Reseñas. Escrito en el agua, de Paula Hawkins
Un thriller de voces múltiples
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Después de publicar un thriller de un suspenso taquicárdico como La chica del tren, con niveles de ventas apabullantes, es casi inevitable empezar a leer Escrito en el agua con enorme expectativa y un acuciante interrogante: si su autora, Paula Hawkins (Harare, 1972), va a estar a la altura de su novela anterior.
Esta nueva entrega se inicia con la muerte de Danielle Abbott, una madre soltera que misteriosamente aparece ahogada en el río. Pero ésta no es la primera vida que se cobran estas turbias aguas. Pocos meses antes, una adolescente también se había suicidado en La Poza de las Ahogadas, así denominada por arrastrar una larga historia de mujeres que han terminado allí sus vidas. La Poza de las Ahogadas es también el título del libro que Danielle estaba preparando al momento de morir. Y la investigación que había iniciado para escribirlo amenazaba con sacar a la luz secretos de habitantes del pueblo, que no estaban dispuestos a permitir que se revelaran.
Una vez planteado el enigma, Hawkins despliega toda una miríada de personajes que van a ser los encargados de contar la historia. En La chica del tren son tres las voces que relatan. En Escrito en el agua, la autora fue por más y se animó a combinar más de diez puntos de vista que poco a poco van armando el rompecabezas de la trama.
De las múltiples voces, la más sobresaliente es la de Lena Abbott, hija de quince años de Danielle. Ya desde antes atormentada por la muerte de su amiga Katie, ahora debe hacerle frente a la pérdida de su madre: ¿se suicidó, la mataron? Tal vez que una adolescente esté casi a cargo del papel protagónico y lleve la voz cantante sea un intento de ampliar el público. La franja young adult pisa cada vez más fuerte y no sería ingenuo pensar que Hawkins haya construido un texto que por temática (suicidio adolescente) e identificación con la protagonista pueda ser consumido también por esos lectores.
A la voz de la adolescente, se suma, en segundo lugar, la de su tía Jules, a quien Lena casi no conoce por la mala relación que tenía con su madre. La bronca que Jules sigue sintiendo hacia su hermana por bullying (otra temática bien representativa de los young adults) cuando eran adolescentes la proyecta en su sobrina desafiante, de la que se ve en la obligación de hacerse cargo.
El aporte que ambas hacen, junto con el resto de los personajes, ofrece una propuesta más osada y riesgosa que en la novela anterior. La acción se propulsa con la información que va proporcionando de manera alternada cada uno de los protagonistas de esta historia. El enfoque coral va a generar una creciente intriga, porque todos los personajes en menor o mayor medida ocultan algo o, lisa y llanamente, mienten. Esta falta de credibilidad inherente a cada uno de ellos es lo que alimenta la tensión, porque surge en forma constante el interrogante sobre a quién creerle y a quién no. El resultado es que cada uno de ellos en algún momento de la historia puede perfectamente ser, si no el culpable, al menos el responsable de las muertes.
La dosificación y la concatenación de lo que se cuenta constituyen los cimientos para que esta novela no sólo satisfaga las expectativas, sino que además las exceda. La superación en cuanto a calidad de la escritura y sofisticación del entramado es más que meritoria y bienvenida. Sin embargo, de poco servirían estos aciertos si no estuvieran acompañados por un argumento que le rindiera honores a la esencia del grip lit, literatura de thrillers psicológicos que cautivan la atención al punto de no poder abandonar la lectura hasta el final. Escrito en el agua crece en tensión página tras página y nunca decae. Más aún, remata con un desenlace que está a la altura de todo lo que se ha venido construyendo desde la primera página. Si bien la británica Paula Hawkins ha superado esta prueba de fuego, no pasa inadvertido que la estructura, la trama y los recursos son casi calcados de los de su primer éxito. Es posible que exista un “no hay dos sin tres”, aunque la repetición de la receta podría terminar empalagando.
ESCRITO EN EL AGUA. Paula Hawkins, Planeta. Trad.: Aloix Montoto, 556 págs., $ 390









