Reseña: Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri

Felipe Fernández
Felipe Fernández PARA LA NACION
Una época de suspenso sentimental
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4 de enero de 2020  

"El amor es dolor y poca cosa más", acepta Ofelia Fernández Mollé, la narradora y protagonista de Lo mucho que te amé, cuando piensa en el penoso conflicto que debe enfrentar y que constituye el nudo argumental de la nueva novela de Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967). Ofelia tiene tres hermanas: las mayores, Rosa y Mabel (de la cual proviene esa definición pesimista del amor), le llevan nueve y ocho años respectivamente; a Delfina, la menor, le lleva un año. Sus padres son don José, dueño de una fábrica de muebles, y Luisa.

La novela transcurre en las décadas de 1950 y 1960 en Buenos Aires, y va conformando un retrato de esta familia de clase media que vive en Palermo Viejo. Rosa está casada con Ernesto, y Mabel con Pedro. Ofelia está comprometida con Juan Carlos, y el novio de Delfina se llama Manuel.

Una perfecta armonía reina entre todos, más allá de las discusiones políticas que enfrentan al peronista Pedro con los antiperonistas don José, Ernesto y Juan Carlos. En estas apasionadas disputas, que se llevan a cabo sin perder el respeto ni entrar en agresiones, Manuel -recientemente presentado a la familia- cumple el papel de un moderado.

Las alusiones a la coyuntura política a través de las conversaciones resulta un procedimiento que permite señalar el paso del tiempo e integrar el marco histórico de una manera más espontánea y flexible. El autor de La noche de la Usina, que se muestra muy atento a los usos y costumbres de aquellos años, también se vale de las salidas al cine de las parejas para, mediante el nombre de las películas, brindar otra guía cronológica y reflejar el momento cultural.

Pronto Ofelia nota las afinidades que hay entre Manuel y ella ("Nos gustan los mismos libros y las mismas películas [.]. Me causan gracia los chistes que hace para animar nuestras salidas"), y se pregunta, con cierta culpa, "¿Es un pecado, acaso?", y la asusta la posibilidad de que Manuel piense que anduvo coqueteando con él.

Mabel percibe la atracción que existe entre su hermana y el novio de Delfina y habla con ella, pero Ofelia niega enojada que exista tal atracción. Finalmente un día Manuel le dice que la quiere y Ofelia le confiesa que siente lo mismo. Aparte de Mabel, la única persona que sospecha lo que ocurre es la tía Rita, la hermana viuda de don José. Esta mujer, el único personaje antipático del libro, oficia de leve villana y representa una amenaza latente.

La novela avanza con lentitud para intensificar el suspenso sentimental que envuelve la situación de Ofelia y Manuel. Este recurso, que será disfrutado por los lectores amantes de la dilación, puede impacientar a aquellos que buscan definiciones más concretas en la evolución narrativa.

Abundan los diálogos, siempre bien manejados, y los monólogos interiores en los cuales Ofelia plantea sus dudas y certezas, sus remordimientos (en especial por las mentiras que se ve obligada a decir), sus alegrías y angustias, el incesante lo quiero y no lo quiero, las marchas y contramarchas emocionales a las que la somete un dilema moral que no consigue resolver. Como Mabel le advierte: "¿Vos suponés que Manuel y vos van a poder construir un matrimonio feliz sobre la infelicidad de Delfina y Juan Carlos?".

Aunque Lo mucho que te amé se centra en el tema romántico, sobresale la prolija reconstrucción de época, sobre todo la que abarca la década de 1950. La novela deja un final muy abierto, como si en la pugna entre "amor lícito" y "amor ilícito" no pudiera haber victoria ni claudicación verdaderas. Sacheri parece conformarse con asignarle a esa pasión secreta un refugio neutral en el que nadie salga lastimado e incluso lo provee de un deus ex machina -sutilmente preanunciado- en un instante crucial de la trama.

LO MUCHO QUE TE AMÉ

Por Eduardo Sacheri

Alfaguara. 383 páginas. $ 799

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