero que resurge con fuerza. Todo vale si funciona en la pista
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(El País).- Puede que no sea el colmo de la originalidad en estos tiempos posmodernos en los que la mezcla está a la orden del día. Pero sí lo fue hace 20 años, cuando el concepto nació a caballo entre Gran Bretaña y Nueva York. Cuando el punk y la música disco vieron agotada su capacidad de renovación, ambos estilos empezaron a relacionarse.
This is Radio Clash , de The Clash, es el caso más conocido, aunque no el único. PIL, Gang Of Four, A Certain Ratio o Pigbag lo practicaban en el Reino Unido; Liquid Liquid, ESG o James White lo hacían en la Gran Manzana. Hoy, gracias al interminable revival de los años 80, tales tácticas vuelven a estar vigentes. "Un día fuimos a una sala con dos ambientes -cuenta Gerard Garone, tecladista de Radio 4, una de las bandas más identificables con esta tendencia-. En una había un grupo de rock. En la otra, una banda instrumental con mucha percusión, con sonido muy latino. Ibamos cruzando de una sala a otra y cuando salimos de allí sabíamos perfectamente que lo que íbamos a hacer a partir de ese momento sería una mezcla de ambas cosas".
Radio 4 son la punta del iceberg de la nueva ola bautizada punk-funk. Ellos y sus productores, el dúo DFA. Hace dos años eran conocidos en el bar de la esquina de su casa. Hoy les ofrecen trabajar con Craig David. "Ahora todo el mundo habla del punk-funk y me parece una porquería", se queja James Murphy, socio de Tim Goldsworthy en DFA y motor de LCD Soundsystem. Han producido a The Rapture -que suenan como los primeros The Cure atacados por el baile de San Vito- y han remezclado a Fischerspooner, Le Tigre o Metro Area. "No se puede hablar de la música de esa manera, es estúpido. La música es buena o mala y ya está. Mezclar rock y baile no es nada nuevo. La etiqueta es lo de menos, lo que importa es la actitud. Hay que atreverse a combinar sonidos y crear cosas nuevas. Tener ese espíritu rupturista del punk y la actitud hedonista de los días dorados de la música disco."
La conexión británica es Output, el sello del diseñador, productor, remezclador y músico Trevor Jackson. El también se altera cuando se le menciona el tema: "La cuestión es que ahora toca hablar de esto y a veces pienso si no es contraproducente. Este tipo de fenómenos parece que están relacionados con el pasado, y yo me considero un artista que mira hacia el futuro. Nuestro lema es ser heterogéneos".
Ser heterogéneo y no tener manías son dos conceptos que van de la mano. Esta mezcla de baile y rock, que en esta nueva encarnación también incluye, cómo no, dosis de electrónica, neutraliza los prejuicios. Y revive conceptos como el del renacido sello neoyorquino Ze Records, cuyo eslogan es: "Regreso al futuro".
Liquid Liquid y ESG, dos formaciones clave del punk-funk ochentoso condenadas hasta entonces al más restringido de los cultos, fueron alabadas (es decir, sampleadas) por los popes del dance. Con dos décadas más de corrientes musicales para meter en la batidora (house, electro, sonido madchester y hasta electroclash), Trevor Jackson se convirtió en Playgroup y sacó un álbum homónimo en el que cabía todo eso y más. "Es posible que hace un par de años la gente todavía tuviese prejuicios. Pero mi meta es hacer cosas al margen de las modas. Lo próximo que haga irá en otra dirección. Esto del punk-funk y los ochenta se ha convertido en una pesadilla." Sí, claro, pero se baila sin parar cuando suena en la pista del club de turno.




