Reseña: Marionetas, de Alex Pheby

Onírica e hipnótica neuronovela
Mariana Sández
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14 de julio de 2019  

El juez Schreber busca a tientas por la casa a su esposa y su hija adoptiva. Las perdió, algo que le ocurre cada vez más seguido. Y cuando las encuentra -o eso cree- se sorprende de ver en su lugar sombras, títeres, juguetes del "Dios inferior". El resto de la gente se ve igual: son marionetas, demonios, ¿pájaros mecánicos? Del sol viene una voz y a las veredas les surgen obstáculos, fantasmas que debe esquivar. Un judío imaginario lo persigue con relatos de su vida pasada que solo él ve y oye.

Marionetas, la novela del inglés Alex Pheby (Essex, 1970), narra la historia de Paul Schreber, el alemán de fines del siglo XIX que, junto con una prestigiosa carrera como jurista, desarrolló una esquizofrenia tan resonada que sirvió a las investigaciones de Jung y Freud. La fantasía temprana de ser mujer cruzada por la ferocidad de una educación paterna basada en un modelo de hombría y tormentos físicos lo conducirán a una vida adulta en hospicios como tema de estudio psiquiátrico.

Su autobiografía, Memorias de un enfermo de nervios, atrajo la atención de Jacques Lacan, Elias Canetti, Deleuze y Guattari. Considerada por la Literary Review como la mejor "neuronovela" jamás escrita, Marionetas cuenta con una sencillez extrema las profundidades de una mente enferma. Desde ese punto de vista, los objetos de análisis son los otros, los médicos y "los normales". En una atmósfera onírica, a la que no le falta cierto humor angustiante, la voz narrativa, poética y extrañada, captura al lector hasta el final, de una manera que bien puede definirse como hipnótica.

Marionetas

Por Alex Pheby

Cia. Naviera ilimitada. Trad.: Martín Gambarotta. 268 págs./ $ 590

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