La tragedia que marcó a una generación

Verónica Boix
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22 de febrero de 2020  

La pirotecnia se cuela en las canciones de los recitales de Callejeros como una "piedra en el zapato del paisaje musical", escribe Camila Fabbri (Buenos Aires, 1989) en El día que apagaron la luz , novela de no ficción que reconstruye la mirada de la generación de adolescentes que padecieron, de una u otra forma, la evitable tragedia evitable en el local República de Cromañón.

El libro no es una investigación periodística sobre las causas del horror, tampoco una reconstrucción de los hechos, ni una búsqueda de justicia: el núcleo de la historia es el relato de la autora, que estuvo presente en el recital de la banda de rock la noche previa al 30 de diciembre de 2004, cuando el estrago arrasó con la vida de 194 personas y provocó más de 1400 heridos. Claro que la narración no solo depende de su voz, sino que también está tejida con los testimonios de los amigos, familiares, conocidos, compañeros de colegio y todos sus allegados que pueden reflejar hoy ese episodio traumático y sus secuelas.

Podría pensarse que la experiencia directa y la decisión de centrar el relato en un círculo más o menos cercano vuelve la historia íntima y sentimental. Por el contrario, Fabbri decide transcribir las voces que recopila (siguiendo el estilo de la periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich) para intervenir solo de tanto en tanto con su propio relato. Esa distancia da cierto tono documental al libro, que podría volverse duramente periodístico si no fuera por las metáforas certeras y la musicalidad del lenguaje llano que traman la prosa.

Fuente: LA NACION

Con esa perspectiva, la progresión dramática de la historia avanza desde las personas que estuvieron más alejadas de los sucesos hacia las que los vivieron directamente. El crescendo dota a la novela de tensión. El manejo de la oralidad lleva a pensar en la pieza teatral que Fabbri escribió y dirigió junto con Eugenia Pérez Tomas en el Teatro Cervantes sobre la vida del escritor David Foster Wallace (En lo alto para siempre).

La narración no emite juicios: es un relato coral compuesto por las voces de chicos y chicas que adoraban el rock barrial y empezaban a vislumbrar una identidad propia a partir de sus canciones. La sensación de miedo y catástrofe persiste en El día que apagaron la luz como una herida individual y social que la escritura reabre para reflejar la mirada todavía atónita de una generación.

EL DÍA QUE APAGARON LA LUZ

Por Camila Fabbri

Seix Barral. 188 páginas. $ 840

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