Reseñas: El pasado en el presente, de Osvaldo Tcherkaski

Jorge Urien Berri
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24 de diciembre de 2016  

Desde su surgimiento hace más de 70 años, el peronismo dominó con su presencia o su ausencia forzada buena parte de la política nacional. Podrá hacerse política con o contra el peronismo, pero no sin él, y la culpa no es suya sino de las fuerzas que no supieron construir alternativas. Ante cualquier fracaso, siempre estará a mano como ineludible mal menor o como maldición gótica.

De ahí la importancia de investigaciones como la del escritor, periodista y formador de periodistas Osvaldo Tcherkaski, quien cubrió para La Opinión el peronismo y a su líder en el período clave que arranca en 1971.

No se trata de un libro de recuerdos –que abundan, claro–, sino de una investigación completada con entrevistas recientes. El subtítulo Crónica de los años que gestaron la Argentina de hoy (1971-1976) se ajusta a la verdad. Como sostiene el autor, de allí “partieron las líneas de fuerza entre las que discurrió la historia hasta el presente”, y menciona el fracaso del peronismo aún antes de la muerte de Perón, la aniquilación de una guerrilla alienada, el horror de la dictadura, la democracia restringida a la realización de elecciones, el Congreso transformado en una sede notarial y la justicia sometida a la presión de los servicios de inteligencia.

Tcherkaski despliega el itinerario de un fracaso múltiple protagonizado en primer término por los gobiernos militares desde 1955 en su intento por licuar el peronismo y eliminar la influencia de Perón, quien resistía cada vez más poderoso mientras los licuados eran los gobiernos militares. Lanusse soñó quedarse con el peronismo sin Perón para llegar a la presidencia con el voto popular, pero en ese juego Perón le había reservado el papel de juguete. El autor narra que el dirigente de los canillitas Ángel Peco lo convenció de que Perón jamás regresaría de Madrid. “No le da el cuero”, lo desafió Lanusse, pero cuando Perón vino el 17 de noviembre de 1972 la dictadura entró en pánico pues, además, Perón no recibía y humillaba a los emisarios de Lanusse.

Antes, el asesinato de Aramburu a manos de Montoneros cortó las negociaciones secretas entre el militar y Perón en procura de una salida. Luego, intereses de todo tipo impidieron concretar la fórmula Perón-Balbín que ambos anhelaron. Dice Tcherkaski que el asesinato de Aramburu y la masacre de Ezeiza, el 20 de junio de 1973 –día del segundo y definitivo regreso de Perón– inauguraron la triste tradición de los crímenes impunes. Otra característica de aquel tiempo fue la ceguera de tantos medios de prensa empeñados en ver lo que querían o necesitaban. Con razón, Tcherkaski observa que “la desaparición del periodismo como actividad informativa” también llega hasta el presente. Las vueltas de Perón

Osvaldo Tcherkaski

Sudamericana

416 páginas

$ 349

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