La otra cara de una historia
Sobre Corázón amarillo sangre azul, de Eva Blanch
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Hace poco más de un año se publicó Esto también pasará, una novela en la que Milena Busquets, la hija de la escritora y legendaria fundadora de la editorial Lumen, Esther Tusquets, rememoraba, a tres años de la muerte de su madre, los entretelones de su vínculo con ella. El libro fue un rotundo éxito editorial. Es por eso que Corazón amarillo sangre azul, segunda novela de la fotógrafa y diseñadora Eva Blanch, cuñada de Esther Tusquets, no puede dejar de despertar suspicacias: se trata de una novela en clave que también relata los últimos días de la vida de la editora.
Emma Thomas (personaje que encarna a Esther Tusquets) llega a la casa de su hermano Héctor (Óscar Tusquets en la vida real) para anunciar, impávida: “He venido aquí a morir”. Desde ese momento, el hermano, la cuñada (la propia autora) y la hija (Milena, camuflada en el personaje de Ginebra) quedan a cargo del cuidado de la escritora, una anciana cuyo deterioro físico y mental va en aumento, revelando una personalidad manipuladora que compele a quienes están cerca de ella a consentirla en sus caprichos y que consigue producir un caos permanente a su alrededor con el que parece sentirse a gusto.
Emma Thomas es un personaje despótico que maltrata a sus empleados, una señora irritable que se comporta como una niña. Y a la vez, alguien ocurrente, con una inteligencia y un criterio fuera de lo común. Estas excentricidades, propias de una personalidad compleja, colmada de claroscuros, vuelven a Emma una figura que produce fascinación a los ojos de la narradora.
En Corazón amarillo sangre azul, Blanch alterna dos tiempos y dos abordajes narrativos. El primero tiene como protagonistas al Hermano, la Cuñada y la Hija (así son nombrados los personajes, según el papel familiar que cumplen), quienes orbitan alrededor de la fuerza magnética de la Escritora en sus últimos días. A ella sólo le preocupan dos cosas: corregir la errata de un manuscrito para la reedición de uno de sus libros y escribir. Es así como le dicta a la Cuñada un texto, el cual aparece transcripto en la novela como adaptación de un pasaje que Tusquets le dictó realmente a la autora en julio de 2012 y que permanecía inédito. A esos capítulos, escritos con un estilo teatral que emula la neutralidad de las didascalias, se intercalan otros, de un tono más confesional, en los cuales Clara, nombre de la protagonista, narra en primera persona los encuentros que tiene con una serie de personajes cercanos a Emma, después de la muerte de ella, con el fin de entrevistarlos para su novela. Entre éstos se encuentran Blai Pons (en la tabla de correspondencias que es posible establecer, el fotógrafo Oriol Maspons), el poeta Valentín Santacana (Pere Gimferrer) y Ada (la escritora Ana María Moix, autora del texto del cual Blanch extrajo el nombre de la novela), referentes de la gauche divine, el grupo de intelectuales y artistas antifranquistas del que participó la editora en su juventud.
Con cada entrevista, Clara se va acercando a una Emma que no conoció, la cual se muestra, paradójicamente, cada vez más inaccesible. Equiparando los hechos ficticios y los reales en “una única verdad”, la novela logra ir más allá de una lectura en clave, en la que la ficción sólo vendría a enmascarar lo real. Probablemente, Blanch suscribiría el dictum de Fernando Pessoa que afirma que “la única verdad es la literatura”. Es así como hace decir a su cuñada: “A mí sólo me importa la verdad del libro. La realidad es un asunto que me interesa mucho menos”.
En la novela de Eva Blanch, al igual que en Esto también pasará, de Milena Busquets, se pone en acción el mismo principio que entrelazó, en los libros de Esther Tusquets, materiales de cuño autobiográfico como anécdotas, chismes o recuerdos con los velámenes de la ficción. Corazón amarillo sangre azul no hace, así, otra cosa que darle nuevo lustre al mito de Escritora –así, con mayúsculas– que la propia Tusquets procuró forjar.
CORAZÓN AMARILLO SANGRE AZUL
Por Eva Blanch
Tusquets
276 páginas
$ 299







