El encanto de la ambigüedad
Sobre El elefante desaparece, de Haruki Murakami
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Los diecisiete cuentos que componen El elefante desaparece, de Haruki Murakami (Kioto, 1949), se publicaron originalmente en 1993. En conjunto, reflejan una dinámica simbiosis de dos tradiciones culturales –la japonesa y la anglosajona– que en el autor de Kafka en la orilla interactúan con naturalidad y le permiten incursionar en zonas donde el absurdo se va infiltrando en situaciones comunes y corrientes, y terminan por apoderarse de la realidad gracias a un astuto camuflaje literario.
En "Nuevo ataque a la panadería", un matrimonio desvelado y hambriento decide asaltar un McDonald’s sólo para llevarse treinta hamburguesas. "Quemar graneros" repite ese impulso de cometer un delito disparatado (sin provocar víctimas) a través de un educado pirómano que incendia graneros cada dos meses.
El protagonista de "El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes" recibe unas perturbadoras llamadas telefónicas de una desconocida y mantiene una conversación con una adolescente, que oscila entre lo sensual y lo sórdido. La mujer de "Sueño", después de pasar diecisiete días sin dormir, se adapta a una nueva rutina cotidiana para que su interminable vigilia no trastorne su vida familiar. Ozawa, el estudiante de "Silencio" que practica boxeo, debe soportar con estoicismo la calumnia difundida por un vengativo compañero de colegio al cual le pegó un puñetazo. "Asunto de familia" expone las discusiones entre dos hermanos (un varón y una joven, de veintisiete y veintitrés años respectivamente) que viven juntos desde hace cinco años y siempre han sido unidos, cuando la hermana le presenta a su novio.
En "El pequeño monstruo verde" la criatura del título visita a una mujer y le declara su amor. Lo fantástico, con dosis de cuento de hadas y ciencia ficción, también domina la trama de "El enanito bailarín": este enanito se le aparece en sueños a un obrero que trabaja en una fábrica de elefantes artificiales y le ofrece ayuda para conquistar a una muchacha a cambio de que lo deje meterse en su cuerpo.
El escritor japonés se desplaza con facilidad de los decorados más surrealistas hacia escenarios más sobrios, de supuesto realismo, sin perder su identidad esencial. Gradúa las dosis de extrañeza para que lo delirante o lo ridículo no afecten la verosimilitud. Sus personajes tienden a esgrimir una coartada de normalidad, son persuasivos en un discurso cuyos razonamientos esconden y justifican –detrás de una fachada de perfecta coherencia– desvaríos. En muchas ocasiones actúan a la defensiva, como si los acechara una innombrable amenaza que los obliga a comportamientos desatinados.
"Lederhosen" explica por qué unos pantalones alpinos pueden ser la causa de que una mujer se divorcie de su marido. "La gente de la televisión" diseña una atmósfera kafkiana de asfixiante indiferencia que no llega a una plena consumación. La parte final de "El último césped de la tarde" ofrece un diálogo carveriano entre un cortador de pasto y una señora. Éste y otros cuentos no se proponen, en apariencia, un rumbo definido. Así sucede en "El comunicado del canguro", la lunática respuesta de un empleado del departamento de control de calidad de un supermercado al reclamo de una clienta. "Una ventana" trata de una academia que enseña a escribir cartas "conmovedoras". "El elefante desaparece" analiza las desapariciones en un zoo de un elefante y su cuidador como un acertijo detectivesco que permanece sin resolución. "Sobre el encuentro con una chica cien por cien perfecta en una soleada mañana del mes de abril" intenta un breve ensayo sobre la predestinación del amor.
En estos relatos Murakami siempre se vale de la primera persona (un narrador que funciona como su álter ego) para evitar ceñirse a un núcleo argumental y anudar episodios aislados. El encanto divagador de su prosa sobrevive, incluso hablando sobre bueyes perdidos. El humor sutil, la tensión entre lo racional y lo emocional, una imaginación lúdica y un laconismo enigmático son algunas de las carnadas que convencen al lector para seguir leyendo hasta el final. O la sensación de que está a punto de proporcionarnos una revelación inquietante, aunque en el fondo sepamos que esa revelación nunca se materializará.
EL ELEFANTE DESAPARECE
Por Haruki Murakami
Tusquets
Trad.: F. Cordobés y Yoko Ogihara
344 páginas
$ 299








