Diez novelas políticas que interpelan a su época
Fantasía, realismo, indagación social: la narrativa política publicada desde 1983 entrelaza hechos públicos y vidas privadas
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Desde sus comienzos, con El matadero de Esteban Echeverría, hasta Pubis angelical de Manuel Puig, pasando por las narraciones de Roberto Arlt, Libertad Demitrópulos, David Viñas, Beatriz Guido, Osvaldo Soriano, la literatura argentina asimiló la coyuntura política bajo la forma de la paranoia, la conspiración, el sectarismo fanático, la sátira sangrienta o la alegoría. "En la historia argentina la política y la ficción se entreveran y se desvalijan mutuamente, son dos universos a la vez irreconciliables y simétricos. (…) La ficción tiene leyes específicas y una forma propia de trabajar la política, y no sólo la política. Y esa forma a menudo dice más sobre las tramas de una sociedad que las verdades ‘concretas’ de los que se instalan en el realismo político. Esa, creo, es la gran lección de Arlt, de Macedonio y en cierto sentido también de Borges", dijo Ricardo Piglia en una entrevista. El autor de Respiración artificial marcó quizás el tono predominante del estudio de los materiales que la literatura proveía.
Por algún motivo las iluminaciones de Piglia, procesadas por la academia y el periodismo, adquirieron o desarrollaron un tono solemne, viril, donde el antagonismo era la clave de interpretación. Ese antagonismo, agotado en la literatura como factor de tramas, emigró de nuevo a la política y, como en un argumento dadaísta, animó las querellas de estos años. En ese movimiento de inicio y clausura se juegan siempre nuevas formas de narrar la política.
En los años recientes, autores como Martín Kohan, Ángela Pradelli, Alan Pauls, Alejandra Laurencich, Marcos Aguinis o Lucía Puenzo apostaron por estrategias más inesperadas para cruzar la ficción con la política. Para esta producción sobre novelas políticas, o que pueden ser releídas bajo ese prisma, elegimos títulos editados a partir de 1983 que interpelaron a la sociedad de manera original, indagaron posibilidades para encarar una narración, parodiaron el agotamiento de algunas fórmulas y apuntaron a núcleos de sentido social. A algunos autores les pedimos un texto sobre el título elegido; en otros casos escribimos una breve presentación del autor o la autora, la época y la obra.
1: EL FRUTERO DE LOS OJOS RADIANTES, Nicolás Casullo (1984)

Nicolás Casullo escribió parte de El frutero de los ojos radiantes durante su exilio en México. Fue publicada en 1984, a su regreso, tras recibir el premio Pablo Poblet, con un jurado integrado por Enrique Pezzoni, Beatriz Sarlo y Héctor Tizón. Editó la novela, de más de 500 páginas, un sello que ya no existe: Folios. Mediante una narrativa maximalista, de frases que superponen imágenes, historias, semblanzas y motivos familiares, Casullo contrasta épocas, escenarios y personajes. Fusión de motivos revolucionarios y construcciones de la memoria, vorágine de reencuentros con lo que había antes del exilio y recreaciones del pasado de los ancestros, la novela rehace el mito del inmigrante como un Ulises moderno, ya sea aquel que regresa al final de la dictadura militar como el puestero de frutas del Abasto a comienzos del siglo XX para hacerse la América. La novela, publicada durante los años de la primavera alfonsinista, dio pie a la edición de un conjunto de novelas que unían el ensayo sobre el presente a una narrativa aluvional.
2: PIQUITO DE ORO, Gustavo Ferreyra (2009)

"La novela transcurre entre mayo y septiembre de 2002, cuando el verano caliente del corralito y la huida de Fernando de la Rúa va quedando atrás. El tono de Piquito, el protagonista, con respecto a la situación política es sardónico, ríe con escepticismo. Duhalde juega como para hacer tablas y hasta la izquierda más ‘revolucionaria’ reparte planes de manera clientelar para calmar las cosas. Luego de la levantisca del verano, con sus más de treinta muertos y los desocupados por millones, grises de miseria, comiendo gato y caballo, todo pareciera estar volviendo al viejo molde, como si aquellos días hubiesen sido de espuma, de agitación poco consistente. Las clases medias guardan las cacerolas, seguras de sí mismas como siempre, y ya se aprestan a votar a Menem y a López Murphy. Sólo que aparecen un bizco y un manco."
3: LAS ISLAS, Carlos Gamerro (1998)

