Equipo indispensable para esta expedición: una base clara, una temática definida y una mamá con muy buen ojo
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Con espacio y mucha luz se puede apostar por tonos más oscuros. Aquí, el triángulo sobre una de las paredes suma un detalle de estilo. Cuando llegue el momento de variar, sólo ese color modificará totalmente el clima.
“Los chicos crecen tan rápido que en un año ya les gusta otra cosa”, explica Sabrina. Por eso trabajó con una base neutra que le permitirá cambiar la temática reemplazando la ropa de cama y las láminas de los cuadros.
Tener los juguetes en orden siempre es difícil. En este caso, se colocaron percheros bajos, un baúl y se designó a la carpa como el hogar de los peluches.
Texto: Lucrecia Álvarez
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