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Reformas

Una casona porteña de principios de siglo reciclada para una familia cosmopolita

Carmen Güiraldes
Arq. Eugenia Cides
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26 de abril de 2020  

"Nací en Argentina, de padre japonés y mamá argentina, pero cuando era muy chiquita nos fuimos a vivir primero a Nueva York y después a Inglaterra y a Francia. Volví a los doce y a los diecisiete me mudé a Europa otra vez para estudiar. Finalmente volví, me casé, tuve hijos. Viví en Palermo y me mudé a esta casa, que es grande pero no nos queda grande porque somos muchos ", dice Dolores Morita, diseñadora de interiores y madre de cinco. "Cuando tenés hijos empezás a echar raíces, más ellos que yo en realidad. Hay momentos en los que no me siento muy argentina, pero tampoco me siento francesa, ni estadounidense, o nada. Pero mi familia está acá y acá está mi casa ."

Una casa que refleja exactamente eso, porque bien podría alzarse en una calle de adoquines del barrio de Belgrano como en una calle de Brooklyn, o de París. De afuera es hermosa, pero lo es más por dentro: tiene esa soltura de casa vivida, no impoluta sino todo lo contrario, llena de guiños, de señas, de cosas con cuentos, anécdotas, una foto y sus recuerdos, un dibujo de un niño al lado de una obra que cotiza, todo al mismo nivel en el corazón.

"El primer plano que encontramos de la casa es de 1915 , pero pensamos que podría ser de principio de siglo. En algún momento fue la sede del jardín de infantes de un colegio inglés, hasta que la compró y recicló una pareja de extranjeros. Ellos le hicieron una remodelación importante que la transformó nuevamente en casa de familia", dice Dolores. Mucho de esa reforma quedó en pie, como la cocina, por ejemplo. Otras cosas se cambiaron, como los cerramientos y el jardín, que Dolores quiso que fuera orgánico y no formal, porque prefiere lo que se ve vivo, vivaz.

La lucarna sobre el hueco de la escalera, original, baña de sol la recepción.
La lucarna sobre el hueco de la escalera, original, baña de sol la recepción. Crédito: Daniel Karp

Las columnas que escoltan el hall de entrada son puramente decorativas, de hecho, ni siquiera parecen estructurales
Dolores Morita, dueña de casa

A la izquierda, consola de madera con terminación de pergamino (Duveen).
A la izquierda, consola de madera con terminación de pergamino (Duveen). Crédito: Daniel Karp

Parte de la restauración de la casa fue reconstruir algunas molduras de bóvedas y paredes. El blanco es rey, salvo en el living, que se pintó de color gris bien clarito, y en el cuarto de los chicos.

Sillones blancos (Hábito), sillones individuales del Mercado de Pulgas retapizados y mesitas laterales de hierro (Hábito). A la derecha de la chimenea, mueble de Victoria D'Ornellas y, sobre él, obras de Loli Acuña. Sobre la pared opuesta, cuadro de Miguel Dávila.
Sillones blancos (Hábito), sillones individuales del Mercado de Pulgas retapizados y mesitas laterales de hierro (Hábito). A la derecha de la chimenea, mueble de Victoria D'Ornellas y, sobre él, obras de Loli Acuña. Sobre la pared opuesta, cuadro de Miguel Dávila. Crédito: Daniel Karp

En esta casa, todo fue elegido a dedo: cada libro, cada objeto, cada pieza de arte fue seleccionada según mi criterio. Mi marido tiene muy buen ojo, pero más para los espacios
Dolores Morita

Mesa de lapacho (Laura O.) y sillas con fundas de lino de Gervasoni. Espejo (Bacano) sobre consola mid century (La Mersa) y lámpara (30quarenta). El mueble alto enfrentado es del Mercado de Pulgas.
Mesa de lapacho (Laura O.) y sillas con fundas de lino de Gervasoni. Espejo (Bacano) sobre consola mid century (La Mersa) y lámpara (30quarenta). El mueble alto enfrentado es del Mercado de Pulgas. Crédito: Daniel Karp

Sobre la mesa del comedor, brilla la lámpara 'Hope', diseño de Francisco Gómez Paz, el salteño que triunfa en el mundo, y Paolo Rizzatto.