A pedido de un multimillonario, Felipe Felix –un hacker ex combatiente de Malvinas– debe borrar las huellas de un crimen cometido por el hijo. Los nombres de los testigos del asesinato figuran en los archivos de la SIDE. En la búsqueda, Felipe descubre que la guerra de Malvinas aún no ha terminado: diez años después, militares y ex combatientes hacen planes para recuperarlas. La primera novela de Carlos Gamerro, publicada en 1998, es el relato de un sobreviviente en un mundo en guerra, cuyo orden se sostiene por la conspiración y el terror, por los rumores y las versiones contadas desde ángulos trastocados. Los ex combatientes que pretenden invadir las islas se asemejan en su delirio al empresario que quiere fundar Buenos Aires por tercera vez, que tiene relaciones sexuales con su hijo y manda a envasar sus propios excrementos. En Las Islas, las Malvinas funcionan como emblemas de una sociedad derrotada, situada a principios de los años 90."
4: VIVIR AFUERA, Fogwill (1998)

Vivir afuera acompaña durante unas pocas horas a personajes discriminados por el imperio neoliberal: una mujer, un judío, un pobre, un drogadicto, un enfermo de sida, un viejo, otro que todavía vive en los años 70, un inmigrante ilegal, un ex convicto, un ex combatiente… Todos son marginales y, a su vez, todos ellos marginan. En la novela de Fogwill, los protagonistas viven afuera de cierta idea falsificada de conciencia que la propaganda (y, para el autor, cierto tipo de literatura) provee. Los demás, en los años 90, adoptan reglas impuestas por el poder, la convertibilidad no sólo de pesos por dólares sino también de acciones por bellos discursos. El narrador dibuja un mapa descarnado y a la vez fascinante de la Argentina de la crisis negada: el huevo de la serpiente del estallido de los años 2000. Vivir afuera asimila el sida, los negocios políticos, el conurbano, las formas que asume la locura, la nueva relación entre policía y delito, el periodismo y el marketing y la propagación del culto evangelista entre los sectores pobres. El oído fino del autor de Los pichiciegos se combina con la perspicacia sociológica para detectar formaciones políticas allí donde los demás veían sólo coyuntura.
5: LA VIDA POR PERÓN, Daniel Guebel (2004)

El 1 de julio de 1974 el actor y militante peronista Alfredo Álvarez se entera de que Perón, el padre de todos los peronistas, ha muerto. Al llegar a su casa, se encuentra con el cadáver de su padre. A partir de entonces, la novela avanza en espiral, siempre descendente, sobre la intimidad y la vida social. Mientras el cadáver del padre se corrompe, una organización armada asalta la casa de Álvarez para, desde allí, modificar los destinos del país. Al mismo tiempo, los militares acuartelados intentan secuestrar los huesos de Perón y dominar a la clase trabajadora. A la confusión se suma la voz de ultratumba de un Perón maquillado que echa pestes contra Isabel, Evita y López Rega. Sátira política extrema, que pasó desapercibida en su momento, La vida por Perón es también un condensador paródico de las consignas del lenguaje político que, en estos años, deriva lisa y llanamente al marketing.
6: LA CASA DE LOS CONEJOS, Laura Alcoba (2008)

Una niña cuenta sus días en la clandestinidad con sus padres, militantes de Montoneros, en una casa situada en La Plata que, detrás de la fachada de un criadero de conejos, esconde una imprenta donde se publican materiales revolucionarios. Ella, desconcertada por lo que ve y oye, aprende de a poco a manejarse en el entorno y a interpretar signos confusos, que pueden a veces ser peligrosos (en la escuela, por ejemplo, las autoridades militares no deben ser ridiculizadas). La primera novela de Laura Alcoba fue también una de las primeras en presentar como ficción hechos vividos por hijos de militantes durante la infancia, como hizo Albertina Carri con su film Los Rubios o Mariana Eva Pérez en el blog (y luego libro) Diario de una princesa montonera. Es también un documento sobre un aspecto de la historia argentina poco conocido: el manual de etiqueta de la guerrilla urbana. "Había empezado a escribir con la idea de una alternancia de voces: una voz adulta alternando constantemente con la voz infantil, teniendo cada una el mismo espacio en la narración. Lo intenté en mi primer borrador –contó Alcoba–. Pero pronto me di cuenta de que la voz infantil era más fuerte que la voz adulta. La voz infantil iba más lejos, tocaba algo que sentía más profundo. Por lo que decidí dejar la voz adulta sólo al principio y al final de la novela para darle casi la totalidad del espacio a la niña."
7: EL CAMPITO, Juan Diego Incardona (2009)

"El campito es el segundo libro de la saga matancera que inaugura Villa Celina (2008) y que incluye los libros Rock Barrial (2010) y Las estrellas federales (inédito; editará pronto Interzona). Es un relato enmarcado que transcurre en 1989 y que narra un ciruja, Carlitos, a los vecinos de Villa Celina. La historia que se cuenta aborda en clave fantástica la resistencia peronista. En los partidos de La Matanza, Lomas de Zamora y Esteban Echeverría existen, según Carlitos, diferentes barrios bustos, construidos como Ciudad Evita, cuyas cartografías representan cabezas de distintos personajes del peronismo. En una de estas localidades imaginarias (el barrio Domingo Mercante) se llevan adelante algunas de las principales acciones. El lugar, habitado por enanos peronistas, es atacado por fuerzas de la oligarquía cuya principal arma es un Esperpento hecho con cadáveres similar a la criatura de Frankenstein y que tiene las manos de Perón. El relato se basa en situaciones, nombres propios y referencias reales pero, distorsionado a través de la imaginación y la fantasía, transforma la política, en particular el peronismo, en una trama onírica y simbólica."
8: YO NUNCA TE PROMETÍ LA ETERNIDAD, Tununa Mercado (2005)

