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Reseña. En el Maelström, de David Toop

Gabriel Caldirola
Gabriel Caldirola PARA LA NACION
Improvisar, el otro lado de la música
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17 de marzo de 2019  

En el Maelström, primer volumen de lo que se anuncia como un libro en dos entregas, el músico y ensayista David Toop (Londres, 1949) esboza un mapa histórico y conceptual de la llamada "improvisación libre", desde sus primeras expresiones embrionarias hasta su consumación en la escena a fines de la década de 1960.

El origen de esta música de naturaleza elusiva, que aspira a librarse de pretiles formales fijados de antemano, suele explicarse como la confluencia de dos corrientes musicales de vanguardia: el free jazz de Cecil Taylor, Ornette Coleman y el último John Coltrane, por un lado, y, por otro, la música de compositores académicos que, como John Cage, adoptaron procedimientos aleatorios para producir una música indeterminada. ?Toop pone en cuestión este linaje, que no llega a explicar la complejidad del fenómeno, para sugerir una historia enrevesada que hunde sus raíces en experiencias diversas, en ocasiones extramusicales, las cuales incluyen el fluir de la conciencia de Joyce, el automatismo surrealista (y sus afinidades con el chamanismo), la anarquía sonora de las performances dadaístas, la anticipación de las técnicas expandidas en obras para flauta sola de Claude Debussy y Edgar Varèse, la glosolalia de Antonin Artaud, las acciones extremas de Joseph Beuys, las sesiones de jam en clubes de jazz después de la hora de cierre, y un largo etcétera.

En este repertorio variopinto de procedimientos estéticos, ideas y acciones, Toop intenta rastrear los orígenes de una música que en apariencia carece de historia porque apunta a comenzar cada vez de nuevo, a hacer tabula rasa respecto de los códigos estilísticos heredados y que, en su voluntad de desprenderse de lenguajes aprendidos, llegó a proclamarse como "música no idiomática". En este sentido, el autor de Resonancia siniestra afirma: "Este es un libro sobre los comienzos", aludiendo no solo a los comienzos históricos de la improvisación libre, sino también al "estado de comenzar" de una práctica que solo existe como enunciación y respuesta en tiempo real.

El libro rastrea pistas para esa genealogía múltiple a través de documentación fragmentaria e incompleta. Cintas extraviadas, testimonios indirectos y reseñas periodísticas (que, a falta de grabaciones, permiten imaginar algunas improvisaciones liminares) asisten a Toop para reconstruir los orígenes plausibles de esta música "libre" o "abierta". Traza un recorrido desde un primer período de actividad esporádica, en gran medida clandestina, a fines de los años treinta, pasando por una lenta aceleración en los cincuenta, hasta llegar a la súbita erupción alrededor de 1965, y que continúa, con distintas tendencias, hasta la actualidad.

El tipo radical de improvisación que surgió en los años sesenta se diferenciaba de otros estilos idiomáticos como el jazz, el blues, el raga indio o el flamenco, por tratarse de una música libre de toda regla más allá del "acto de tocar por medio de la escucha". Se proponía como una actividad colectiva sin jerarquías, que apuntaba a desmantelar los modelos de autoridad y de autoría dominantes, y que funcionaba a su vez como laboratorio de experimentación social.

Para sortear la aparente contradicción de explicar una música grupal por medio de una escritura individual, Toop encuentra un modo de incorporar la dimensión colaborativa con una profusión de testimonios (entre los que cabe destacar los del guitarrista Derek Bailey), además de referirse en primera persona a su experiencia como oyente y ejecutante. Su prosa se comporta como el objeto que aborda: dibuja una trayectoria abierta, digresiva, nunca lineal, que lo lleva a preguntarse por la naturaleza y los límites de la libertad, el control y la organización sin abandonar la perspectiva de que "la improvisación zumba detrás de toda vida".

En el Maelström

Por David Toop

Caja Negra. Trad.: Tadeo Lima. 448 páginas, $ 580

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