Un singular empapelado marca el tono en este cuarto adolescente, que encontró calidez en la suavidad de los géneros
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"Busqué simplificar usando pocos muebles, y puse el énfasis en las texturas, como las cortinas de terciopelo y la alfombra peluda", nos cuenta la decoradora Agustina Aguilar.
"La paleta de colores funcionó muy bien: verde acqua, celeste y blanco, combinados con el atractivo de la madera natural".
"Los rombos del empapelado marcan esa mezcla de femineidad e inocencia de la edad: ni tan grande ni tan chica".
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