Conceptual y popular: argentinos en la mira

La producción artística local realizada entre fines de los años 60 y principios de los 70 gana espacio en muestras internacionales alojadas por los principales museos del mundo
Fernando García
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6 de septiembre de 2015  

Además de un trauma dificílmente superable en el cuerpo y la psique de Estados Unidos, la guerra de Vietnam ha dejado un horizonte casi infinito de producciones cinematográficas. El conflicto contribuyó a definir una época y provocó en la Buenos Aires de fines de los años 60 una fuerte movilización en los artistas. A cuarenta años de la retirada de las tropas estadounidenses del pequeño país asiático, dos obras de artistas argentinos, críticas y alusivas a Vietnam, tienen visibilidad en lugares centrales. Se trata de La civilización occidental y cristiana (1965), de León Ferrari, y The Office of Information about Vietnam in Three Levels: the Visual Image, Text and Audio ( La oficina de información acerca de Vietnam en tres niveles: la imagen visual, texto y audio, 1968), de David Lamelas. Producidas en el pasaje del arte pop al arte conceptual y en la esfera de influencia del Instituto Torcuato Di Tella (el Cristo-bombardero de Ferrari, irónicamente, fue entonces retirado de exhibición), fueron incluidas en grandes muestras internacionales producidas en Estados Unidos. La de León Ferrari integra la selección itinerante de International Pop, exhibida hasta la semana pasada en el Walker Art Center de Mineápolis, que se mudará en octubre a Dallas y terminará en Filadelfia en 2016. La de Lamelas, artista que en 1968 representó a la Argentina en la Bienal de Venecia, se exhibe desde ayer en Transmissions, en el MoMA, que reúne producción de América Latina y Europa del Este del período. Ambas pertenecen a un segmento de la historia del arte argentino que entró en la consideración del sistema artístico central: el mundo puso sus ojos en la Argentina pop & conceptual.

Vayamos a un lugar como Hamburgo, por ejemplo. Como parte del Stadkuratorin Hamburg, un programa de arte en espacios públicos, se pueden ver hoy dos obras de artistas conceptuales argentinos en puntos neurálgicos de la ciudad alemana. Son trabajos de Horacio Zabala ( Espacio represivo, 1973) y Juan Pablo Renzi ( Prisma de aire, 1968), elegidos por la curadora Sophie Goltz, que se montan por primera vez en la vía pública. Goltz describe a Renzi como un "transmodernista" y relaciona al artista argentino con el decisivo conceptual y minimalista Sol LeWitt (1928-2007). "La escultura fue diseñada en 1967 en paralelo con los famosos ‘sistemas de cubo abierto’ de Sol LeWitt", describe el programa. Goltz dijo a LA NACION que fue toda una sorpresa descubrir que Renzi estaba haciendo en América del Sur lo mismo que LeWitt en Estados Unidos. "En el caso de Zabala, su obra cuestiona las formas en que las democracias modernas se legitiman, incluso a través de dictaduras."

Goltz llegó a las obras de Renzi y Zabala a través de los auspicios de la galería Henrique Faria, con sedes en Nueva York y Buenos Aires. Listada entre las diez mejores galerías para ver en el Upper East Side de Manhattan por The New York Times, viene realizando con sus muestras un trabajo de difusión del arte de vanguardia argentino y latinoamericano de la bisagra entre los años 60 y 70. ¿Hay mercado para este segmento en Nueva York? Mauro Herlitzka, que representa a la galería en Buenos Aires, confirma que varias colecciones privadas incorporaron obras en el último año, pero también las instituciones se interesan en este período.

