Giorgio Agamben contra la guerra civil legal
El pensador italiano fue alumno de Heidegger, amigo de Elsa Morante y Pasolini, traductor de Walter Benjamin y estudioso de la obra de Foucault, Arendt y Schmitt, así como creador de inesperados cruces entre derecho, política y vida
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Durante el siglo XX, la filosofía italiana tuvo un desarrollo central para el análisis de cuestiones políticas, estéticas, religiosas y sociales. De Massimo Cacciari a Antonio Gramsci, de Paolo Virno a Umberto Eco, pasando por Toni Negri y Roberto Esposito, los filósofos italianos respondieron a inquietudes de la época sin descuidar las grandes tradiciones filosóficas de Occidente. Desde hace más de veinte años, un nombre se sumó a ese conjunto de pensadores. Giorgio Agamben (Roma, 1942) asistió a los seminarios de Martin Heidegger en Le Thor, fue amigo de Elsa Morante, de Pier Paolo Pasolini (para quien actuó en el filme El Evangelio según San Mateo) y de la poeta Ingeborg Bahcmann. Fue traductor al italiano de la obra de Walter Benjamin y se licenció en la Universidad de Roma con una tesis sobre la filósofa Simone Weil. A partir de los años 90, su interés se centró en la filosofía política; Agamben estudió con rigor las obras de Michel Foucault, Hannah Arendt y Carl Schmitt, gracias a los que creó un cruce inesperado entre derecho, política y vida.
Ha escrito más de veinte libros y su obra fue editada en castellano por el sello español Pre-Textos y la editorial argentina Adriana Hidalgo. Sus textos elaboran diversas cuestiones, grandes y pequeñas (como la longitud de sus ensayos), pero siempre con la intensidad que él reclama para el linaje filosófico. La erudición de Agamben y su conocimiento de la cultura occidental abren siempre significaciones y articulaciones insospechadas. Crítico del capitalismo, de los totalitarismos y de los Estados que asumen misiones teológicas, Agamben es un pensador ineludible.
Agamben por argentinos
En diciembre de 2015, la editorial Aurelia Rivera publicó un conjunto de ensayos sobre la obra del autor de Homo sacer y Estado de excepción. Coordinado por el filósofo e investigador del Conicet Marcelo Raffin, Estética y política en la filosofía de Giorgio Agamben reúne trabajos de Mónica Cragnolini, Adrián Melo, Felisa Santos, Paula Fleisner, Natalia Tacetta, Nicolás Mathov y Emmanuel Taub, entre muchos otros filósofos, investigadores y docentes argentinos. "Los textos reunidos en ese libro analizan sus ideas sobre la política y la relación especial que, en su visión, la política mantiene con las formas estéticas –dice Raffin, que también editó un libro sobre la noción de política en Agamben, Esposito y Negri–. La filosofía de Agamben, una de las más ricas de la actualidad, se centra en el tratamiento que la vida humana recibió en la relación metafísica-política, en virtud del cual se ha producido una ‘exclusión inclusiva’ de la vida animal en la vida política." Este planteo, para Raffin, permite comprender el umbral de nuestro mundo por el que se han vuelto posibles prácticas aparentemente tan contradictorias con los ideales de la política moderna como los campos de concentración o los genocidios pero también las acciones imperialistas, las terroristas y las que dan lugar a la creciente exclusión en los regímenes democráticos.
Flavia Costa, también investigadora del Conicet y traductora de varios libros de Agamben en la Argentina, considera que la obra del autor de Desnudez es al mismo tiempo central y excéntrica en la filosofía política contemporánea. "Central, porque desde la publicación en 1995 de su libro Homo sacer I. El poder soberano y la nuda vita, sus tesis sobre la matriz oculta de la política occidental, que conllevan una crítica radical a toda forma de soberanía estatal, o sobre la íntima, secreta solidaridad (que no hay que confundir con identidad, aclara Agamben, pero tampoco con verdadera alteridad) entre las sociedades democráticas de consumo espectacular y los totalitarismos del siglo XX, han sido objeto de lecturas minuciosas y de polémicas –dice Costa–. Excéntrico, por esta misma radicalidad. Y también porque así fue su modo de inscribirse en la discusión: produciendo por fuera de las grandes instituciones legitimadoras de la filosofía académica, combinando con erudición y elegancia (no siempre, hay que decirlo, con total claridad) autores, temas, disciplinas, desde Benjamin, Wittgenstein y Heidegger hasta Warburg, Debord y Foucault; desde antropología filosófica, estética y lingüística hasta teología, literatura y filosofía del Derecho, sin excluir enérgicas intervenciones sobre la política actual."
"Es un autor que pretende comprender la actualidad bajo el método arqueológico foucaultiano; sería imposible comprender la complejidad de la trama de la época sin interesarse por el régimen de verdad bajo el cual se investiga, de ahí la necesidad del filósofo de entablar un diálogo ‘genealógico’ con la cultura occidental –señala Ricardo Cuasnicu, filósofo y psicoanalista, autor de Jünger y lo político–. Agamben sostiene que el constante diálogo que el pensamiento occidental sostiene con la teología aún no ha cesado y que para comprender su vigencia deberemos profundizar su continuidad; los conceptos políticos devinieron de los teológicos, son teología sin dios o bien, y proceden de la divinización del hombre." Un elemento central de su pensamiento es tratar de comprender la irrupción del "estado de excepción" en la vida cotidiana (y su normalización), tanto como la del fantasma de la "crisis" (que etimológicamente significa "juicio final"). Ambos se han vuelto permanentes. "La excepción y la crisis son dos articuladores que permiten una lectura riquísima sobre el Estado de derecho y lo que queda fuera de él, pero legislado. Exclusión que sentará la base de un sistema que liga y abandona al viviente en manos de una ‘justicia’ que lo excluye. Estos articuladores serán fundamentales para la aclaración de la diferencia entre lo político y lo jurídico, entre el hecho y el derecho, de la que dependerá la comprensión que logremos del significado del acto político, que tan oscuro y perverso se nos ha tornado."
Según Cuasnicu, Agamben quiere destacar el hecho de que en el mundo se libra una "guerra civil legal". "No se percibe que esa guerra se desarrolla bajo un nuevo discurso: el de la biopolítica, un sistema por el que el Estado crea las condiciones de excepción, jurídicas, para que el ciudadano ponga a su disposición la totalidad de su vida o, mejor, lo que denomina: la nuda vida, la que va desde los dispositivos digitales que capturan las funciones psíquicas hasta las entelequias médicas que deciden y capturan la salud." Por acción de discursos sociales que Agamben analiza e interpela –entre ellos el discurso jurídico, el médico, el tecnológico y, por encima de todos, el político– parte de la humanidad se halla en riesgo de perder su condición humana.

Cinco libros de Giorgio Agamben
Estancias. La palabra y el fantasma en la cultura occidental, Pre-Textos, traducción de Tomás Segovia
Infancia e historia, Adriana Hidalgo, traducción de Silvio Mattoni
Lo abierto. El hombre y el animal, Adriana Hidalgo, traducción de Flavia Costa y Edgardo Castro
El Reino y la Gloria, Adriana Hidalgo, traducción de Flavia Costa y Edgardo Castro
El final del poema, Adriana Hidalgo, traducción de Edgardo Dobry
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