Vinos orgánicos
¿Cuál es la diferencia?
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Mucho se habla de los productos orgánicos y todos tenemos claro que se trata de evitar la química. En cuanto a los vinos orgánicos, las cosas no son tan claras y muchos se preguntan cuáles son las reales diferencias entre ellos y los convencionales en el producto terminado y a la hora de tomarlos. El enólogo Rodolfo Montenegro de la Bodega Familia Zuccardi aclara las dos condiciones diferenciales: el viñedo no sólo debe carecer por completo de herbicidas y abonos químicos, sino que las parcelas elegidas deben estar muy separadas de otras comunes, para no recibir, por ejemplo, con el viento, las plagas de otros sectores. La firma certificadora de la bodega, Latis –reconocida por el Senasa– , controló las 145 hectáreas de La Agrícola desde 1998 haciendo un exhaustivo seguimiento de los viñedos, visitándolos durante cada año, hasta que les concedió en 2000 la certificación para una docena de cepajes. Por el momento salieron, este año, los Vida Orgánica Chardonnay, Malbec y Tempranillo. La principal diferencia y que realmente interesa es la elaboración orgánica, que debe ser exclusiva para estos vinos dentro de la bodega –todo perfectamente identificado- y sobre todo el valor de anhídrido sulfuroso, ese inevitable compuesto químico que protege al vino de la oxidación y otros males, y que en cantidades excesivas se lleva las culpas del dolor de cabeza. En estos vinos de Zuccardi es el 50 por ciento del convencional, a los valores internacionales aprobados por el Senasa, que no es poco decir. Por esta razón los vinos orgánicos no resultan longevos; hay que mantenerlos en condiciones adecuadas para no acelerar la evolución, un lugar fresco y oscuro. Beberlos jóvenes y frutados –no han pasado por madera–, refrescados los tintos en verano, el chardonnay frío, son muy oportunos para la estación.






