¡Prohibido vapear!
Finalmente, al cigarrillo le apareció un antídoto letal, un enemigo contra el que va perdiendo la batalla. El cigarrillo electrónico, que en realidad no es un cigarrillo, sino un aparatito que calienta un líquido que se aspira en forma de vapor. Por eso, los que lo usan no hablan de fumar, sino de vapear. En muchos países, empezando por Estados Unidos, donde es furor, la venta de los cigarrillos electrónicos va en aumento. Y el testimonio de los vapeadores es casi unánime: dejaron de fumar. El mundo científico aún no se ha expedido en forma definitiva, pero sí ha dicho que "no hay evidencia" de que ese vapor sea nocivo. Según el Public Health England, organismo estatal del Reino Unido, "las estimaciones demuestran que los cigarrillos electrónicos son un 95% menos perjudiciales para la salud que los cigarrillos comunes". En la Argentina, la Anmat no los autorizó. Por lo tanto, están prohibidos. Así, es libre la venta de los cigarrillos convencionales, que enferman y matan, y se impide que circulen los electrónicos, un gran escudo contra eso que enferma y mata.
Pero se ve que ni la propia Anmat se toma muy en serio esta prohibición: se pueden comprar cigarrillos electrónicos a metros de la sede del organismo.