La claraboya y el techo abovedado ya estaban cuando Dolores y su familia llegaron a la casa. La ventana del fondo del living era un panel fijo, que transformaron en puertas de vidrio repartido. Las del costado eran ventanas que no llegaban hasta abajo: ahora son puertas con balcón francés, y parece que fueron así siempre.

Un rectángulo blanco es un rectángulo blanco hasta que se llena de objetos que arman una composición. Nada de lo que se ve aquí responde al azar, sino a una elección sentida y meditada de Dolores Morita.

Sobre la chimenea, una escultura taurina regalo de amigos. Sobre el mueble ladero, escultura de origami turquesa de Teresa Borthagaray de Testa, esposa de Clorindo. Sobre las mesas ratonas (Hábito), un juego de té de Tom Dixon (Liberty, Inglaterra).
Sobre la chimenea, una escultura taurina regalo de amigos. Sobre el mueble ladero, escultura de origami turquesa de Teresa Borthagaray de Testa, esposa de Clorindo. Sobre las mesas ratonas (Hábito), un juego de té de Tom Dixon (Liberty, Inglaterra). Crédito: Daniel Karp

La casa es un crisol de obras extranjeras y nacionales. En la foto superior, junto a la consola se ve una del argentino Claudio Barragán.

Corazón del hogar

Las puertas corredizas que separan la cocina del escritorio están tapizadas de dibujos y fotos de los chicos de la casa.
Las puertas corredizas que separan la cocina del escritorio están tapizadas de dibujos y fotos de los chicos de la casa. Crédito: Daniel Karp

Fue amor a primera vista. La cocina como corazón de la casa, las molduras, las columnas, los ambientes espaciosos y la posibilidad de hacer un playroom para los chicos nos cautivaron
Dolores Morita

En el escritorio de los chicos, piso de madera pintado y un escritorio para cada uno (Victoria D'Ornellas). Lámpara (Ligne Roset, París), enorme biblioteca (Bacano) y sofá amarillo (Good Luck Casa).
En el escritorio de los chicos, piso de madera pintado y un escritorio para cada uno (Victoria D'Ornellas). Lámpara (Ligne Roset, París), enorme biblioteca (Bacano) y sofá amarillo (Good Luck Casa). Crédito: Daniel Karp

La cocina estaba así. Lo único que hicieron fue repintar el panel que ahora es verde-turquesa. "Antes era marrón; el cambio de color la levantó muchísimo", dice Dolores.

En la cocina, piso pintado de blanco, luminarias con forma de bola, enorme isla, mesada de lapacho y alzada de azulejos 'Subway'.
En la cocina, piso pintado de blanco, luminarias con forma de bola, enorme isla, mesada de lapacho y alzada de azulejos 'Subway'. Crédito: Daniel Karp

Obra de la dueña anterior, la isla es imponente, con una mesa hecha de varias maderas distintas e impermeabilizada. Fuerte, larga, invitadora.

El piso de madera de la cocina se prolonga en calcáreos en el comedor diario. El cerramiento de hierro y vidrio repartido es parte de la reforma anterior. Da a la chimenea-parrilla y al jardín.
El piso de madera de la cocina se prolonga en calcáreos en el comedor diario. El cerramiento de hierro y vidrio repartido es parte de la reforma anterior. Da a la chimenea-parrilla y al jardín. Crédito: Daniel Karp

"Reciclamos y reutilizamos muchos muebles de nuestra casa anterior y los combinamos con otros nuevos. La única consigna que seguimos fue que nada debía quedar armado igual a como estaba en la casa de antes"

Contra la pared, vajillero chino antiguo y biblioteca (Bacano). La mesa es herencia familiar y las sillas son el clásico modelo que Tito Agnoli creó para Bonacina (Manifesto). Sobre la mesa, bandeja azul (Sentido José Ignacio) con cuencos africanos. A la Der., Dolores Morita, dueña de casa.
Contra la pared, vajillero chino antiguo y biblioteca (Bacano). La mesa es herencia familiar y las sillas son el clásico modelo que Tito Agnoli creó para Bonacina (Manifesto). Sobre la mesa, bandeja azul (Sentido José Ignacio) con cuencos africanos. A la Der., Dolores Morita, dueña de casa. Crédito: Daniel Karp

