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El profesor Valter Longo, experto en longevidad e investigador de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California, estudia la relación entre las dietas enfocadas en el ayuno y la extensión de la vida con salud. Sus análisis científicos abordan métodos nutricionales para prevenir enfermedades y prolongar la capacidad del cuerpo humano de mantenerse joven.
El especialista estableció su objetivo principal en maximizar la posibilidad de que las personas alcancen una edad avanzada libre de patologías.
Sobre este propósito, en el podcast Lessons in Lifespan Health publicado por el área de Comunicaciones de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la USC Leonard Davis School of Gerontology Communications en 2019, declaró: “Quiero optimizar la oportunidad de que la gente llegue a los 110 años con salud. Eso es todo”.
Longo explicó que ese logro exige una solución integral contra las principales afecciones médicas. Al respecto, afirmó: “Para llegar a los 110 años con salud, hay que resolverlo todo, y es un plan muy ambicioso”.
Asimismo, el científico puntualizó las enfermedades que impiden el cumplimiento de ese horizonte de vida. “Si tienes cáncer, diabetes o Alzheimer, eso no va a suceder”, mencionó.
Por esa razón, el profesor remarcó el eje fundamental de sus investigaciones en la ciencia de la gerontología. En ese sentido, remarcó que el enfoque está en “la longevidad saludable para alcanzar ese objetivo”.
Longo analizó la dificultad de las personas para modificar sus hábitos nutricionales a largo plazo. Sobre ello, el experto sostuvo que el 90% de la gente “nunca va a cambiar lo que come”.
Además, añadió que la población no transforma de modo definitivo las cantidades ni el tipo de alimento que consume. En su análisis, el especialista indicó: “Ellos no van a hacer grandes cambios a largo plazo; pueden hacer grandes cambios durante seis o 12 meses y luego vuelven atrás”.

En relación con las prácticas de restricción alimenticia, Longo advirtió que no existe una precisión clara sobre el concepto. “El ayuno no significa realmente nada. Es como decir comer; puede ser muy bueno o muy malo”.
El especialista también precisó que los efectos del ayuno varían en función de la conducta y las características de cada individuo. En ese sentido, detalló que depende de lo que coma cada uno y por cuánto tiempo lo haga.
En conclusión, el científico hizo un llamado a la prudencia y recomendó evitar términos ambiguos en la nutrición. “Pedimos prestar atención y tener cuidado, porque una intervención basada en el ayuno puede ser muy poderosa o muy dañina”, soltó.
El especialista también destacó el valor económico y terapéutico de la modificación de la dieta frente a las patologías. Sobre este impacto, declaró: “No hay nada que se acerque siquiera al beneficio que obtendremos, casi gratis, al cambiar los hábitos alimentarios”.

Finalmente, el investigador resaltó la magnitud de la transformación que estos hábitos aportan a la medicina preventiva. Según su postura, el cambio “podría ser revolucionario”.