El libro de Mercado cuenta la historia de una reconstrucción, por medio de la escritura, de un episodio bélico. Una madre, Sonia, y su hijo Pierre en los albores de la Segunda Guerra Mundial huyen de la Francia ocupada por los nazis hasta que un raíd aéreo los separa. A ese núcleo, la autora lo convierte en una pesquisa y en una matriz de la propia escritura, y de su historia como exiliada en México durante la dictadura militar. En la ficción, una escritora repasa los hechos de la historia que narra y se plantea las dificultades de la escritura para transmitir la vivencia de una experiencia histórica (lo opuesto, quizás, a lo que hacen las llamadas novelas históricas). A partir de un episodio bélico y melodramático, Mercado suma varios recursos: el diario íntimo, las conversaciones, la correspondencia, las derivas filosóficas, la traducción, la investigación. Ficción crítica, conjunto de historias de exiliados, Yo nunca te prometí la eternidad no es exactamente una novela, ni una biografía, ni un retrato histórico; es acaso la puesta en escena del proceso de la escritura, el exilio de la literatura figurada como una patria hostil de la que se huye para encontrar la identidad.
9: LOS TOPOS, Félix Bruzzone (2008)

Con un estilo contundente y dinámico, Bruzzone aportó un nuevo enfoque sobre una de las cuestiones más difíciles de abordar por la política nacional desde el retorno de la democracia: la de la desaparición de personas en la última dictadura militar. El autor, hijo de desaparecidos, despliega en Los topos una fantasía donde la paranoia, la memoria y la identidad se entrelazan de manera por momentos onírica, en otros con ritmo de novela de aventuras. Thriller con la temática de los derechos humanos, la novela cuenta la historia de un hijo de desaparecidos que se separa de Romina, su mujer (aborto mediante) y, al poco tiempo, se enamora de una travesti. Militan juntos en organizaciones populares y comparten pasados comunes. Él sospecha que Maira es la asesina de varios policías y sigue con cautela sus recorridos por la ciudad de Buenos Aires. Un día, en plena democracia, la travesti desaparece y él sale a buscarla. En el viaje rumbo a Bariloche, él mismo se convierte en una travesti. Las lógicas narrativas colapsan en la novela de Bruzzone (lo que se inicia como una novela realista vira a la novela rosa, al suspenso y luego al erotismo hardcore) y sin embargo establecen una constelación verosímil sobre los efectos del terrorismo de Estado en la imaginación literaria.
10: EL GRITO, Florencia Abbate (2004)

"La política es central porque El grito trata sobre el ‘fin de ciclo’ de la década del 90 y el colapso de 2001. Esos temas aparecen vistos a través de la vida cotidiana de los cuatro personajes que narran: Federico, un joven de mi generación, de una familia de la clase media alta porteña, formado en una lógica individualista, exitista y competitiva, a la que nunca logró adaptarse pero sobrelleva con una mirada cínica; Horacio, un tipo que fue militante de la izquierda de los años 70, que volvió del exilio con la democracia y que vive el presente desde la melancolía de los derrotados; Peter, un profesional apolítico, gay, que mantiene una relación sadomasoquista con Oscar (el padre de Federico), un empresario que defiende la ideología neoliberal y que disfruta de la ‘fiesta’ propia de esos años; y Clara (la amante de Horacio), una mujer solitaria, escultora que proviene de una familia humilde, que encarna un poco la mirada anarquista de los artistas y que debido a una enfermedad que padece observa el contexto de la crisis como desde afuera, con la distancia de quien ya no tiene nada que perder. En ese sentido el título El grito, además de la obvia alusión al cuadro de Munch, conlleva dos metáforas: el grito íntimo, constante a inaudible, de la angustia individual hacia fines de los años 90, y el grito social, como tensión contenida que de pronto estalla y se libera con la crisis del 2001. Esa crisis era el presente en el momento en que escribí la novela –la empecé en enero de 2002– y se conecta con el pasado porque tal vez ahí muchos jóvenes tomamos conciencia de que los gobiernos democráticos no son en el fondo tan estables como pueden parecer. Me interesa pensar el modo en que lo político-social se trama con la vida personal, creo que en esa zona de cruce entre lo privado y lo público hay un campo muy fértil para la literatura, y ése es el campo que intento explorar en mis ficciones, no para dar respuestas sino más bien para abrir interrogantes."