Edén urbano

El patio con piso damero y chimenea -que es parrilla y hogar en invierno- es el nexo entre la cocina y la fronda.
El patio con piso damero y chimenea -que es parrilla y hogar en invierno- es el nexo entre la cocina y la fronda. Crédito: Daniel Karp

La primera propuesta de las paisajistas Valeria Hermida y Teresa Zuberbuhler fue un diseño más formal, que acompañara las líneas de la casa. Pero finalmente se optó por un jardín tropical, que propone su propia estructura.

Las paredes del jardín de 200 m2 están tapizadas de ampelopsis, heliconias y dryopteris su nota tropical; pero también hay plantas que dan una floración escalonada a lo largo del año. Los Acanthus mollis son ideales para las porciones sombrías de este jardín entre medianeras.
Las paredes del jardín de 200 m2 están tapizadas de ampelopsis, heliconias y dryopteris su nota tropical; pero también hay plantas que dan una floración escalonada a lo largo del año. Los Acanthus mollis son ideales para las porciones sombrías de este jardín entre medianeras. Crédito: Daniel Karp

"En mi casa de Palermo tenía un jardincito con dos palmeras. Extraño mis palmeras. Las veía desde mi cuarto. Bah, como soy medio miope solo veía el movimiento, esa cadencia como cuando ves el mar. Quise tener acá también algo orgánico, móvil"

El jardín tiene varios niveles, entre los que se distribuyen el manto verde, un sector tipo galería con el mismo piso damero que el patio contiguo a la cocina, y la pileta.
El jardín tiene varios niveles, entre los que se distribuyen el manto verde, un sector tipo galería con el mismo piso damero que el patio contiguo a la cocina, y la pileta. Crédito: Daniel Karp

Descanso resguardado por tesoros

Las mesas de luz fueron compradas en el Mercado de Pulgas. Sobre una se apoya un velador (Kartell). La araña art déco y la mesita de vidrio y madera también son del Mercado de Pulgas. Foto en la pared de Luciana Betesh. Al pie de la cama, dos baúles chinos antiguos para guardar y envidiar.
Las mesas de luz fueron compradas en el Mercado de Pulgas. Sobre una se apoya un velador (Kartell). La araña art déco y la mesita de vidrio y madera también son del Mercado de Pulgas. Foto en la pared de Luciana Betesh. Al pie de la cama, dos baúles chinos antiguos para guardar y envidiar. Crédito: Daniel Karp

Muchos objetos y cuadros fueron comprados en viajes; no tienen gran valor artístico, pero nos traen recuerdos de lugares y experiencias. Queríamos una casa que reflejara nuestra historia
Dolores Morita

El baño está revestido en calcáreos y cerámicos, y el mueble fue laqueado a tono con estos últimos.
El baño está revestido en calcáreos y cerámicos, y el mueble fue laqueado a tono con estos últimos. Crédito: Daniel Karp

En el cuarto de Selina, la niña de la familia, dos camas con baldaquinos que pertenecían a la familia. Adornos de papel plisado que fueron souvenirs de un cumpleaños.
En el cuarto de Selina, la niña de la familia, dos camas con baldaquinos que pertenecían a la familia. Adornos de papel plisado que fueron souvenirs de un cumpleaños. Crédito: Daniel Karp

Sin perder frescura, los cuartos de los chicos siguen la ambientación del resto de la casa: tonos neutros, muebles clásicos y piezas de diseño como la lámpara colgante traída del MoMA

En el cuarto de los varones, camas y cuchetas para multiplicar los recursos. "Tengo cuatro cuartos y cinco chicos", dice Dolores.
En el cuarto de los varones, camas y cuchetas para multiplicar los recursos. "Tengo cuatro cuartos y cinco chicos", dice Dolores. Crédito: Daniel Karp

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