El " pack argentino" del segmento pop-conceptual del MoMA incluye obras de Leandro Katz, Alejandro Puente, Víctor Grippo, Marta Minujín, Nicolás García Uriburu, Oscar Bony, Lea Lublin, Eduardo Costa y David Lamelas. Transmissions, la exposición inaugurada ayer, muestra por primera vez algunas de esas piezas de la colección permanente. Además de la citada obra de Lamelas sobre Vietnam, hay una importante puesta de valor de Simultaneidad en Simultaneidad (1966), aquella performance proto-Internet (artistas de distintas partes se comunicaban como si tuvieran Skype) que hizo Marta Minujín en el Di Tella. No se trata de una reconstrucción de la experiencia, sino que se despliega su registro fotográfico y documental. La tercera sección de la muestra está en manos argentinas. A las obras de Lamelas y Minujín se suman otras de Oscar Bony ( Sesenta metros cuadrados y su información, 1967) y de Lea Lublin ( Inside the Museum/Penetration of Images, 1971-1995), nacida en Polonia, formada en la Argentina y afincada en París. En el MoMA explican: "Son artistas que confrontaron las implicancias políticas y estéticas de los medios de masas –incluyendo film, televisión, y los teletipos– durante un vibrante período de innovación tecnológica y tensión política. El compromiso político de estos artistas reunidos alrededor del influyente Instituto Di Tella surge de la experiencia de la represión bajo el régimen del general Juan Carlos Onganía, así como de las noticias que les llegaban de Nueva York, París y Vietnam".

Interpretaciones abiertas

Bartholomew Ryan, cocurador de International Pop y curador del Andy Warhol Museum, pasó meses en Buenos Aires investigando la producción de nuestros artistas pop. "A nivel internacional se ha despertado un creciente interés y profundidad en los estudios relacionados con las obras más conceptuales y políticas provenientes de los últimos cinco años de la década del 60 en la Argentina", dijo a LA NACION. Ryan cree que una particularidad de la escena argentina es "el nivel de sofisticación que tenían con respecto a los medios, no sólo hacia lo que producían sino también en cómo estaba producido. Marta Minujín, Charlie Squirru, Dalila Puzzovio y Edgardo Giménez fueron exquisitos manipuladores de los medios". Además de estos artistas (incluido Ferrari), la muestra del Walker Art Center incluye obras de Jorge de la Vega, Delia Cancela y Pablo Mesejean, Marilú Marini, Alfredo Rodríguez Arias, Eduardo Costa, Rubén Santantonín, Juan Stoppani.

"Otro aspecto fascinante", prosigue Ryan, "es el grado en que estos artistas usaban el pop como plataforma para distintos propósitos: desde la moda hasta el diseño y el activismo político. Claro que esto estaba en parte propulsado por las condiciones políticas y sociales de la vida bajo la dictadura, pero lo principal fueron las interpretaciones increíblemente abiertas que hicieron sobre los límites del arte. Fueron un grupo dinámico e interdisciplinario de gente que innovó en todos los campos, con una energía asombrosa."

Desde el 17 de este mes se podrán ver más obras de "argenpops" en la Tate, en Londres. Allí se montará la ambiciosa The World Goes Pop, con obras de todo el mundo. La omnipresente Minujín, Cancela y Giménez (sólo en el catálogo) serán parte de la movida. Esto sin contar el espacio ganado recientemente por la Argentina pop & conceptual en otras instituciones clave, como el Centro Pompidou y el Museo Reina Sofía. Parece como si, cincuenta años después, se estuviera respondiendo por fin a la pregunta que Giménez, Puzzovio y Squirru hicieron desde un afiche que vendía la película de sus vidas en una esquina porteña: "¿Por qué son tan geniales?"

Para agendar

  • Transmissions (MoMA, NY). Inauguró ayer con obras de Oscar Bony, David Lamelas y Marta Minujín.
  • The World Goes Pop (Tate, Londres). Abre el 17 de este mes; incluye a Minujín, Delia Cancela y Edgardo Giménez.
  • International Pop (Mineápolis/Dallas/Filadelfia). Abarca trabajos de León Ferrari, Jorge de la Vega, Minujín, Giménez, Cancela, Pablo Mesejean y Dalila Puzzovio (foto), entre otros.

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